viernes, 29 de enero de 2010

Prohibido quejarse



(Cuento finalista entre 2000 obras en el Concurso Todos somos diferentes de España)

La abuela Zoila ha regañado a su hija Alba, la mamá de Hada con H, quien lo ha escuchado todo sin querer cuando entraba sigilosamente con Flaquito bajo el brazo para evitar una pelea màs.
Desde que Volandera le dejó a Flaquito para que aprendiera a ocuparse de alguien màs pequeño y endeble, para que aprendiera a tener responsabilidad, una especie de gimnasia sentimental contra el egoísmo, Alba culpa al pobre perrito de todos los problemas que dice sufrir y se enfurece cada vez que lo ve aunque Flaquito es una miniatura que cabe en una caja de zapatos y con un bocado de cualquier cosa se da por satisfecho y mueve su minúscula colita agradecido.
Alba se queja constantemente de todo, de que si falta esto o lo otro, de que si no alcanza aquello, de que si le duele aquí y allá aunque el mèdico ha dicho que no tiene nada para esos dolores. Hada con H extraña sus caricias y sus besos de otros tiempos, los juegos en el parque, las caminatas por la ciudad buscando rincones misteriosos. Y quiere saber cual es la causa verdadera de la neurastenia de su mamá, que es como ha calificado el papá aquel estado de molestia perenne aunque se justifique con el perrito Flaquito del cual se ocupa la abuela cuando Hada con H anda para la escuela, al grupo de los grandes porque ha comenzado el quinto grado.
Hada con H pasó todas las vacaciones de verano deseando que comenzara el curso escolar para librarse de la atmósfera desagradable de la casa. Y menos mal que aparecieron Volandera y Flaquito con consejos y cariño, pero aunque ella ha tratado de ejercitar la gimnasia de los sentimientos, que como todas las cosas necesitan ser entrenados para que se desarrollen, según Volandera, la mamá sigue igual, bueno, igual no porque empeoró con la llegada de Flaquito.
La abuela Zoila, desde su máquina de coser que no se detiene, todos los días dice algo para tratar de calmar a Alba, pero parece que decidió intentar poner remedio, coto, límite a ese estado de insatisfacción perenne que padece la mamá.
Hada con H ha escuchado la reprimenda con pena, pero esperanzada sobre todo en que Flaquito no será expulsado que es la amenaza sobrecogedora cada dìa. La abuela Zoila ha hablado con dulzura, pero con firmeza.
Le estás haciendo daño a la niña,- ha dicho-.¿ Cuáles serán las ideas y sentimientos de una criatura que sòlo escucha injurias contra la existencia? Mientras màs te quejes, màs te hundirás en el pozo sin fondo de la desesperación. Mientras màs miedo tengas a enfrentar las cosas peor te sentirás. No sé que ha sucedido con muchas gentes de ahora, que no le saben ver el costado bueno a la vida , ni han aprendido que es un cachumbambé.
Lo que estaba diciendo la abuela le recordaba las palabras de Volandera y comienza a imaginar una conexión secreta entre la abuela y esa hada viejita que dice saber màs de la vida por haberla vivido que por se r hada lo que le permitió comprender la magia al alcance de la mano.
- Pero, mamá,¿ tú crees que esto es vida? ¿Sin saber que va a suceder mañana? Esa angustia por Hada, que no crece, ¿y si se queda enana?
Hada con H detiene la respiración, ¿así que ese es el problema que tiene tan irritada, preocupada, inconforme a su mamá, el tamaño que alcanzará?
-Tu no te das cuenta, mamá,- vuelve a hablar Alba-,que esa niña ya tiene diez años, y no se le notan ni rastro de desarrollo femenino, y mira que su talla no se mueve, està en la misma desde los ocho. Y todos en la familia somos normales.
Hada con H està a punto de saltar y decirle que contrariamente a lo que piensa, a ella le hace ilusión ser mínima como las hadas y los colibríes. Pero detiene el parloteo de sus pensamientos para escuchar a la abuela.
- El tamaño de las personas no determina, ni su inteligencia, ni su sensibilidad, ni su felicidad. . Yo la veo muy bien, muy saludable, pero tú la puedes enfermar.
- Pero mamá, mira que perro escogió, una migaja de perro, y que peces le gustan los chirriquiticos y todavía usa el balancito primero, tú te imaginas lo que es tener una hija enana, que todos la miren extrañados y se burlen.
¡Pobre mamá¡, piensa Hada con H, si ella viera como sube la soga en las clases de educación física, como responde a las preguntas de las maestras y como ayuda a hacer las tareas inconclusas de aquellos que no la pudieron hacer, sabría que nadie se burla de ella y cuando le dicen Meñique, Almendrita, Liliputiense lo dicen con cariño y cuando alguien pretende ofenderla, Olo, que parece una estatua africana de ébano no lo permite, porque para él ella es su colibrí, su bijirita, su chinchila, cualquier ave pequeña, aunque se lo diga en un susurro para que los otros no se enteren.
-Ella siempre fue pequeña, como un hada, una violeta, un grano de pimienta, un caramelo, una gota de lluvia, una ciruela.¿ No te has fijado Alba de cuantas cosas pequeñas, hermosas y necesarias està hecha la vida- pregunta la abuela Zoila.
Hada con H no lo habìa pensado siquiera, pero ahora que la abuela lo ha dicho se alegra del descubrimiento y una vez màs comienza a preguntarse cuál será la medida de lo normal cuando todo a su alrededor es de diferentes tamaños.

1 comentario:

Té la mà Maria - Reus dijo...

visito tu magnifico blog
un saludo desde Reus Catalunya