viernes, 7 de agosto de 2009

Las dudas del fuego(fragmento)



Epístola I


Querida Bárbara, Regla Caridad
de las Mercedes Lazara Sol
Atocha



No estoy segura de haber puesto en el orden correcto tu peculiar nombradía. Sabes que no sé hacer nada correctamente y nunca he podido aprenderme toda esa cantidad de talismanes conque tu madre quiso protegerte antes de morir, reuniendo en ti la cantidad de hijas que hubiera querido tener, y que de hecho tuvo, porque siempre he estado segura de que tú eres cinco mujeres en una, que presentas según las circunstancias o escondes según las conveniencias. Por eso es tan difícil entenderte y tan divertido cuando una conoce el secreto. No sé cual de las tú estaba de guardia el día en que pasaste por la casa de Ina o si por casualidad fue el coro de las cinco, pero lo cierto es que la dejaste tan impresionada que desafiando la literal ausencia de transporte, en este agosto sin calificativos del año II del Período Especial, se apareció a mi casa en Alamar muerta del susto luego de la rara experiencia de estar a punto de perder su recóndita virginidad a manos de un camionero que le dio botella a la salida del túnel cuando empezaba a oscurecer. Figúrate. Tu' pasaste al mediodía. Yéndote tù, empezó a buscar una semilla de mango o de aguacate para sembrarla en el jardín, lo cual por supuesto, hizo sospechar a los vecinos, porque la Tormenta del siglo acabó con los mangos y hasta los aguacates se niegan a parir este agosto. De donde coño alguien va a sacar una semilla al mediodía en pleno Vedado? Ella, que es tan pacifica y tan cuerda, parece estar embrujada; y tiene que estarlo para que después de la búsqueda inútil de la semilla, se haya emparrillado en una bicicleta hasta Coppelia, al no encontrar otro medio de transporte, caminara todo Malecón hasta el Túnel, allí convenciera al bicibus que la pasara con los ciclistas y aceptara después subirse a un camión, a pesar de que el camionero iba solo y ella le notó cara de pervertido o de borracho. Por poco me muero de la risa mientras me lo contaba. Pues el hombre empezó a sacarle conversación y ella cometió el error de rectificarlo cuando él le dijo señora. Sacó a relucir su escudo de señorita con canas y ahí mismo el tipo comenzó a desaforarse. Se abrió la portañuela y sacó, como diría nuestro amigo Efigenio, el biancamo enhiesto y mientras con una mano sostenía el timón, con otra tiro de la cabeza de la pobre Ina para, según ella, le pasara la lengua por eso, la cosa esa. Ina cuenta que empezó a gritar y atinó a empujar el timón. Por poco se vuelcan y del susto, el hombre se tranquilizo y entonces empezó a rogarle y a pedirle perdón y ¿a que no te imaginas que le propuso ? CASARSE. Sí, casarse, porque el tipo anda buscando una virgen desde un montón de años. Le dijo a Ina que nunca le había roto... bueno él dijo seguro una palabrota, pero Ina la tradujo a chocho. Dice ella que es un hombre mayor, como de su edad, pero, como nunca hemos podido saber la edad de Ina... Pero fíjate qué cosa más curiosa, la trajo hasta aquí. Yo se lo tiré todo a broma y le dije que a lo mejor era su gran oportunidad. Ella dijo horrores del tipo, pero puedo imaginar la influencia de lo que le dijiste porque habló con él del cóctel de frutas ese que tu le mencionaste, y él le prometió traerle semillas de todos los tipos porque tiene una casa con patio en San Miguel del Padrón, con muchos árboles frutales. Lo único que me falta es que sea vecino de mi madre y la vieja Arcida sirva de celestina para el inusitado romance. ¿ Qué tù crees? Por supuesto que me reí a mares con toda esa historia de Ina, pero cuando ella formó el lío del núcleo del Partido y las frutas esas de las que tu le hablaste, no entendí absolutamente nada. Como no sea que el núcleo del Partido de ustedes haya decidido sembrar frutales, lo cual me parece muy beneficioso para el 2000, que es cuando, sembrando todo eso ahora, dará resultado. Pero, ¿qué nueva historia es esa? Pensé que después de haberte mudado para Santa Fe, todos los tornillos de tu cabeza habían retornado a su sitio, pero dice Ina que estas como enloquecida, haciendo profecías frutales o algo así. Me sentí tan motivada por el asunto que decidí escribirte, contando conque eso será un método posible de comunicación, ahora que mi teléfono no quiere comunicar y no pienso moverme de aquí hasta que los vientos de septiembre me empujen hacia el Vedado nuevamente, y de allí pueda conseguir botella hasta Santa Fé. Mira que dejar tan buen apartamento en el Vedado para ir a vivir a Santa Fé cuando no hay guaguas, ni taxis, ni gasolina y no se puede traer ni un caballo porque te lo desguazan y se lo comen. Y con la bicicleta ya no puedo. ¡Qué ocurrencias las tuyas! Dejaste la casona del Cerro por un apartamento porque era un crimen seguir viviendo como los burgueses cuando tanta gente no tenía casa. Sólo a ti se te ocurre dejar una casa como aquella para permutarla por dos y darle una al extremista de mierda ese, que después de ser el extraterrestre encontrado se enredo con la imbécil aquella. Y tu de santa comemierda permutaste porque la muy puta estaba embarazada. Debió morirse en Angola el muy cabròn. Pero regresó hecho una etcétera, aunque ya parece un Rambo de nuevo. Lo vi y está solo. La mujer lo dejó por otro. No sé ni porqué te lo digo. Eres muy capaz de salir a buscarlo. Fonseca está de viaje. Tan pronto llegue iremos a verte. Es mi única posibilidad de salir del destierro alamareño en que me sume este agosto. No te preocupes, ni renuncié al trabajo, ni pedí licencia. Estoy de legítimas vacaciones. De pronto he completado el set. ¿No estarás preparando una nueva novela? Esas rachas de locura tuya tienen que ver con la escribidera y sé que tu también pediste vacaciones. A juzgar por lo que le dijiste a Ina, que tanto la preocupó, será una novela ecológica. ¿Y donde coño la vas a publicar? Ya aquí no hay papel, ni nada y no se te vaya a ocurrir una novela sobre la defensa de la lagartija y las matas, y esa bobería, porque ahorita empiezan las recetas de lagartija con verdolaga y te van a linchar. No te quería decir nada pero he comenzado a pintar de nuevo. Pero ¡Oh! misterio. Me salen mares y más mares en el lienzo. ¿Que cómo conseguí lienzo? Lo compré en la bolsa negra. Te quiero aunque esté convencida de que tu locura no curará.

Elsie.

2 comentarios:

Grillosazules dijo...

Esa "cosa" es la que hace cantar al tomeguín enjaulado

Tomás Barceló Cuesta dijo...

Soledad, me he reído mucho leyendo este fragmento de relato tuyo. Me ha resultado muy divertido lo del camionero y la Ina virgen, más la frustración del tipo por no haber "roto" nunca un chocho. Ocurrente y bien escrito.
Muy bueno.
Cariños
Tomás.