miércoles, 21 de octubre de 2009

Las dudas del fuego (fragmento)



Epístola II

Querida Elsie : Tu mala costumbre de no ponerle fechas a las cartas le ha restado un dato interesante a mi investigación sobre los cambios que esta operando el Periodo especial en la vida de la isla y los isleños. Me seria muy útil saber cuánto ha demorado una carta entre Alamar y Santa Fe, entre los extremos este y oeste, distantes de unos 30 kilómetros, en Ciudad de La Habana. Pero me pareció una originalidad estimulante que me escribieras. Es un signo de las regresiones a que obliga esta salación. Así es como lo denomina mi vecina Fernanda, la que no quiere que su marido Bonifacio me mire. Quizás a la isla le hacía falta este calvario por un tiempo para darse cuenta de todo lo abandonado que debe ser recuperado, deshacerse de todo lo que había adquirido y no era suyo, y poder detenerse en la encrucijada de los tiempos, retomar su camino verdadero y arrastrar al mundo en esa corriente. Un extraterrestre que me enamora, gemelo idéntico de Ernesto por cierto y que parece haber guiado al autor del libro La tercera ola, me ha estado anunciando sucesos imprevistos, como el de tu carta. El dice que es más hermoso y de mejor entrenamiento para las neuronas escribir un mensaje que ponerse a hablar por teléfono. No, no es que niegue la necesidad y la utilidad de la tecnología. Es otro asunto mucho más interesante. Explica que los terrícolas enloquecieron con el desarrollo tecnológico y fueron perdiendo habilidades y sensibilidad, saliéndose así de la trama de la armonía programada para nuestra galaxia y en particular para el planeta que habitamos. El dice que el universo esta formado por infinitos programas en una computadora gigantesca, pero no es una máquina fría y repetidora, es la Fuerza cósmica que creo en un estadio superior la Inteligencia cósmica. Todo estaba diseñado para que la vida evolucionara amablemente en la Tierra, pero algo se descontroló desde el comienzo mismo de la humanidad, porque los habitantes de este planeta amable han tenido poco desarrollo a partir de esa peregrina idea, desde las mismas cavernas, de que unos son mejores que otros y los más fuertes tienen que abusar de los débiles. Cuando llegó a ese punto alegué que dudaba, que el programa trazado para la armonía no me parecía teóricamente convincente porque la especie humana se parecía bastante en su comportamiento a la conducta de la escala biológica, según la cual, para vivir, los unos se comen a los otros, los más grandes a los más chiquitos, con el único atenuante de que entre los animales de las otras especies el ritmo del banquete no pone en crisis el equilibrio ecológico. Es decir las lagartijas no se comen a todas las moscas. Siempre hay suficientes de unas y suficientes de otras. Al poner ese ejemplo me sorprendió el extraterrestre, pues no me imaginé que otras culturas del espacio acudieran a vocablos comunes en la Tierra. El, muy serio, como si dijera el mejor acerto filosófico acotó: ¿No has pensado que las moscas no se acaban por la cantidad de mierda que producen los seres humanos? No es despreciable el argumento. Pero, si se acabaran las moscas, ¿qué comerían las lagartijas? Dejamos la solución de esos dos prolegómenos pendiente y yo seguí arguyendo mi teoría biológica del desastre, sin renunciar a mí concepción inicial de que estamos hechos de los mismos ingredientes de las estrellas, sólo que habría que ver en qué proporciones para que ellas den luz aún después de muertas y a los humanos les cueste tanto brillar más allá de las necesidades animales. Esas discusiones comenzaron desde que me mudé para Santa Fe, para que nuestros encuentros cercanos fueran menos sospechosos y sus posibilidades de aterrizaje mas seguras. El pertenece a una civilización marina. ¿Te imaginas una bola azul de agua de mar en el espacio? Por eso le es más fácil amarizar, poner a funcionar sus mecanismos de adaptabilidad y luego nadar por el aire hasta mi balcón. En el Vedado eso era mucho más difícil. Para llegar hasta mi apartamento en 23 e I tenía que atravesar, desde Malecón, toda La Rampa, con el riesgo de que los policías lo confundieran con algún objeto no identificado que enviaba el enemigo o que los merolicos quisieran capturarlo, porque usa un vestuario confeccionado con hilos de oro, plata, esmeraldas, rubíes, y cuanta piedra hay en este universo, sólo que en su mundo, esa no es ropa de reyes ni nada por el estilo, son lo que son, piedras hermosas a los ojos, sin otro valor. Porque ¡oh! civilización feliz, carece de mercado. Nuestro primer encuentro fue una madrugada en el Malecón. Pensé que Yemayá me devolvía a Ernesto cuando lo vi, pero pronto me percaté que no era un ser de este planeta. El problema que se presentó para nuestra comunicación era el escenario, porque con alguien que puede resultar estrafalario, casi extranjero, corría el riesgo de que me confundieran con una jinetera y, por otro lado, sabes que a mí me gusta conversar con los amigos en mi casa. En Santa Fe todo es más sencillo, aunque, claro, al generalizarse los apagones le tuve que recomendar cubrirse la brillantez y entonces él acude a la encantadora costumbre de los disfraces mientras reproduce las metamorfosis de su especie. Delfín en el mar, gaviota en el aire y finalmente Ernesto en mi balcón, sin taras ni prejuicios. Me extraño mucho que llamaras extremista a Ernesto en tu carta. Cuando las personas actúan con sinceridad, aunque estén equivocadas, no son extremistas. Tú y las restantes miembros de nuestro desintegrado Círculo de la esperanza, lo juzgan tan severamente porque les rompió un ideal, pero los sucesos de la vida no son gratuitos, ocurren porque tienen que ocurrir, para desatar otros en esa trama que no cesa. Tan difícil de comprender porque requiere de un esfuerzo que nuestra especie no hace. ¿Cuándo lo viste? ¿Preguntó por mí? No lo busco, ni lo he buscado porque sé que vamos a encontrarnos. No alcanzo a comprender por qué Ina se asustó tanto por mis palabras. ¿Ves lo que te decía de la trama infinita? Quizás sucedió para que ella conociera a ese camionero que va a cambiar su existencia. Pero lo que más me ha preocupado de tu carta es esa mordacidad para hablar de lo que está pasando en este agosto del año II del Período especial. ¿Te estarás poniendo vieja? Ahora sé que la vejez no llega con las canas, las arrugas, el tiempo en el que una transcurre, sino cuando se deja de creer en la belleza y verdad de la esperanza. Yo sé que todo se compra en la Bolsa negra. Pero dudo que sus mercaderes puedan entrar algún día en el reino de la felicidad, por mucho dinero que acumulen, porque comercian con los despojos de un sueño y de los despojos de los sueños deben salir otros sueños que trasciendan la tiranía de la pobreza espiritual en la que con tanta facilidad se hunden los terrícolas. Sé por qué te salen esas cosas cuando pintas. Es la lucha desesperada entre el amor y la injustificada decepción que has dejado penetrar en tí. Sin esas locuras no hubiésemos tenido sueños, ni esperanza. Preciso es librarte de tal maleficio. Te rectifico mi nombradía: Regla Caridad Bárbara Lázara de las Mercedes Atocha Sol, pero en realidad el orden de los factores no altera el producto. Creo que es el único principio matemático que me sé. En cuanto a mi presunta locura prefiero que los demás se rompan la cabeza dilucidándola. De todas formas, delante de tu edificio hay suficiente tierra para plantar unos cuantos árboles frutales...






domingo, 20 de septiembre de 2009

Y Juanes cantó en La Habana

Llegò el dìa del Concierto por la paz. Y desde muy temprano en la mañana la capital de Cuba vivió un trajín inusual para ser domingo. Una vez màs el amor pudo màs que el odio.
Juanes se ha respetado a si mismo, a su libertad, para hacer de la libertad un acto de amor, que debe ser el sustento de todas las libertades. Los que en nombre de la libertad que dicen pretender ofrecer a otros acuden a la censura cómo método, los que dicen luchar por la libertad con recursos completamente dictatoriales, los que en nombre de la impiedad ajena incurren en lo impío, esos son soldados retrógrados de la prehistoria, esclavos de sus propios intereses, indiferentes al bien común, porque oponerse rabiosamente a un concierto por la paz es como apedrear a palomas por el simple hecho de simbolizar la hermosura dulce del vuelo. Ojo por ojo el mundo acabaría ciego, sentenció el gran Ghandi.
Gracias a Juanes y todos los que han llegado con su voluntad de celebrar la posibilidad del entendimiento humano por encima de cualquier diferencia.
Mucho calor en La Habana, pero la Plaza se llenó, como en los grandes días. Y la brisa que trató de menguar el sofoco trajo un tufillo rico de victoria de las buenas razones que existen para cantar, para desear con todas las ganas del planeta que la paz se pasee libre por esta casa de todos que es la Tierra. Y que maravilloso serìa que los grandes artistas del mundo se empeñaran en juntar voluntades para hacer del diálogo el modo de entendernos. Multicolores las sombrillas recordaron la diversidad de todo lo que existe en el planeta único que habitamos. Y así podríamos ser, distintos y unidos en los mejores empeños. Y esa ha sido la intención de Juanes, lo ha declarado a la Televisión Nacional. Y la de Silvio Rodríguez, que siempre ha luchado contra los perseguidores de cualquier nacimiento, dentro y fuera del país. Olga Tañón comenzó el espectáculo desde la Plaza, invocando a todos, incluso a los cubanos del exilio, los que apoyaron el concierto y los que lo atacaron, recordó la Misa del Papa, la Virgen de la Caridad del Cobre, las dos alas del pájaro que son Cuba y Puerto Rico. Y ecuménica proclamó : estamos haciendo historia. Y es verdad.

jueves, 3 de septiembre de 2009

lunes, 24 de agosto de 2009

Protagonismo del espejo


Cuando lo descubrí
dejé de revolcarme en la hierba
no manché más el uniforme en la merienda
sus ojos seguían mi infantil carrera.
Desde que alguien te mira
reparas en ti misma
te reconoces existente, única, necesaria
de pequeña personas transitas la partícula cósmica.
Mientras el espejo se vuelve consulta indispensable.
Así llegas las noticias primeras de tu ser
comienzan los sucesivos naufragios
pero siempre que vuelven a mirarte
retorna el protagonismo del espejo
el asombro de identidad en el espacio.

viernes, 7 de agosto de 2009

Las dudas del fuego(fragmento)



Epístola I


Querida Bárbara, Regla Caridad
de las Mercedes Lazara Sol
Atocha



No estoy segura de haber puesto en el orden correcto tu peculiar nombradía. Sabes que no sé hacer nada correctamente y nunca he podido aprenderme toda esa cantidad de talismanes conque tu madre quiso protegerte antes de morir, reuniendo en ti la cantidad de hijas que hubiera querido tener, y que de hecho tuvo, porque siempre he estado segura de que tú eres cinco mujeres en una, que presentas según las circunstancias o escondes según las conveniencias. Por eso es tan difícil entenderte y tan divertido cuando una conoce el secreto. No sé cual de las tú estaba de guardia el día en que pasaste por la casa de Ina o si por casualidad fue el coro de las cinco, pero lo cierto es que la dejaste tan impresionada que desafiando la literal ausencia de transporte, en este agosto sin calificativos del año II del Período Especial, se apareció a mi casa en Alamar muerta del susto luego de la rara experiencia de estar a punto de perder su recóndita virginidad a manos de un camionero que le dio botella a la salida del túnel cuando empezaba a oscurecer. Figúrate. Tu' pasaste al mediodía. Yéndote tù, empezó a buscar una semilla de mango o de aguacate para sembrarla en el jardín, lo cual por supuesto, hizo sospechar a los vecinos, porque la Tormenta del siglo acabó con los mangos y hasta los aguacates se niegan a parir este agosto. De donde coño alguien va a sacar una semilla al mediodía en pleno Vedado? Ella, que es tan pacifica y tan cuerda, parece estar embrujada; y tiene que estarlo para que después de la búsqueda inútil de la semilla, se haya emparrillado en una bicicleta hasta Coppelia, al no encontrar otro medio de transporte, caminara todo Malecón hasta el Túnel, allí convenciera al bicibus que la pasara con los ciclistas y aceptara después subirse a un camión, a pesar de que el camionero iba solo y ella le notó cara de pervertido o de borracho. Por poco me muero de la risa mientras me lo contaba. Pues el hombre empezó a sacarle conversación y ella cometió el error de rectificarlo cuando él le dijo señora. Sacó a relucir su escudo de señorita con canas y ahí mismo el tipo comenzó a desaforarse. Se abrió la portañuela y sacó, como diría nuestro amigo Efigenio, el biancamo enhiesto y mientras con una mano sostenía el timón, con otra tiro de la cabeza de la pobre Ina para, según ella, le pasara la lengua por eso, la cosa esa. Ina cuenta que empezó a gritar y atinó a empujar el timón. Por poco se vuelcan y del susto, el hombre se tranquilizo y entonces empezó a rogarle y a pedirle perdón y ¿a que no te imaginas que le propuso ? CASARSE. Sí, casarse, porque el tipo anda buscando una virgen desde un montón de años. Le dijo a Ina que nunca le había roto... bueno él dijo seguro una palabrota, pero Ina la tradujo a chocho. Dice ella que es un hombre mayor, como de su edad, pero, como nunca hemos podido saber la edad de Ina... Pero fíjate qué cosa más curiosa, la trajo hasta aquí. Yo se lo tiré todo a broma y le dije que a lo mejor era su gran oportunidad. Ella dijo horrores del tipo, pero puedo imaginar la influencia de lo que le dijiste porque habló con él del cóctel de frutas ese que tu le mencionaste, y él le prometió traerle semillas de todos los tipos porque tiene una casa con patio en San Miguel del Padrón, con muchos árboles frutales. Lo único que me falta es que sea vecino de mi madre y la vieja Arcida sirva de celestina para el inusitado romance. ¿ Qué tù crees? Por supuesto que me reí a mares con toda esa historia de Ina, pero cuando ella formó el lío del núcleo del Partido y las frutas esas de las que tu le hablaste, no entendí absolutamente nada. Como no sea que el núcleo del Partido de ustedes haya decidido sembrar frutales, lo cual me parece muy beneficioso para el 2000, que es cuando, sembrando todo eso ahora, dará resultado. Pero, ¿qué nueva historia es esa? Pensé que después de haberte mudado para Santa Fe, todos los tornillos de tu cabeza habían retornado a su sitio, pero dice Ina que estas como enloquecida, haciendo profecías frutales o algo así. Me sentí tan motivada por el asunto que decidí escribirte, contando conque eso será un método posible de comunicación, ahora que mi teléfono no quiere comunicar y no pienso moverme de aquí hasta que los vientos de septiembre me empujen hacia el Vedado nuevamente, y de allí pueda conseguir botella hasta Santa Fé. Mira que dejar tan buen apartamento en el Vedado para ir a vivir a Santa Fé cuando no hay guaguas, ni taxis, ni gasolina y no se puede traer ni un caballo porque te lo desguazan y se lo comen. Y con la bicicleta ya no puedo. ¡Qué ocurrencias las tuyas! Dejaste la casona del Cerro por un apartamento porque era un crimen seguir viviendo como los burgueses cuando tanta gente no tenía casa. Sólo a ti se te ocurre dejar una casa como aquella para permutarla por dos y darle una al extremista de mierda ese, que después de ser el extraterrestre encontrado se enredo con la imbécil aquella. Y tu de santa comemierda permutaste porque la muy puta estaba embarazada. Debió morirse en Angola el muy cabròn. Pero regresó hecho una etcétera, aunque ya parece un Rambo de nuevo. Lo vi y está solo. La mujer lo dejó por otro. No sé ni porqué te lo digo. Eres muy capaz de salir a buscarlo. Fonseca está de viaje. Tan pronto llegue iremos a verte. Es mi única posibilidad de salir del destierro alamareño en que me sume este agosto. No te preocupes, ni renuncié al trabajo, ni pedí licencia. Estoy de legítimas vacaciones. De pronto he completado el set. ¿No estarás preparando una nueva novela? Esas rachas de locura tuya tienen que ver con la escribidera y sé que tu también pediste vacaciones. A juzgar por lo que le dijiste a Ina, que tanto la preocupó, será una novela ecológica. ¿Y donde coño la vas a publicar? Ya aquí no hay papel, ni nada y no se te vaya a ocurrir una novela sobre la defensa de la lagartija y las matas, y esa bobería, porque ahorita empiezan las recetas de lagartija con verdolaga y te van a linchar. No te quería decir nada pero he comenzado a pintar de nuevo. Pero ¡Oh! misterio. Me salen mares y más mares en el lienzo. ¿Que cómo conseguí lienzo? Lo compré en la bolsa negra. Te quiero aunque esté convencida de que tu locura no curará.

Elsie.

sábado, 25 de julio de 2009

Fragmento


El arte me pareció entonces un don que daba alguien। La naturaleza। La energía cósmica। Dios. Un don no necesariamente comprometido con la esencial espiritualidad de sus poseedores. Un poeta fabuloso podía ser un fabuloso hijo de puta. El creador de una gran sinfonía podía ser un gran sádico. El que escribía fascinantes novelas sobre los héroes podía ser un cobarde en su vida. Me lo habìa estado sospechando desde que supe que el pobre Balzac vivió toda su vida desgarrado y frustrado porque quería ser un miembro real de la nobleza cuyos vicios reflejó como nadie en la Francia del XIX. El genio artístico no liberó al infeliz Beethoven de aquel proceso miserable de separar a su sobrino de la madre y adoptarlo a toda costa sòlo para buscarse el odio del muchacho. Ni impidió que el desgraciado Oscar Wilde se dejara manipular por las frescas carnes de un jovenzuelo banal por el cual fue a la cárcel y destruyó su vida. Ni evitó la desdicha de Isadora Duncan. Ni distanciaba al talentoso Pancho Miguel de la fiebre del dinero, de la obsesión de poseer, de la vieja fórmula vigente del tener como símbolo del poder sobre no se sabe què, porque al final nadie es dueño de nada, ni de su vida que puede ser arrebatada cuando el azar, el hado, el destino, lo que fuere, decidiera. Todo estaba convertido en una puñetera mercancía y todos arrebatados en el fundamentalismo del maldito dinero que establecía los canones estéticos, los espirituales y hasta la libertad, porque con dinero todo estaba permitido o al menos se minimizaba la angustia de la sobrevivencia cotidiana. El arte también parecía formar parte del mismo juego que yo no entendía, que no sabía jugar y amenazaba con liquidarme.¿ Quién coño habìa inventado aquella fábula de que el arte convertía en mejores a los seres humanos? Esa era una de las tantas mentiras que se empeñan en trasmitirte como consuelo. La obra de arte puede trascender las limitaciones humanas del creador, pero el artista se considera un elegido, un intocable, un gurù con derecho a cuestionar todo lo que le rodea y no ser cuestionado en nombre de la sacrosanta libertad de hacer lo que le venga en gana, hay excepciones por supuesto. Existen extraños casos donde talento, sensibilidad e inteligencia consiguen verdaderos prodigios, pero el arte es sobre todo la gran catarsis de individualidades muy aguzadas que tienen el don de poner en el lienzo, la cuartilla, las imágenes las taras, los traumas, las angustias que les atenazan. Y alcanzan alguna función social sòlo por coincidencia o circunstancias. ¿Què le importaba a Pancho Miguel que la isla se fuera a pique? Su fama, su gloria, su dinero eran màs importante que el destino de la humanidad, incluso el amor, el presunto amor por mi nada significaba, ni el sismo que su pragmática decisión ocasionaba en mi.
¡Pobre Sócrates! Convencido de que el conocimiento es la virtud. Bueno, la ignorancia es peor, pero que la gente fuera ilustrada, que acumularan saberes no era suficiente para que fueran nobles, generosas, desprendidas. ¿Esas características serían también dones que Dios, la energía cósmica, la naturaleza daban sòlo a algunos terrícolas?

martes, 14 de julio de 2009

Los pervertidos oficios



La fuente de mayores desentendimiento entre los seres humanos es, a mi modo de ver, las desigualdades que se fueron estableciendo en los distintos estadios de la construcción de lo que llamamos civilización, condicionantes de la creencia de que unos son superiores a otros por distintas razones, mayoritariamente relacionadas con el poder, pero basadas en la incapacidad de apreciar y respetar las diferencias.
La Revolución Cubana decretó desde sus días inaugurales la abolición de las desigualdades, las sustentó legalmente y ofreció posibilidades igualitarias para todos los ciudadanos y quizás creyó que con eso serìa suficiente para eliminar en un país con fuertes antecedentes esclavistas esa expresión de incultura que es el racismo.
Lamentablemente los prejuicios, de cualquier tipo, no desaparecen solos, y emergen con fuerza tan pronto se presentan oportunidades propicias. Mucho antes de la crisis de los 90, cuando la sociedad se proponía liberarse de “errores y tendencias negativas” a partir de la primera gran crisis social del socialismo cubano que inauguró la década del 80,- con el sorpresivo éxodo masivo a partir de los sucesos de la Embajada de Perú y la apertura del puerto del Mariel- comenzaron a manifestarse inquietudes sobre las manifestaciones del racismo en Cuba.
Un joven negro escribió a mi sección Por el ojo de la aguja en el Periódico Juventud Rebelde haciendo notar que èl veía expresiones de racismo en la sociedad, encubiertas unas, inconscientes otras y groseras algunas. Se refirió a chistes, bromas, a la imagen que se daba del negro en la televisión, a la falta de su presencia en podios y tribunas. Tan pronto se publicó ese mensaje, muchos presuntos blancos del propio diario comentaron airados: pero que màs quieren los negros, nunca tuvieron las oportunidades que tiene ahora y repetían un chiste relativo a las alas que se les habìa dado.
Inmediatamente también hubo una reacción de las autoridades màs altas del país señalando que hacer público ese tipo de asunto no ayudaba a la Revolución cuando, además, se habían establecido las famosas cuotas de negros y mujeres para integrar distintas esferas de dirección porque efectivamente, veinte años después del triunfo revolucionario los hombres blancos continuaban siendo los lideres de la sociedad en las estructuras de dirección a cualquier nivel.
El tema llegò al entonces polémico y muy difundido Evento teórico del Caracol de la UNEAC en el cual se puso en evidencia que se continuaba reproduciendo la imagen tradicional del negro esclavo, el negrito pillo del bufo, el de lenguaje marginal, el del solar, pero nada se hacía en la construcción de una imagen que contribuyera a contradecir los prejuicios raciales.
En realidad no se habìa atendido de manera sistémica el asunto, tampoco los libros escolares, los libros de historia en las distintas escalas de la enseñanza ponían ningún acento en mostrar el rol de los negros y las mujeres en el largo y complejo proceso de formador de la nación cubana, en la cultura nacional, salvo con la mención a figuras aisladas y los programas escolares, desoyendo los principios pedagógicos martianos, continúo con el énfasis en lo que llaman historia y literatura universales, circunscripta a Europa, sin darle el lugar que merecen las de África y América, al punto de que hasta hoy habría que ver que saben nuestros educandos de esas fuentes culturales, incluso de culturas vivas tan próximas geográficamente como las caribeñas.
El pueblo màs feliz es el que tenga mejor educado a sus hijos en la instrucción del pensamiento y la dirección de los sentimientos, sentenció José Martì, al que mucho se menciona pero cuyo ideario profundo de mejoramiento humano no se aplica con la intensidad que se debiera. Y justo la falta de educación en los sentimientos es uno de los problemas que ha contribuido a la crisis de valores que padece la sociedad cubana, a la ausencia de ética y como parte de ese contexto a que emerjan los efectos nefastos de los prejuicios raciales. Otros pondrán el acento en la situación económica como causa fundamental y sin duda, esa es una condicionante insoslayable pero quiero apuntar que antes de la crisis de los 90, en la bonanza de los 80 se estaban manifestando problemas que la crisis catalizò.
Si desde las màs tempranas edades en la casa y en la escuela no se estimulan los mejores sentimientos de los seres humanos, estos no aparecen por obra y gracia del espíritu santo, si desde niños no nos enseñan a apreciar y respetar las diferencias aparentes porque en realidad la especie es la misma, si de un tema como el racial no se habla, se ignora como si no existiera, si no se acude conscientemente a llamar la atención sobre los prejuicios existentes y se les enfrenta con elementos científicos, si en los medios masivos no se complementa esa intención educativa con inteligencia, lo cual equivale al equilibrio de lo racional y lo emocional, entonces antes cualesquiera circunstancias los prejuicios se potencian aunque las mejores intenciones hayan sido establecidas por decreto.
En la sociedad cubana de los últimos 50 años se ha priorizado la instrucción, todos los saberes humanos a disposición de todos, pero de poco sirve ese conocimiento para desarrollar el tipo de convivencia social que proponemos si no està cimentado en profundas sentimientos de humanidad que son los que pueden construir una espiritualidad propiciadora del bienestar al que todos aspiran y muchos sòlo sitúan en el consumo exagerado de los bienes materiales y en el culto a poseerlos.
Esta es por supuesto, únicamente una arista del problema, pero que desde mi punto de vista demuestra una cierta ingenuidad en el tratamiento de cómo han de conducirse los cambios sociales para que sean de raíz y permanezcan. Educar para que los ciudadanos y ciudadanas tengan los elementos con los que pueden enfrentar por si mismos los prejuicios raciales, no los erradicará quizás, pero al menos evitara la ignorancia que prima en muchos para sostenerlos tanto entre los blancos como entre los negros.
Los prejuicios raciales, los de género, los de religión, los relativos a la sexualidad no han sido eliminados en ninguna de las formas de organización social de los terrícolas, ni en las presuntas sociedades desarrolladas, ni en las màs pobres. Ello es índice de lo complejo del problema, pero en algunos países se han establecido leyes que regulen el comportamiento de los ciudadanos respecto a esos temas, que propicien la multiracialidad, la multiculturalidad, en la enseñanza, en los medios masivas de difusión y si no se resuelve el conflicto por lo menos constituyen un freno, una barrera a las peores expresiones de discriminación y van fomentando también una cultura de la diversidad.
A pesar del reconocimiento de los aspectos no previstos para concretar nuestras aspiraciones de erradicar los prejuicios raciales por el propio Fidel en aquel memorable Congreso de la UNEAC, màs de una década después no se visibiliza una estrategia, un plan de acción encaminado a enfrentar abierta y transparentemente ese problema. Y hay derecho a preguntarse por què, si desde los años 80 sabemos que el problema existe. Una respuesta posible es que quienes tiene el poder para asumir el tema en las obras artísticas, guionistas, realizadores televisivos, radiales, cinematográficos, propagandísticos, los conformadores de programa de estudios escolares padecen de racismo inconsciente en el mejor de los casos y en el peor no se han percatado de que es uno de los temas fundamentales de la cultura nacional, de la unidad nacional, de la nación, de la patria y no por gusto los enemigos de la Revolución cubana han encontrado un asidero en ese aspecto.
Con otros factores de la discriminación, de los prejuicios, se aprecian estrategias y planes de acción. Temas tabúes como la violencia doméstica contra la mujer, los derechos a la diversidad sexual, el uso de las drogas, el SIDA, el alcoholismo tienen una mayor atención en la sociedad. Se han creado mecanismos para asumirlos y contribuir al cambio de mentalidad. Existe un centro de estudio de la mujer, cátedras de la mujer en los barrios. Hay un centro de estudio sobre las cuestiones sexuales, una línea de ayuda para los drogadictos. Sobre todos esos temas aparecen propagandas, publicidad, obras en la televisión, la radio y otros medios.
A nadie se le ocurrió que habría que esperar a solucionar los problemas económicos y los de la vida material que generan para enfrentar esas cuestionen que dañan el tejido social, entonces para tratar los prejuicios raciales tampoco se puede esperar, como tampoco deberíamos esperar para enfrentar esas otras formas de discriminación que van apareciendo según el poder adquisitivo, las posibilidades de tenencia de bienes, esa vieja mirada por encima del hombro aquel que es màs humilde, que vive en condiciones màs precaria, que realiza una labor menos atractiva según los patrones del éxito y el consumismo de cierto sector poblacional que recuerda en sus aptitudes lo peor de la antigua clase dominante y donde por supuesto la expresiones de racismo son notables y este sector emergente de nuevos ricos no sòlo està compuesto de trabajadores por cuenta propia, sino de funcionarios que juegan a imitar los viejos códigos acuñados por la glorificación del tener y no por la importancia de ser.
Parecería un idealismo hablar de valores, de espiritualidad cuando las condiciones económicas y materiales imponen las leyes de la supervivencia para amplios sectores poblacionales, entre los cuales los negros son posiblemente mayoritarios, porque no es suficiente que a dos situaciones desiguales le den las mismas posibilidades, la de mayor desventaja, tendrá menos condiciones para aprovecharla y eso ha ocurrido con los negros que también sufren de los efectos de inseguridad, de la falta de autoestima, de los estereotipos de todos los discriminados.
Se supone que a mejores condiciones de la vida material hay ambiente màs propicio para el fomento de los valores espirituales, pero no olvidemos que en países de mayor desarrollo económico hay altos índices de violencia contra la mujer, hay racismo, hay conflictos religiosos, lo cual indica que tampoco la bonanza material por si sola hace mejores a los seres humanos.
No encontraremos recetas o fórmulas mágicas para solucionar problemas tan complejos, pero podemos hacer mucho, con los recursos que tenemos, desde los programas escolares hasta los medios masivos. Pongamos en acción la sabiduría popular de no dejar para mañana lo que podemos hacer hoy y aquello de que la gente hablando se entiende como antídoto posible a los pervertidos oficios de la superioridad fabricada por la injusticia..