lunes, 15 de junio de 2009

Los amantes culpables


Ocurre con los niños y niñas, como con el amor, todos consideran que son los asuntos màs importantes de la vida pero pocos le dedican la atención que merecen. Lo que es valioso para nuestras vidas debe tener una prioridad que ni el amor, ni los niños y niñas, ni las obras artísticas que se les dedican, y por supuesto la literatura que le està destinada, tienen en un mundo donde el culto a la materialidad, a la tenencia tiene màs adeptos que devotos la espiritualidad, el ser como suceso verdaderamente esencial.
Desde mi punto de vista esa es parte de la enajenación del mundo en que vivimos, tiranizados unos por las exigencias de la pura sobrevivencia y otros por el consumismo que obliga a emplear tiempo, malgastar aspiraciones y consumir, valga la redundancia, una parte importante de la existencia que podría ser ocupada en cultivar la sensibilidad para disfrutar la vida con menos costo y màs satisfacciones.
Las niñas y los niños son los que màs sufren los problemas y conflictos del mundo, cualesquiera que sean sus condiciones sociales y económicas, porque dependen de los adultos como mediadores en su aprendizaje y apreciación de la vida, de sus gustos estéticos, de toda los elementos formativos para el ser humano adulto que van a ser.
En la época por excelencia de los medios audiovisuales, muchos niñas y niñas antes de aprender a leer y escribir pasan largos períodos delante del televisor, incluso muchos analfabetos adultos del planeta disfrutan de la posibilidad de informarse o recrearse gracias a esa posibilidad, lo cual por un costado tiene sus ventajas, pero por otro minimiza el interés por la lectura hasta por cuestiones prácticas, pues madres y padres han encontrado en el televisor una forma de mantener a los pequeños y pequeñas entretenidos mientras ellos realizan otras labores. Leerles a los niños los libros antes de que aprendan a leer equivale a ocupar un tiempo del cual creen no disponer en la arrolladora dinámica de la vida contemporánea.
A pesar de que el desarrollo de la ciencias basadas en la psicología y diversas teorías pedagógicas han estudiado y establecido que las niñas y los niños son capaces de aprender y percibir muchos elementos de su entorno desde las màs tempranas edades, persiste esa frase “cosas de niños” para indicar nimiedades, boberías, cuestiones sin importancia y esa frase engloba una filosofía inconsciente muchas veces que incluye a la literatura que se escribe para ellos y es quizás el punto de partida de esa subestimación que los autores han sentido históricamente.
Incluso, Hans Christian Andersen, considerado el padre de la literatura infantil, aspiró siempre a ser reconocido como autor teatral y poeta y sufrió por no conseguirlo como deseaba a pesar de que sus historias para niños le granjearon pronto las simpatías generales y transcendió por ellas. No pocos escritores para niños sufren del mismo síndrome y se siente víctimas de la subestimación de los propios colegas que “escriben para adultos”, de la crítica que no suele ocuparse de sus obras y de los medios masivos que no las publicitan a la misma escala que a las otras obras aunque en las Ferias internacionales, los pabellones infantiles sean los màs visitados y los adultos cumplan el ritual de comprar los libros para los màs chicos.
Los imperativos de una época
Organizaciones internacionales como la UNICEF y la UNESCO han convocado a los gobiernos a proteger las producciones de obras para niños y jóvenes, a promover planes nacionales de lectura. A pesar de esas buenas intenciones no se puede olvidar cuantos millones de niños en el planeta no tiene posibilidades de ir a la escuela, ni sus abuelos, ni sus padres saben siquiera leer y escribir. Pero según informaciones existentes los niños, en los sitios con condiciones para ello, han sucumbido a la proliferación del audiovisual cuyos productos se han abaratado para poder ser comerciales en todo el orbe y llegar incluso a los lugares màs empobrecidos. Las películas de antaño, los muñequitos o animados comienzan a ser relegados por los videojuegos, y las búsquedas en INTERNET, donde hay juegos en línea, música, y todo tipo de información beneficiosa o dañina.
Así las cosas, si en tiempos donde el libro lideraba la posibilidad de conocimiento y entretenimiento la literatura para niños y niñas era subestimada, con el surgimiento del cine, la televisión y todas las nuevas tecnologías posteriores, hay derecho a suponer que esa literatura tendrá que enfrentar nuevos desafíos a partir del hecho cierto de que los lectores potenciales estarán seducidos por los elementos consustanciales a su época. Es absurdo intentar frenar el desarrollo en cualquier campo o desconocerlo, pero serìa sabio usarlo de la forma màs edificante para las nuevas generaciones para lo cual comienzan a aparecer regulaciones y leyes nacionales las cuales carecen de sentido si padres, maestros, bibliotecarias y escritores no forman parte del propósito.
La historia de la civilización humana ha estado signada por la violencia, el desentendimiento, contradicciones y conflictos, intolerancia, fenómenos ante los cuales el espíritu humanista intentó contraponer una cadena de valores con el propósito de hacer prevalecer los sentimientos que propiciaran otra manera de vivir màs satisfactoria, es decir que en todos los periodos los terrícolas tuvieron que enfrentar los imperativos de su tiempo que generaron, religiones, ideologías, filosofías que servían de refugios y asideros, pero lo peculiar del Siglo XX es la conjugación de la caída de todos los iconos, desde el temor a Dios a la quiebra del culto de la justicia social, con un delirante desarrollo tecnológico, que incluyó la velocidad para transportarse, el predominio de nuevas técnicas en la vida cotidiana desde el modo de cocinar los alimentos a la posibilidad de integrar una red que permite comunicar con cualquier parte del mundo, y la proliferación de armas que pueden destruir el planeta en unos segundos.
Las niñas y los niños de nuestros días saben de todas esas cosas, entre otras razones porque las fronteras establecidas sobre lo que era apropiado o no para ellos han ido desapareciendo. Conviven con los problemas de los adultos, quienes desde mi punto de vista, tienen menos recato para involucrarlos en sus conflictos, estrés, y se toman menos tiempos en protegerlos de las durezas de la vida pero no con el sentido didáctico que fuera deseable sino en medio del atropellamiento de sucesos y presiones de la vida cotidiana, donde, incluso un buena parte de los padres y las madres, ni siquiera tienen la madurez suficiente para cumplir sus roles de mediadores entre las agresiones externas y el cultivo de ciertos valores para resistirlas.
El màs somero análisis sobre la realidad en que nacen y crecen nuestros niños no ofrece resultados muy esperanzadores, pero ese panorama justo implica uno de los desafíos notables para la escritura dedicada a ellos y luego para hacerlas llegar mediante la lectura que no sòlo es una fuente de conocimiento sino, según se ha demostrado científicamente, un ejercicio valioso para el desarrollo de ciertas capacidades cerebrales.
Si como se dice popularmente la familia es algo que no se escoge, que està predestinado, las fragmentaciones que ese elemento pueda haber, deben tener una compensación en los sistemas educacionales y difusivos que deben implicar como exigencia social a los padres, y al mismo tiempo contribuir a que tenga herramientas pedagógicas para ayudar a sus hijos.
La tarea es compleja, mucho màs difícil que los famosos Doce trabajos de Hércules, pero no imposible, porque a pesar de todas las catástrofes anunciada prevalece la lucidez de comprender la importancia de educar a las mujeres y los hombres del mañana. Hoy contamos con instrumentos legales para la protección de los derechos de las niñas y los niños, con mayores posibilidades técnicas para el aprendizaje, pero, desde mi punto de vista el acento mayor està en instruir, en dotar a la razón de màs y màs herramientas, pero no se trabaja suficiente en la educación de los sentimientos.
José Martì, el cubano que entendió mejor la complejidad de la existencia, los diversos factores que han de conjugarse para lograr lo que acuñó como mejoramiento humano sentenció: El pueblo màs feliz es el que tenga mejor educado a sus hijos en la instrucción del pensamiento y la dirección de los sentimientos. Creo que aun en países como Cuba, donde los niños gozan de los mayores privilegios, incluso antes de nacer, no se ha tomado suficientemente en cuenta esa máxima martiana quizás porque ingenuamente se ha apelado a aquella expresión socrática de que el conocimiento es la virtud, sòlo si se sabe se puede divisar el bien, pero para divisar el bien no basta saber mucho de Matemáticas, de átomos, de computación, hay que trabajar sobre los sentimientos, otro asunto que no se toma con suficiente rigor porque parece perteneciente a la vida privada, a la màs remota intimidad, a lo màs individual como si en ese sistema del cual todos formamos parte todo lo íntimo, lo publico, lo interno, lo externo, lo individual y lo social, no estuvieran relacionados igual que lo estamos a las explosiones solares, los cambios de la luna y todo lo que ocurre en el universo.
Darle la importancia que merece la educación de los sentimientos contribuiría sin dudas a tener padres y madres mejores preparados para la crianza de sus hijos, porque desde el hogar comienzan los adultos a trasladar sus esquemas a los niños, a crearles concepciones de la vida según sus conductas, a alejarlos o acercarlos a la naturaleza, al disfrute de los valores espirituales o a condicionarlos para ser hacer depender su felicidad de la tenencia de cosas muchas veces superfluas con las cuales intentan sustituir el tiempo de cariño, amor, contacto que deberían dispensarles.
Justo la literatura para niños se inserta históricamente en ese interés de lo que Martì llamaba la dirección de los sentimientos. Y hablo de ese breve periodo en que se es niño o niña, no adolescentes y jóvenes que implican otras categorías vitales y literarias. Es muy interesante como los cuentos y leyendas tradicionales, las fábulas, siempre mostraron conflictos y a la vez valores para enfrentarlos tras la apariencia de su sencillez. Por eso me parece muy importante en cualquier latitud del planeta el vínculo entre los escritores y escritoras y sus lectores potenciales, la presencia de sus obras en los libros escolares, en las bibliotecas, como parte de la promoción justificada a esas labor valiosa de contribuir a la construcción de una manera de mirar la vida, los problemas de la existencia y revivir la antaña esperanza de que el camino de las soluciones pasa por el amor, la comprensión, la solidaridad.
Estoy segura que cuando José Martì proclamaba “ hay que conocer las fuerzas del mundo para ponerlas a trabajar” tenìa plena conciencia de todos los obstáculos existentes en su época, pero también sabía, según sus propias palabras que hay màs flores que serpientes por eso a pesar de las condiciones duras de cada época se ha hecho mayor la comprensión de la diversidad de elementos que han de conjugarse en la educación, se ha avanzado en el reconocimiento de la diversidad como factor cultural decisorio y por eso también a pesar de las nuevas tecnologías el libro no ha desaparecido.
Es el tiempo que le dedicas a tu rosa lo que la hace diferente, importante, única, sentenciaba El pequeño príncipe de St Exupéry. Es una lección que debemos aprender los terrícolas, porque esa es de las fuerzas que es imprescindible poner a trabajar para que los niños y niñas, y los libros tengan el sitio que merecen.

miércoles, 3 de junio de 2009

El miedo de la jutía



-Flaquito no seas jutía,- conminaba la abuela Zoila al minúsculo perro de Hada con H cuando comenzaba a temblar debajo de la cama al llamarlo con tono fuerte. Y cuando Alba, la mamá de Hada con H y Plutón, su papá, manifestaban temor ante algún problema. La abuela volvía a la carga.
-No, no, no. No pueden hacer como la jutía conga. Pónganse las pilas y salten, no se atortujen, no se paralicen.
Hada con H nunca habìa visto una jutía. No habìa jutías en el Parque Almendares que era el bosque conocido desde los primeros años de su vida. Cuando el papá anunciaba entusiasta, con mochila a la espalda y todo: ¡ vamos al campo ¡. Subían la cuesta hasta el puente sobre el Almendares, lo atravesaban, bajaban por el otro extremo y a recorrer todo aquel pedazo de monte a la orilla del río en medio de la ciudad.
La abuela Zoila decía que era una verdadera dicha tener el monte tan cerca. Gracias a la proximidad del bosque ella habìa podido adaptarse a la capital, aunque fuera frente a ese barrio llamado El fanguito porque estaba en las márgenes del río y cuando el río crecía se inundaba. Una calle asfaltada delimitaba las condiciones. A un lado las casitas del Fanguito, tomándole espacio al lecho del río, y del otro, casas y edificios en la ladera que terminaba en el mar, otra de las excursiones para ver como se entraba el río en las aguas azules y saladas.
Una mañana de domingo en que Hada con H se columpiaba en la zona del Parque Infantil, jugando a acercarse al copito de los árboles mientras su papá tirado en la hierba, como siempre, miraba el cielo, justo cuando a Hada con H le parecía que iba a encontrarse con los ojos ocultos de un algarrobo, descubrió unos ojillos que saltaban de rama en rama, eran tan pequeños que no podían ser del algarrobo. Entonces no volvió a impulsare en el columpio y despacito, casi arrastrándose, se fue acercando al tronco del árbol, se tumbó sobre sus raíces para mirar bien en el interior de las ramas y ¡Oh, sorpresa¡
Paradita sobre sus patas traseras, sosteniendo algo que comía con las minúsculas patas delanteras, estaba una ardilla rojiza con su hermosa cola peluda acomodada en una gruesa rama. Se quedò sin aliento, como siempre que algo la sorprendía. Pero si la maestra habìa dicho que ese tipo de roedores no existía en la fauna del país. ¿Serìa una rata a la que el hada Volandera habìa transformado en ardilla? O, ¿una jutía conga con cola peluda?
Tendría que aclarar aquel misterio, pero en ese momento estaba hechizada por aquella criatura. El hechizo fue roto por una piedra de un desalmado que apuntó a la ardilla para furor de Hada con H que se levantó rápida, pero mucho menos que la ardilla que de salto en salto, de árbol en árbol desapareció entre el follaje de los árboles cercanos.
¿Cómo era posible que alguien hiciera algo tan cruel a aquella belleza mínima y perfecta?
-¿Quién ha tirado esa piedra?- y como no hubo respuesta, molesta Hada con H exclamó: el que haya sido es una jutía, y aclaró para màs detalles: conga.
Su padre, que al escucharla, abandonó la hierba con presteza, comenzó a reír al ver su hija tan airada, como era de tan poca estatura parecía una muñequita a la que le hubiera dado cuerda.
-Pero vamos a ver, Haducha, si tú no sabes por què se le dice jutìa a los cobardes. Y no se debe usar una palabra hasta no saber que significa.
-Bueno, papá si a los cobardes o los que tiene miedo se les acusa de jutías deber ser porque así son las jutías.
-No, no, pero eso tiene una razón muy específica en el caso de la jutìa conga,- aclaró el papá que como científico le gustaban las precisiones.
- El asunto es mi querida Haducha, que la graciosa jutìa conga se aterroriza tanto cuando siente un majà, que se atolondra a tal punto que cae de la rama del árbol donde esté, como es lógico se golpea y el majà aprovecha y la se la engulle facilito.
Hada con H se sintió muy triste con esta historia de la jutìa conga. Pero se le ocurrió una idea.
-¿Papá, pero la jutìa conga se puede domesticar?
-Si, claro, es una animalito inofensivo.
-Entonces, a lo mejor podemos crear un club de entrenamiento para que la jutìa conga pueda salvarse del majà.
-¡Què ocurrencias las tuyas Haducha¡,- rió el padre sin sospechar lo pronto que entraría en acción el plan de Hada con H de quitarle a la jutìa conga la fama de cobarde.

martes, 19 de mayo de 2009

El laberinto de la utopía



(Fragmento)

Mientras las florecillas moradas del no me olvides desaparecían bajo las paletadas de tierra, Flores del Río Manso pensó que su padre, como tantos hombres, comprendió la necesidad del cambio exterior, pero no el suyo màs profundo a pesar de tan larga existencia. Había hecho un largo y fatigante viaje desde la capital hasta el cementerio de Florida para cumplir con su ùltimo deseo de podrirse, esa fue su expresión, en aquella tierra donde amó a la única mujer que no lo quiso y se dejó amar por otras que se escaparon en el suicidio del tormento de no ser apreciadas.
El cementerio de Florida se mantenía mejor que la ciudad, pero sin cambios, desde aquella vez, distante cuarenta años, cuando su madre había rendido lo que llamaban el ùltimo viaje, a causa pensaba Flores, de los sufrimientos ocasionados por el disfrute exagerado de aquel triunfo del que su padre era personaje principal en el pueblo. Una gran diferencia dejaba una huella triste en el tiempo transcurrido. Cuarenta años atrás vino acompañada por cientos de personas y ahora apenas pudieron venir algunas decenas en los coches de caballo que tuvo que alquilar para los viejos parientes que conservaban la costumbre de despedir a los que partían definitivamente.
Hasta la muerte fue perdiendo el antaño esplendor del misterio. Las breves horas en la funeraria de Calzada y K fueron màs tristes sin cirios que iluminaran el local, ni azucenas que perfumaran aquel tránsito difícil, ni amigos que no llamó porque no podía despertar un sábado a medianoche a personas para las cuales serìa un problema trasladarse hasta allí por la virtual falta de transporte. No avisò a las autoridades, ni en la capital, ni en Florida para ahorrase una ceremonia que la entristecería màs porque ocultaría seguramente los avatares de aquel héroe venido a menos que no contó en vida con posibilidades de rectificación, ni de verdadero apoyo. Eso fue lo que màs le dolió, cuando después de largos años de espera, el olvido fue cubriendo las esperanzas del recomienzo y se percató de que en aquel carrusel incansable que era la existencia en la isla el que se saliera alguna vez del vértigo quedaba para siempre excluido.

sábado, 9 de mayo de 2009

miércoles, 6 de mayo de 2009

LA REPÚBLICA DE JOSÉ MARTI













Criatura inagotable, eterna y contemporánea, tanto tiempo después de su nacimiento, el 28 de enero de 1853 y de su muerte en campaña, el 19 de mayo de 1895, José Martì tiene mucho que enseñar a los latinoamericanos de hoy empeñados en unirse como “la plata en las raíces de los andes” cuando un tipo de socialismo autoritario implotò y el capitalismo muestra síntomas de profundo agotamiento.
Volver sobre sus páginas siempre asombra porque no hay asunto de la naturaleza, la sociedad, lo terreno y lo divino que no haya motivado su interés, pero no hay pasión que supere su amor por Cuba, no sòlo liberarla de la opresión colonial, sino dentro de esa lucha crear las bases para el nacimiento de una república que no repitiera los errores de sus vecinas, del norte y del sur en el Siglo XIX.
Martì, que supo prever los peligros que entrañaba para la región el afán imperial de Estados Unidos, también señaló certero los defectos de las que llamó dolorosas repúblicas latinoamericanas donde la independencia de España no evitó los males de la colonia, porque ” quedò la libertad entre los poderosos que no la amaban, o la entendían sòlo para su casta superior; porque la masa pública no conocía la libertad, ni la sabían defender, ni entendía los medios de propagarla y mantenerla porque la mayoría nacional, que es la que asegura la libertad, entendió sòlo de ella el espíritu de independencia contra el extranjero”

El hombre que proclama yo quiero que la primera ley de la República sea el culto de los cubanos a la dignidad plena del hombre, està pronunciándose por otro tipo de organización social. Diferente a la que ha conocido en las repúblicas del continente. Quien lo lea con hundura descubrirá que quiere una distribución diferente de las riquezas. Sabe que la opulencia de unos produce desequilibrio y como el Jesús de Nazaret piensa y se lo escribe a su amigo Eligio Carbonell el 10 de enero de 1892:” Este mundo tiene increíbles vilezas, ocasionadas casi todas por el interés. No hay màs modo de salvarse, Eligio, que moderar las necesidades. La sobriedad es la virtud. El que necesita poco es fácilmente honrado”. Y define: “Es preferible el bien de muchos a la opulencia de pocos. El progreso no es verdad sino cuando penetra en las masas y es parte de ellas.”
Es un pacifista que organiza una guerra contra el colonialismo porque no le han dejado otra alternativa para procurar con la libertad una República donde el trabajo honrado y la concordia de los elementos diversos produzcan el bienestar de todos.
Todos es su palabra sagrada, y cuando alguien, por mucho que lo respete y admire no entiende esa máxima pelea duro por convencerlo y no se rinde. Antepone por eso a los efectos nefastos del caudillismo durante la Guerra de los diez año-1868-1878- en Cuba y en la de independencia las repúblicas americanas, el principio ecuménico y democrático de con todos y para el bien de todos.
Tiene que bregar duro con muchas incomprensiones de los heroicos guerreros por la independencia, que respeta y quiere con verdadera devoción, pero no alcanzan a entender la inteligencia y el desprendimiento de este hombre màs joven que tiene un concepto renovado de la patria republicana que quiere fundar y de los peligros que le acechan fruto de su pensamiento agudo que avizora y anticipa lo que será el imperialismo para el continente del Bravo a la Patogonia, y sabe que la tarea de gigante que exigen los tiempos no la pueden sostener personas o grupos de personas, sino la nación entera para que sea obra perdurable. Los viejos y los nuevos. Los veteranos guerreros y los bisoños.
Por eso le dice a Rodríguez Otero en 1886: Ni hay hombres màs dignos de respeto que los que no se avergüenzan de haber defendido la patria con honor: ni sujetos màs despreciables que los que se valen de las convulsiones públicas para servir, como coqueta, su fama personal o adelantar, como jugadores, su interés privado.
En una carta a Máximo Gómez fechada en Nueva York, 20 de octubre de 1884, le explica sus preocupaciones ante el celo de lo viejos guerreros de monopolizar la guerra que él està organizando: Un pueblo no se funda, General, como se manda un campamento; y cuando en los trajines preparativos de una revolución, màs delicada y compleja que otra alguna, no se muestra el deseo sincero de conocer y conciliar todas las labores, voluntades y elementos que ha de hacer posible la lucha armada, mera forma del espíritu de independencia, sino la intención, bruscamente expresada a cada paso, o mal disimulada de hacer servir todos los recursos de la fe y de guerra que levante el espíritu a los propósitos cautelosos y personales de los jefes justamente afamados que se presentan a capitanear la guerra. ¿què garantías puede haber de que las libertades públicas, único objeto digno de lanzar un país a la lucha, sean mejor respetadas mañana?
En esa misma carta le reclama al general respeto por el trabajo “con mucho dolor” de organizar una nueva hornada de luchadores y le expresa: Domine Ud., General, esta pena, como dominé yo el sábado el asombro y disgusto con que oí un importuno arranque de Ud. y una curiosa conversación que provocó a propósito de él el General Maceo, en la que quiso-¡locura mayor¡ darme a entender que debíamos considerar la guerra de Cuba como una propiedad exclusiva de usted, en la que nadie puede poner pensamiento ni obra sin cometer profanación, y la cual ha de dejarse, si se la quiere ayudar, servil y ciegamente en sus manos. ¡No: no, por Dios- ¿pretender sofocar el pensamiento, aún antes de verse, como se verán Uds. , mañana, al frente de un pueblo entusiasmado y agradecido, con todos los arreos de la victoria? La patria no es de nadie: y si es de alguien, será, y esto sòlo en espíritu, de quien la sirva con mayor desprendimiento e inteligencia.
Ante el General Antonio Maceo defiende sus posiciones con absoluta claridad en carta del 8 de enero de 1894 cuando ya la guerra està pròxima: “Y que es a usted por orgullo y cariño, que ojalà entienda usted, tan grandes como son, digo yo muy naturalmente todo lo que pienso y quisiera decirlo todo dìa por dìa- porque sin compararme en el valer, me siento uno con usted en la capacidad de morir en el país, y de servirlo con sinceridad, y mejorarlo desde las raíces, y de suprimirme y sufrirlo todo por su servicio- siento en usted un alma gemela. No me diga lisonjero, ni que le digo esto por necesitar ahora de usted para llevar adelante como gloria mía esto que he desenvuelto de manera que sea la obra de todos y no puede ser sin todos.”
Después de muchos años de aunar voluntades diversas, desde las màs humildes hasta las màs reconocidas, desde 1878, José Martì logra proclamar el 10 de abril de 1892 el Partido Revolucionario Cubano y precisa que se ha fundado “para poner la república sincera en la guerra, de modo que ya en la guerra vaya, e impere por poder incontrastable, después de la guerra” porque cree que los partidos que duran arrancan de la conciencia pública, “ vienen a ser el molde visible del alma de un pueblo, y su brazo y su voz.” Cuando al año siguiente se produce la elección anual Martì celebra este suceso democrático de elegir a los representantes, la posibilidad de que el que es delgado hoy, puede dejar de serlo mañana y recalca: “La grandeza es esa del partido revolucionario: que para fundar una Republica ha empezado por la República. Su fuerza es esa: que es la obra de todos, da derecho a todos.
En ese mismo texto, Persona y patria, de abril de 1893 Martì expresa: “Tenemos la médula de la República, criada en la médula y el destierro; y los hábitos y el recelo saludable del gobierno republicano” y agrega “el cubano, indómito a veces por lujo de rebeldía, es tan áspero al despotismo como cortés con la razón. El cubano es independiente, moderado y altivo. Es dueño y no quiere dueños. Quien pretenda ensillarlo, será sacudido.
Como es conocedor profundo de las fuerzas que han movido la historia y conoce el alma humana, en su artículo Los pobres de la tierra, apunta los factores que ha de tener en cuenta la conducción del país: Un pueblo està hecho de hombres que resisten, y hombres que empujan: del acomodo que acapara, y de la justicia, que se rebela: de la soberbia que sujeta y deprime, y del decoro, que no priva al soberbio de su puesto, ni cede el suyo: de los derechos y opiniones de todos sus hijos està hecho un pueblo y no de los derechos y opiniones de una clase sola de sus hijos: y el gobierno de un pueblo es el arte de ir encaminando sus realidades, bien sean rebeldías o preocupaciones, por la vía màs breve posible, a la condición única de la paz, que es aquella que no haya un solo derecho mermado.
El 14 de marzo de 1892, cuando sale a la luz el periódico Patria en Nuestras ideas vuelve sobre la república que quiere fundar: “Se habrá de defender, en la patria redimida, la política popular, en que se acomoden por el mutuo reconocimiento, las entidades que el puntillo o el interés pudieran traer a choque y en la proclamación del Partido Revolucionario Cubana, el 10 de abril de 1892 reitera que la labor de este partido que organiza la guerra para que “el país, por falta de ordenación oportuna, no atraiga y justifique el arrebato de un caudillo impaciente, con igual daño grave del caudillo y de la república; para componer la guerra, y preparar la victoria, de modo que las aseguren, por el equilibrio de la justicia de los hechos, los factores mismos que por su diversidad y recelos pudieran perturbarla y para procurar que la fundación de la república no caiga en manos incapaces, ni parciales.
Martì que ha conocido en profundidad los sistema políticos de Estados Unidos y América Latina, comprende la importancia imprescindible de la unión y funda un partido para organizar la tarea republicana que se ha propuesto desde la guerra misma, pero aclara en Patria el 30 de abril de 1892: “ La unidad de pensamiento, que de ningún modo quiere decir la servidumbre de la opinión, es sin duda condición indispensable del éxito de todo programa político, y de toda especie de empresa, principalmente de aquellas que por la fuerza, la novedad y la oportunidad del pensamiento se acercan màs al éxito que cuando iban sin otro rumbo que la pasión o el deseo desordenado, que màs perturban que serán los ánimos y alejan que acercan, en un país harto probado y harto razonador para lanzarse a tentativas oscuras que no satisfagan su juicio.” Y define: Abrir al desorden el pensamiento del partido revolucionario Cubano serìa tan funesto como reducir su pensamiento a una unanimidad imposible en un pueblo compuesto por factores diversos, y en la misma naturaleza humana.

miércoles, 15 de abril de 2009

El jardín de Bianca













Bianca Pizorno tiene un jardín en su corazón, ahora crecido en su casita de la isla Cerdeña। Sòlo los que tienen esas fuerzas dentro pueden escribir algo tan conmovedor como Escucha mi corazón que acaba de ser publicado en España o convertir una historia como la de Lavinia en algo hermoso y aleccionador.
Desde que Bianca vino por primera vez a Cuba se fascinó con este otra isla, con el desfile de los niños hacia las escuelas en la mañana, con las bibliotecas a su disposición, con tantas cosas garantizadas a pesar de que el país vivía la crisis de los 90. Ella se amigó con los trabajadores de la Biblioteca Rubén Martínez Villena de la Habana Vieja y organizò una campaña en Italia para que todos los viajeros de ese país trajeran un libro para los niños.
Y ya quedò emparentada para siempre con Cuba. Ha traducido libros, ha acogido a escritores cubanos en su casa, ha presentado los libros de los cubanos y las cubanas en Italia, ha participado en jornadas de solidaridad.
Su voz siempre se ha alzado contra las injusticias, en defensa de los derechos de los ciudadanos y ciudadanas de mañana, ha merecido innumerables premios, pero el que màs valora es el del reconocimiento de los niños en su país, que la saludan en la calle como a una amiga. Ella es una de las màs conocidas y populares autoras para la infancia en Italia. No por gusto fue escogida como Embajadora de buena voluntad de la UNICEF.
En la màs reciente Feria Internacional del Libro de La Habana la Editorial Gente Nueva ha presentado su libro La increible historia de Lavinia en su colección Veintiuno que escoge sus textos como una apuesta por lo valiente, novedoso y actual, una literatura para niños, adolescentes y jóvenes sin prejuicios, ni temas tabú, según aclara en sus propósitos.
La hermosa edición a cargo del reconocido narrador Enrique Pérez, con diseño de María Elena Cicard e ilustraciones de Arístides Hernández, Ares, tiene una introducción de Bianca que explica las motivaciones del libro y señala: Agradezco por la inspiración: a Andersen por la pequeña vendedora de fósforos, a Tolkien por el anillo, a King por la mirada. A Voltaire porque sí y a la Madre Naturaleza por la caca. No se aconseja la lectura de este libro a personas demasiado melindrosas.
La autora ha donado sus derechos de esa obra y también los de Una escuela para Lavinia, La muñeca viva y La muñeca del alquimista que irán apareciendo próximamente en esa misma colección que es un regalo para los chicos y chicas de Cuba porque incluye a los mejores escritores del mundo. Será una gran oportunidad de asomarse al jardín de Bianca donde el abono es el amor a esos que José Martì consideraba la esperanza del mundo.

martes, 7 de abril de 2009

Nacimiento de Hada con H




La niña que luego serìa conocida como Hada con H se escapò del vientre de su mamá, sin avisar, antes del tiempo previsto. Habitualmente, las niñas y los niños llegan a lo profundo de su mamá como una semilla, que tarda en florecer nueve meses, pero Hada con H se impacientó.
En realidad lo que sucede en el vientre de la mamá desde el momento en que aparece la semilla parece cosa de magas o de hadas y lo es aunque como buena magia al fin no se ve a simple vista o porque lo esencial es invisible a los ojos y sòlo se ve con el corazón, tal como sentenció el Pequeño Príncipe.
La semilla de donde nacen las niñas y los niños hace un largo viaje con otras muchas, muchas, desde dentro del papá, pero como si una varita mágica le hubiera dado particular fuerza, esa única semilla es la que llega a un huevo que tiene la mamá, allá en la gran cueva de la vida y entra como las otra semillas en la tierra.
Es como una siembra por eso las niñas y los niños se parecen tanta a las plantas con sus caras como flores y los brazos, como ramas y los pies como raíces, pero como los árboles son pájaros fijados a la tierra también se parecen a los pájaros y hasta los peces, porque como los peces esa primera cuna en el vientre de la mamá esta hecha con muchos líquidos, un agua especial que los alimenta desde que la semilla, después un largo viaje entra en la mamá.
Eso lo supo la niña que serìa conocida como Hada con H cuando la abuela le contó la historia de su nacimiento y el susto que le hizo pasar a todos con su apuro. Porque lo que suele suceder es que cuando la semilla se establece en el vientre de la mamá y se acomoda en esa primera cuna, ese primer nido o casa, demora nueve largos meses en convertirse en una niña o un niño. Es un huevo, casa, cuna, nido lleno de un agua especial para alimentar a la criatura que debe estar lista a los nueve meses.
Pero esa agua, contenta porque va a hacer un trabajo muy hermoso, de tan feliz que està, quiere jugar y juega a dibujar. Comienza a moverse y juega a que formará un pez o un pajarito hasta que decide que surjan poco a poco, como en un rompecabezas, aprendido de memoria, todos los pedacitos, que juntos, hacen una niña o un niño.
La que niña que después llamarían Ada con H, aunque parecía estar muy a gusto en la bolsa de agua donde crecía, porque los análisis mèdico así lo demostraban, daba noticias de cierta inquietud. Sentía el corazón de su mamá latir junto con el de ella, la respiración de su mamá y cualquier cosa que pasará a la mamá. Si estaba triste, si estaba alegre. Era un lugar muy cálido, muy agradable, como una piscina hecha a la medida, pero tan justo que no podía estirarse, porque aquella bolsa de agua y cariño la obligaba a estar encogida, como un saltador o un saltamontes cuando se preparan para el salto y por eso daba vueltas para acá y para allá. Cuando ya llevaba tres meses en lo hondo y era un bebé en miniatura comenzó a dar síntomas de que también le llegaban lejano, lejanísimo, como cuando se està en una cueva, los sonidos del exterior, porque la mamá sentía los saltitos en su vientre si la perra Preciosa ladraba mucho cada vez que alguien tocaba a la puerta, o cuando los tambores que tocaba el papá llegaban al punto màs alto o sonaba el silbato del tren anunciando su paso.
En la casa todos estaban alegres, esperando a la que serìa Hada con H. Preparaban ropitas, cuna, bañadera, sábanas bordadas, coches y hasta un velocípedo. Un gran ajuar que incluía una repisa con libros de cuento y otros para dibujar. En todas las conversaciones salía a relucir como serìa aquel bulto que crecía en la barriga de la mamá. ¿Serìa rubia o morena?,
¿Tan dulce como el padre o tan enérgica como la madre?¿ Le gustarían los cuentos de la abuela o preferiría encaramarse en los árboles, como el abuelo. que tenìa por oficio encaramarse en las altas palmas para pedirles el palmiche que engorda a los puerco. Era el gran juego de las adivinanzas para develar un gran misterio que sòlo se puede saber con el pasar del tiempo.
La madre se relamía de gusto, como la perra Preciosa ante un plato de picadillo, cuando pensaba que en lo màs profundo de ella, dentro de la bolsa maravillosa, la que serìa Hada con H iba creciendo cada día con los latidos de su corazón, con el mismo aìre que ella respiraba, con las frutas que comía y se cuidaba mucho para que la niña naciera sana, porque antes de que aquel aparato mèdico lo determinara, ella sabía que era una niña.
Por eso le pedía al papá que no tocara los tambores cerca de ella, a la abuela que no pusiera tan alto el programa donde oía los danzones, aunque fuera muy melodiosa su música.
Le exigía al hijo mayor que bajara el volumen cuando veía las películas de los huevos que querían ser pollos, de supuestas guerras de galaxias, de anillos extraños de la historia, o de Harry Potter que lo hacían gritar por las sorpresas en esas aventuras.
Y le prohibió terminantemente a la perra Preciosa que ladrara detrás del gato o ante la puerta, aunque no pudo convencer a los gorriones de que suspendieran su concierto cada mañana.
Ah, pero a pesar de todos esos cuidados parece que hasta la niña que crecía dentro de su barriga, llegaban todos aquellos sonidos tentadores y quería averiguar como el curioso Meñique, de donde salían y una mañana tan pronto los gorriones entonaron su saludo matutino comenzó a moverse tanto y tan rápidamente que rompió la bolsa acuática y se salió para asombro de la madre que del susto empezó a gritar, contagió a la abuela, a la perra Preciosa, al gato y hasta los gorriones que salieron en bandadas piando. Se armó tal algarabía que vinieron los bomberos, los médicos en una ambulancia y al final no se supo si la niña llorò o rió porque el ruido lo silenció, pero lo que no pudo ser silenciada fue la mirada de la niña que, para nueva sorpresa de todos se movía de un lado a otro como el Gato con botas cuando estaba preocupado.
La comitiva se encaminó al hospital con bomberos, la abuela, el papá tocando los tambores, la perra Preciosa, el gato, los vecinos y hasta los gorriones que decidieron seguir aquel carnaval repentino. El susto ya se habìa ido volando en un papalote que apareció en el cielo y que rozó la ambulancia con su cola multicolor.
Después de bañada y vestida por una enfermera que cantaba bajito todo el tiempo, la familia pudo reparar en la criatura, que era tan pequeñita, que cabía en una hoja del perfumado caisimòn como la Almendrita del libro Habìa una vez
- Pero està muy bien, la chica aseguraron los médicos.
- Es del tamaño de hada de Pinocho, o de la Campanilla de Peter Pan, sòlo le faltan las alas, dijo arrobada la abuela.

Lo cierto es que la niña se asemejaba a los liliputienses que encontró Gulliver en sus viajes o al ratoncito Jerry que tantos apuros le hace pasar al gato Tom, pero era tan dulce como las hadas dulces, porque hay hadas malas como la que maldijo a La Bella durmiente.
- Me gusta ese nombre, exclamó la mama, la llamaremos Ada.
- Si, pero Ada con H, para que se sepa que esta relacionada con las hadas de las màs lindas historias escritas para los niños desde que el tiempo empezó a ser contado.
Hada con H se fue enterando de esas historias de hadas, gatos con botas, bellas durmientes, gracias a la abuela que se las contaba desde antes que le salieran los dientes, antes de tiempo también, y antes de que caminara por su cuna como si llevara alas en la espalda cuando le salían los dientes.
- Alabao, decía la abuela como la Cucha, de la televisión, pero esta niña es una bola de apuro.
Y seguía contàdole y contándole. La abuela estaba segura que los cuentos propician la buena salud y motivan a hacer preguntas, como las cosquillas a reír. Pero le llamaba la atención que la niña, seguía como las muñecas, pequeña y hermosa como si alguna hada estuviera haciendo algún conjuro para que Hada con H se fuera a convertir en hada de verdad.
Hada con H, ajena aquellas preocupaciones de la abuela, continúo su vida como los otros niños. Bajó de la cuna, corría por toda la casa como si tuviera alas, corría detrás de la perra Preciosa y el gato, le echaba pedacitos de pan a los gorriones que pronto inundaron la casa confianzudos, intentaba coger las flores del flamboyán que se asomaba por la ventana y todo lo preguntaba.
-¿ Por què la perra no puede volar y los gorriones si?
-¿Dónde se esconde el sonido de los tambores de papá?
- ¿Por donde entra la música que canta mamá?
La abuela respondía siempre las preguntas y las respuestas eran como cuentos que explicaban todos aquellos misterios que hada con H quería descubrir. Hasta que un día surgió la interrogante que màs difícil fue para la abuela.
Del alero de la ventana cayó un nido de gorriones llenos de huevitos. La niña no permitió que la perra y el gato lo tocaran.
-Es muy frágil el nido, no lo aprietes, porque en esos huevecitos están los hijos de los gorriones, dijo la abuela Zoila
Hada con H se quedò callada por un rato y después preguntó:
- Abuela,¿ de que nido vengo yo?
La abuela comenzó a narrar entonces las peripecias del nacimiento de Hada con H.