La vida parece injusta pero es bella. El mundo parece totalmente enloquecido pero hay muchos terrícolas que lo aman y luchan cada día por mejorarlo y de que se multipliquen esos incansables depende en buena medida detener el apocalipsis que ya se puede apreciar en tanta guerra sólo a causa de la codicia, por eso a pesar de tantas malas noticias cotidianas no se puede perder la fe, que es energía, en que todo pueda cambiar para más hermoso. Y con esa convicción estimulante deseo que comencemos el nuevo año 2012, porque ese resulta un buen modo para empezar a toda marcha por la vida de cada uno y la de todos. Felicidades terrícolas entonces y no olviden que la felicidad no es una estación a donde se llega sino un modo de hacer el viaje.
Pero yo siempre muy feliz vuelo, tanto si vivo, como si muero cruz413@gmail.com
miércoles, 28 de diciembre de 2011
viernes, 2 de diciembre de 2011
Gracias Bianca Pizorno
Bianca Pizorno ha vuelto a Cuba después de una ausencia de más de cinco años. Ha sido parte esta vez de la semana de la cultura italiana en la capital de la ínsula y la semana siguiente, luego del ajetreo de las actividades oficales de la anterior, apenas le alcanza el tiempo para los tantos amigos que tiene en Cuba, de todos los estratos sociales: gentes humildes, otros encumbrados, otros venidos a menos, otros llegados a más, pero ella se ocupa de todos, comprende a cada cual, respeta y aun cuando es una escritora muy reococida en su país, Italia, una no puede deajr de admirar su bondad, su autenticidad, su sabiduría y su lucidez en esa senda que escogió para vivir a la izquierda de la vida, ayudando en todo lo que puede, escribiendop libros realistas y hermosos para niños que en Italia ya se han convertidos en adultos y han trasladado a sus hijos la devoción por las historias transgresoras de Bianca. A Cuba llegó por primera vez en los 90, en medio de la crisis conocida como Período de especuial en tiempo de paz. Se conmovió viendo a las bibliotecarias de la Martínez Villena leyendo cuentos para los niños porque no había libros suficiente en la Biblioteca, y enseguida fomentó que cada turista italiano trajera libros para los niños cubanos y vino cada año desde entonces y propició que escritores cubanos publicaran en Italia, y se ocupó de ayudar a las bibliotecarias embarazadas con la llegada del retoño y creó una red de ayuda personal a todo aquel que lo necesitaba. Desde la Asociaicón Italia-Cuba continúo mostrando su solidadridad con el país, sus gentes, sus anhelos, conocedoras de los defectos y deficiencias en la Isla pero siempre estimulada por la persistecia de tantos en no dejarse vencer por las adversidades y contenta por el reavivamiento de las editoriales cubanas, particularmente de Gente Nueva, a quien ha donado sus derechos de autor para que sus libros se publiquen en Cuba. Su calidad literaria y sus actitutes humanas la llevaron a ser reconocida como Embajadaroa de buenba voluntad de la UNICEF. Tiene múltiples premio y reconocimientos en su nación de origen y ahora está propuesta al Premio Andersen, que está considerado el más importante internacional para los que han dedicado parte de su faena a escribir para niños y jóvenes. Ha comenzado a vivir su año 70 que cumple el 12 de julio del 2012, se sabe que le harán grandes homenajes en su país, pero ya ha comenzado esa fiesta con esta visita a Cuba en el cariño mostrado por todos aquellos que le deseamos lo mejor del mundo, como merece y además le decimos gracias Bianca Pizorno por existir.
domingo, 13 de noviembre de 2011
La única garantia
Oh, cuanta belleza en este planeta. Donadas por la naturaleza o costruidas por los terricolas. Todas amenzadas por disputas, conflictos, guerras que pueden destruir en segundos lo que ha costado miles de año edificarse. Por eso la paz es la única garantia de poder seguir disfrutando de los regalos otrogados a favor de la belleza.
jueves, 25 de agosto de 2011
Un recado de Camaguey
CÓMO HACER LA PRIMAVERA
Ada Sayas Bazàn
Escribir sobre las diferencias humanas para un lector juvenil resulta una tarea fácil, pero hablarle de este asunto a los más pequeños, sin complicar la trama que de hecho debe ser tan sencilla como el lenguaje, ni menoscabar la profundidad del tema: es un reto. Y Soledad Cruz lo ha logrado en su libro “Polémica de las estaciones”, publicado por la Editorial Gente Nueva en la colección DienteLeche, magistralmente ilustrado por Raúl Martínez.
Soledad, apela a los sentimientos del niño, a su imaginación e inteligencia, y mezcla con absoluta sagacidad los temas más escabrosos la muerte, la orfandad, el dolor del desamparo, la segregación, la pobreza, las desavenencias familiares, y la amargura con los más tiernos y poéticos el amor a la naturaleza, la importancia de la familia, la fe en la vida, el optimismo, y la belleza.
Sin ñoñerías o banalidades, ni teques moralizantes nos da a todos una clase magistral, de cómo deben ser las relaciones entre padres, hijos, y abuelos.
Cuando leemos esta historia, donde prevalece lo poético en el tono general del discurso narrativo, podemos hacer una analogía entre cada uno de los personajes de la misma por sus respectivos sentimientos, caracteres y estados de ánimo y las diferentes estaciones. Solo hay cuatro integrantes en esta pequeña familia: una niña de nueve años, que bien pudiera ser la Primavera, con todo el verdor de la fe y la alegría que caracteriza a una vida que recién comienza; para ella, hasta el hacinamiento tiene su magia, no le importa dormir en una litera, como tampoco a la abuela Inés: “Por suerte me ha tocado esa ventanita a la altura de mi cama y esta abuela que sabe convertirlo todo en algo agradable, hasta vivir en esta casa inventada en un antiguo garaje para guardar autos”.
Inés, por su optimismo, y las sentencias filosóficas o sabias reflexiones que nos regala de una forma amena a lo largo de todo el libro, consigue representar la madurez del Otoño: “Y tu papá aprenderá alguna vez que todos los sucesos que te dan un poquitico, aunque sea un poquitín, de alegría son medicinales”, y nos dice en otro momento:”…muchas cosas tienen sus orígenes, sus comienzos en otras que no parecen tener nada que ver con estas que ocurren ahora”.
La niña tiene dos ventanas: una, por donde día y noche es testigo del esplendor de la naturaleza; otra, es esa abuela especial que le ha enseñado a percibir los cambios más sutiles de las estaciones, y los misterios de las plantas, que son capaces hasta de salvaguardar su memoria. Inés no solo logra que su nieta descubra la belleza, sino además que la disfrute, y finalmente que la aprehenda en lo más profundo de su pequeño ser. La pequeña también se contagia con su sabiduría, y respecto a sus padres la escucharemos decir: “…sino que tengo el deber y el derecho de, con respeto, hablar con ellos y no molestarlos más pidiendo esto o aquello que no pueden darme”, o “Pero lo que he logrado entender es que no se puede juzgar a primera vista …”
En la naturaleza también encontramos los tonos grises y oscuros, y este libro no está exento de ellos: “Y hay que pasarse una semana con todo gris y frío para saber lo rico que es el calorcito iluminado”. Esos tonos negativos también estarán presentes en los personajes: “…los matices de las estaciones que mamá y papá no pueden sentir porque siempre están muy ocupados y molestos por lo estrecho que vivimos…”
Con naturalidad, y sin dejos melodramáticos, el personaje-narrador (la protagonista) nos contará con una auténtica voz de niño, los sucesos más negativos y dolorosos que le ocurrieron a su padre: “¡Pobre papá! Su mamá murió cuando él era niño. Su papá volvió a casarse y se murió al poco tiempo. La madrasta de papá lo mandó para una beca, papá sólo venía a la casa los fines de semanas. La madrastra se volvió a casar y tuvo hijos. La casa se fue llenando de gente hasta el punto que papá, cuando regresaba tenía que dormir en el sofá” .La dureza de los eventos que han golpeado al padre de esta familia, tienen el frío color del cielo del invierno, y hace que él se nos semeje a esta estación. No ha podido despojarse de los grises recuerdos de esta infancia maltratada, que finalmente lo conducirá a la amargura.
La mamá de la niña es tan temperamental como el Verano, a veces quema con el calor de su pelea, pero otras, es brisa que sonríe y sueña, mientras pasea con su familia cerca del mar.
Las desavenencias familiares asoman su oreja en múltiples ocasiones (“hay que subir para la casa de algún vecino, pero no los directos de arriba, que son familia de papá pero ni se saludan”), alertándonos de la necesidad que hay de eliminarlas de los hogares, y como muestra de que la familia será siempre el núcleo donde se forman los sentimientos, los valores y la sensibilidad del niño, y la importancia que entraña para su desarrollo intelectivo y espiritual.
El sentido que tiene la belleza para poder ver la vida desde una perspectiva más positiva y sana, y su utilidad para curar y aliviar los dolores a los que constantemente todos estamos expuestos niños y adultos, es la esencia de este pequeño volumen donde nos asegura su protagonista : Voy a hablar con mi papá, porque aunque él tenga motivos para sentirse mal por tantas cosas tristes que le han pasado, nos tiene a mamá y a mí, a la abuela Inés y a esas flores que le regalan cada año esas plantas en las que nunca se ha fijado. Eso no le solucionará sus problemas, pero seguramente le consolará.
“Polémica de las estaciones” apuesta por la defensa de nuestros sueños, por la unión de la familia, y por lo valioso de la sensibilidad y la belleza. Y apuesta con la fe, de que siempre que busquemos la paz y la armonía, sabremos cómo hacer la Primavera.
lunes, 20 de junio de 2011
La espiral
Dentro de la espiral un pèndulo, movièndose incansable, retardando a capricho la presunta marcha.
Iguales los pasos, una y otra vez
Sobre las mismas huellas, de viejos fuegos fatuos, luego de consumidas las hogueras, vueltas a encender
Una y otra vez
por los irremediables empeñados en detener el pèndulo, a punto de romperse, ¿derinitivamente?
Iguales los pasos, una y otra vez
Sobre las mismas huellas, de viejos fuegos fatuos, luego de consumidas las hogueras, vueltas a encender
Una y otra vez
por los irremediables empeñados en detener el pèndulo, a punto de romperse, ¿derinitivamente?
sábado, 11 de junio de 2011
Vedado
Este es mi templo. En la manzana o mejor en el gran mango del Vedado.Rige el principio de aquella revuelta memorable.Prohibido prohibir: el goce simple de vivir, asombrarse por la luna llena, las flores nacidas en las macetas, las salamandras dueñas en los rincones, esa ventana acogedora del intrincado latir del universo. Esta es mi granja en medio del Vedado. Bosque tupido de plantas, proyetos renovados, venerados esqueletos de dìas esplèndidos prolongados en esas imàgenes de paisajes y gentes que pasaron o permanecen en la geografìa amable de los recuerdos. Este es mi refugio, empalizada resistente a penas y malos augurios, cobija del secreto donado por los padres y sus afectos, magia olvidada por los voceros postmodernos y los profetas apocalìpticos. La vida celebrada desde la humilde ornilla que con su fuego antecede a la aurora y la consagra en el cafè inaugural de cada mañana.
viernes, 27 de mayo de 2011
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