Oh, cuanta belleza en este planeta. Donadas por la naturaleza o costruidas por los terricolas. Todas amenzadas por disputas, conflictos, guerras que pueden destruir en segundos lo que ha costado miles de año edificarse. Por eso la paz es la única garantia de poder seguir disfrutando de los regalos otrogados a favor de la belleza.
Pero yo siempre muy feliz vuelo, tanto si vivo, como si muero cruz413@gmail.com
domingo, 13 de noviembre de 2011
jueves, 25 de agosto de 2011
Un recado de Camaguey
CÓMO HACER LA PRIMAVERA
Ada Sayas Bazàn
Escribir sobre las diferencias humanas para un lector juvenil resulta una tarea fácil, pero hablarle de este asunto a los más pequeños, sin complicar la trama que de hecho debe ser tan sencilla como el lenguaje, ni menoscabar la profundidad del tema: es un reto. Y Soledad Cruz lo ha logrado en su libro “Polémica de las estaciones”, publicado por la Editorial Gente Nueva en la colección DienteLeche, magistralmente ilustrado por Raúl Martínez.
Soledad, apela a los sentimientos del niño, a su imaginación e inteligencia, y mezcla con absoluta sagacidad los temas más escabrosos la muerte, la orfandad, el dolor del desamparo, la segregación, la pobreza, las desavenencias familiares, y la amargura con los más tiernos y poéticos el amor a la naturaleza, la importancia de la familia, la fe en la vida, el optimismo, y la belleza.
Sin ñoñerías o banalidades, ni teques moralizantes nos da a todos una clase magistral, de cómo deben ser las relaciones entre padres, hijos, y abuelos.
Cuando leemos esta historia, donde prevalece lo poético en el tono general del discurso narrativo, podemos hacer una analogía entre cada uno de los personajes de la misma por sus respectivos sentimientos, caracteres y estados de ánimo y las diferentes estaciones. Solo hay cuatro integrantes en esta pequeña familia: una niña de nueve años, que bien pudiera ser la Primavera, con todo el verdor de la fe y la alegría que caracteriza a una vida que recién comienza; para ella, hasta el hacinamiento tiene su magia, no le importa dormir en una litera, como tampoco a la abuela Inés: “Por suerte me ha tocado esa ventanita a la altura de mi cama y esta abuela que sabe convertirlo todo en algo agradable, hasta vivir en esta casa inventada en un antiguo garaje para guardar autos”.
Inés, por su optimismo, y las sentencias filosóficas o sabias reflexiones que nos regala de una forma amena a lo largo de todo el libro, consigue representar la madurez del Otoño: “Y tu papá aprenderá alguna vez que todos los sucesos que te dan un poquitico, aunque sea un poquitín, de alegría son medicinales”, y nos dice en otro momento:”…muchas cosas tienen sus orígenes, sus comienzos en otras que no parecen tener nada que ver con estas que ocurren ahora”.
La niña tiene dos ventanas: una, por donde día y noche es testigo del esplendor de la naturaleza; otra, es esa abuela especial que le ha enseñado a percibir los cambios más sutiles de las estaciones, y los misterios de las plantas, que son capaces hasta de salvaguardar su memoria. Inés no solo logra que su nieta descubra la belleza, sino además que la disfrute, y finalmente que la aprehenda en lo más profundo de su pequeño ser. La pequeña también se contagia con su sabiduría, y respecto a sus padres la escucharemos decir: “…sino que tengo el deber y el derecho de, con respeto, hablar con ellos y no molestarlos más pidiendo esto o aquello que no pueden darme”, o “Pero lo que he logrado entender es que no se puede juzgar a primera vista …”
En la naturaleza también encontramos los tonos grises y oscuros, y este libro no está exento de ellos: “Y hay que pasarse una semana con todo gris y frío para saber lo rico que es el calorcito iluminado”. Esos tonos negativos también estarán presentes en los personajes: “…los matices de las estaciones que mamá y papá no pueden sentir porque siempre están muy ocupados y molestos por lo estrecho que vivimos…”
Con naturalidad, y sin dejos melodramáticos, el personaje-narrador (la protagonista) nos contará con una auténtica voz de niño, los sucesos más negativos y dolorosos que le ocurrieron a su padre: “¡Pobre papá! Su mamá murió cuando él era niño. Su papá volvió a casarse y se murió al poco tiempo. La madrasta de papá lo mandó para una beca, papá sólo venía a la casa los fines de semanas. La madrastra se volvió a casar y tuvo hijos. La casa se fue llenando de gente hasta el punto que papá, cuando regresaba tenía que dormir en el sofá” .La dureza de los eventos que han golpeado al padre de esta familia, tienen el frío color del cielo del invierno, y hace que él se nos semeje a esta estación. No ha podido despojarse de los grises recuerdos de esta infancia maltratada, que finalmente lo conducirá a la amargura.
La mamá de la niña es tan temperamental como el Verano, a veces quema con el calor de su pelea, pero otras, es brisa que sonríe y sueña, mientras pasea con su familia cerca del mar.
Las desavenencias familiares asoman su oreja en múltiples ocasiones (“hay que subir para la casa de algún vecino, pero no los directos de arriba, que son familia de papá pero ni se saludan”), alertándonos de la necesidad que hay de eliminarlas de los hogares, y como muestra de que la familia será siempre el núcleo donde se forman los sentimientos, los valores y la sensibilidad del niño, y la importancia que entraña para su desarrollo intelectivo y espiritual.
El sentido que tiene la belleza para poder ver la vida desde una perspectiva más positiva y sana, y su utilidad para curar y aliviar los dolores a los que constantemente todos estamos expuestos niños y adultos, es la esencia de este pequeño volumen donde nos asegura su protagonista : Voy a hablar con mi papá, porque aunque él tenga motivos para sentirse mal por tantas cosas tristes que le han pasado, nos tiene a mamá y a mí, a la abuela Inés y a esas flores que le regalan cada año esas plantas en las que nunca se ha fijado. Eso no le solucionará sus problemas, pero seguramente le consolará.
“Polémica de las estaciones” apuesta por la defensa de nuestros sueños, por la unión de la familia, y por lo valioso de la sensibilidad y la belleza. Y apuesta con la fe, de que siempre que busquemos la paz y la armonía, sabremos cómo hacer la Primavera.
lunes, 20 de junio de 2011
La espiral
Dentro de la espiral un pèndulo, movièndose incansable, retardando a capricho la presunta marcha.
Iguales los pasos, una y otra vez
Sobre las mismas huellas, de viejos fuegos fatuos, luego de consumidas las hogueras, vueltas a encender
Una y otra vez
por los irremediables empeñados en detener el pèndulo, a punto de romperse, ¿derinitivamente?
Iguales los pasos, una y otra vez
Sobre las mismas huellas, de viejos fuegos fatuos, luego de consumidas las hogueras, vueltas a encender
Una y otra vez
por los irremediables empeñados en detener el pèndulo, a punto de romperse, ¿derinitivamente?
sábado, 11 de junio de 2011
Vedado
Este es mi templo. En la manzana o mejor en el gran mango del Vedado.Rige el principio de aquella revuelta memorable.Prohibido prohibir: el goce simple de vivir, asombrarse por la luna llena, las flores nacidas en las macetas, las salamandras dueñas en los rincones, esa ventana acogedora del intrincado latir del universo. Esta es mi granja en medio del Vedado. Bosque tupido de plantas, proyetos renovados, venerados esqueletos de dìas esplèndidos prolongados en esas imàgenes de paisajes y gentes que pasaron o permanecen en la geografìa amable de los recuerdos. Este es mi refugio, empalizada resistente a penas y malos augurios, cobija del secreto donado por los padres y sus afectos, magia olvidada por los voceros postmodernos y los profetas apocalìpticos. La vida celebrada desde la humilde ornilla que con su fuego antecede a la aurora y la consagra en el cafè inaugural de cada mañana.
viernes, 27 de mayo de 2011
jueves, 21 de abril de 2011
Perdonen la molestia
Entonces ya Yuri Gagarin, en el primer paseo de un terrícola por el cosmos habìa denominado a la Tierra planeta azul. En mi barrio lo vimos por el único televisor existente, el de la vieja Caridad que abría puertas y ventanas para que los vecinos, desde el portal, pudiéramos mirar las imágenes de aquella caja mágica, donde también miramos horrorizados La Habana bombardeada, los milicianos con sus fusiles en alto y escuchamos aquella declaración. Ya la Revolución tenìa otro apellido, además de cubana, socialista
Para la lógica de mis nueve años, recienestrenada pionera en la Escuela Sierra Maestra del Central Florida, habìa una cosa clara, mientras los rusos andaban por los cielos, los yanquis tiraban bombas, así que no debia ser tan malo el tal socialismo, aunque habìa escuchado grandes discusiones familiares en torno a los comunistas, acusados, entre otras cosas, de compartir el cepillo de diente, lo cual me resultaba verdaderamente asqueroso.
Mi madre trataba de aclararme que aunque eran ateos, los comunistas querían lo mismo que Jesucristo, compartir los panes y los peces, repartirlo todo de modo que alcanzara aunque fuera un cachito para cada uno. A lo que mi padre repuso con su proverbial pragmatismo, que todo eso era muy bonito, pero a Jesucristo lo habían crucificado y que los seres humanos siempre habían tenido ideas muy buenas, pero costaba trabajo aplicarlas porque lo que le parecía bien a unos a otros le resultaba lo contrario, y cada cual “jalaba” para si.
Así quedò abierta la apuesta desde aquel abril de 1961 entre las mejores aspiraciones de una parte de la humanidad y lo que ha establecido otra. Y comenzó una historia que ya dura medio siglo en la que opté por la utopía, y aunque me crucifiquen como a Jesucristo, no me arrepiento. Y si no les es molestia, ya se las contarè.
viernes, 1 de abril de 2011
Escritura camagueyana
Desde Espejo de paciencia, considerada la primera obra literaria vernácula, Camaguey parece haber nacido predispuesta a las bellas letras, -según las clasificaciones antañas-,a las que la imponente Gertrudis Gómez de Avellaneda aportó particular lustre y Nicolás Guillén consolidó como expresión nativa no sòlo con versos que donaron el proverbial “color cubano” sino con acercamientos muy significativos a los niños como el libro Por el mar de las antillas anda un barco de papel que la Editorial Unión acaba de presentar en la reciente XX Feria Internacional del Libro.
Hay màs poetas, escritores y pensadores que iglesias en Camaguey en cada período de la historia de la literatura nacional, aunque las iglesias proliferen al punto de ser un signo distintivo de la arquitectura lugareña, y naturalmente un orgullo por la cultura local que se fomenta desde la infancia e incluye los libros y la lectura, lo cual se puso de manifiesto en el bien ganado título de sitio màs visitado al Pabellón infantil de esta Feria 2011, donde, además, dos títulos para los pequeños- Lolita la maga, de Reinaldo Alvàrez Lemus y mi Polémica de la estaciones- resultaron entre los libros màs demandados o mejor acogidos según las ventas.
Justo el Pabellón infantil de la fiesta camagüeyana del libro sé instaló en la Plaza de las Artes Nicolás Guillén y bajo sus luces tutelares cada jornada se convirtió en una celebración a la naturaleza, las aventuras, los juegos y canciones, la patria y la literatura universal y una posibilidad de conocer a autores y artistas que dedican a los niños sus empeños en la zona que abarca la gran llanura cubana.
La casa editora territorial Acana ha fomentado la escritura durante 20 años y sobre todo en los últimos 10,a partir de nueva tecnología, ha logrado producir màs de 400 títulos entre los que han aparecido los dedicados a niños y jóvenes en la colección Musa traviesa, que ha propiciado la difusión, entre otras, de obras significativas de la reconocida escritora Niurki Pérez García ( Sibanicù 1961), guionista de programas infantiles de la radio, con varios premios, entre los que figura, La edad de oro de 1999, que ha publicado El valle de las pampolinas, Cuentos patatos, Cuentos negros para niños de todos los colores, La ventana maravillosa y El bebé màs lindo del mundo en Àcana y otros tantos en otras editoriales.
Màs de una docena de escritores camagüeyanos van afianzando obras en ese ámbito con las publicaciones en Musa traviesa de Àcana, entre ellos Ada Zayas Bazàn, (Florida 1958), especialista literaria de la Casa de Cultura Joaquín de Agüero, con premios en poesía, teatro y literatura para niños, de esta ultima destacan el cuaderno de poesía Dulce hogar, Acana 2007 y Mi mundo es mío, Àcana 2009, que consiguió mención en cuento en el Concurso La Edad de oro 2007.
Primea pandilla de pollos piratas, de Daymì Díaz, Cuentos de la semana pasada, de Geovany García, Alas para un cuento, de Sergio Morales Vera, Te invito, abre mi caja, de Heùsder Hernández son otros títulos recientes de Àcana y otros autores camagüeyanos dedicados a la creación para niños entre los que también resalta Legna Rodríguez que ganó con Los mágicos el premio Leandro González Alcorta de la UNEAC y la Editorial Cauce en Pinar del Río en el 2001, y en ese mismo año, con sòlo 17 cumplidos, obtuvo el Premio Emilio Ballagas de Literatura infantil con Arroz con mango y mención en la Bienal de literatura de la Asociación Hermanos Saìz con Querida lluvia, poemario que refiere los conflictos y añoranzas de la adolescencia, ambos publicados en Àcana.
Odalys Calderìn, directora de la casa editora del Camaguey y y del Centro de promoción del libro Gertrudis Gómez de Avellaneda habla con satisfacción de la labor que se realizan con libros y escritores en las escuelas, luego de comprobar que los educandos de la provincia no conocían suficientemente a los autores lugareños, lo cual la motivó para hacer su tesis de maestría sobre los temas promocionales. También refiere los buenos resultados de las peñas Meñique, Y dice una mariposa y Los deseos cumplidos, tres espacios donde no sòlo se habla de libros y autores dedicados a los màs chicos, sino que ellos muestran sus obras a partir de las experiencias en los talleres literarios.
Es cierto que la cantidad de ejemplares de Àcana no supera los mil, por lo que no satisfacen las demandas de libros para niños en la provincia, ni en el país, pues en toda la Feria, desde la capital hasta el resto, son los màs solicitados. Editoras nacionales como Gente Nueva y Abril hacen tiradas muy amplias, e incluyen a escritores de todo el territorio nacional. El libro homenaje a Nerys Felipe de Gente Nueva, para citar un ejemplo, consta de 20 000 copias.
Aunque los libros de poesía priman en las ediciones camagüeyanas, es valioso que exista un gran interés en fomentar la escritura para y de los niños y que a pesar de numerosos contratiempos técnicos sufridos en los últimos tiempos, Àcana tenga en su catálogo una colección como Nenè traviesa que enriquece el desarrollo de los libros para los primeros lectores en la nación, que las letras del Camaguey también los tomen en cuenta.
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