lunes, 4 de octubre de 2010

jueves, 30 de septiembre de 2010

Nacimiento de Ada con H



La niña que luego serìa conocida como Hada con H se escapò del vientre de su mamá, sin avisar, antes del tiempo previsto. Habitualmente, las niñas y los niños llegan a lo profundo de su mamá como una semilla, que tarda en florecer nueve meses, pero Hada con H se impacientó.
 En realidad lo que sucede en el vientre de la mamá desde el momento en que aparece la semilla parece cosa de magas o de hadas y lo es aunque como buena magia al fin no se ve a simple vista o porque lo esencial es invisible a los ojos y sòlo se ve con el corazón, tal como sentenció el Pequeño Príncipe.
 La semilla de donde nacen las niñas y los niños hace un largo viaje con otras muchas, muchas, desde dentro del papá, pero como si una varita mágica le hubiera dado particular fuerza, esa única semilla es la que llega a un huevo que tiene la mamá, allá en la gran cueva de la vida  y entra como las otra semillas en la tierra.
 Es como una siembra por eso las niñas y los niños se parecen tanta a las plantas con sus caras como flores y los brazos, como ramas y los pies como raíces, pero como los árboles son pájaros fijados a la tierra también se parecen a los pájaros  y hasta los peces, porque como los peces esa primera cuna en el vientre de la mamá esta hecha con muchos líquidos, un agua especial que los alimenta desde que la semilla, después un largo viaje entra en la mamá.
 Eso lo supo la  niña que serìa conocida como Hada con H cuando la abuela le contó la historia de su nacimiento y el susto que le hizo pasar a todos con su apuro. Porque lo que suele suceder es que cuando la semilla se establece en el vientre de la mamá y se acomoda en esa primera cuna, ese primer nido o casa, demora nueve largos meses en convertirse en una niña o un niño. Es un huevo, casa, cuna, nido lleno de un agua especial para alimentar a la criatura que debe estar lista a los nueve meses.
 Pero esa agua, contenta porque va a hacer un trabajo muy hermoso, de tan feliz que està, quiere jugar y juega a dibujar. Comienza a moverse y juega a que formará un pez o un pajarito hasta que decide que surjan poco a poco, como en un rompecabezas, aprendido de memoria, todos los pedacitos, que juntos, hacen una niña o un niño.
 La que niña que después llamarían Ada con H, aunque parecía estar  muy a gusto en  la bolsa de agua donde crecía, porque los análisis mèdico así  lo demostraban, daba noticias de cierta inquietud. Sentía el corazón de su mamá latir junto con el de ella, la respiración de su mamá y cualquier cosa que pasará a la mamá. Si estaba triste, si estaba alegre. Era un lugar muy cálido, muy agradable, como una piscina hecha a la medida, pero tan justo que no podía estirarse,  porque aquella bolsa de agua y cariño la obligaba a estar encogida, como un saltador o un saltamontes cuando se preparan para el salto y por eso daba vueltas para acá y para allá. Cuando ya llevaba tres meses en lo hondo y  era un bebé en miniatura comenzó a dar síntomas de que también le llegaban lejano, lejanísimo, como cuando se està en  una cueva, los sonidos del exterior, porque la mamá sentía los saltitos en su vientre si la perra Preciosa ladraba mucho cada vez que alguien tocaba a la puerta, o cuando los tambores que tocaba el papá llegaban al punto màs alto o sonaba el silbato del tren anunciando su paso.
  En la casa todos estaban alegres, esperando a la que serìa Hada con H. Preparaban ropitas, cuna, bañadera, sábanas bordadas, coches y hasta un velocípedo. Un gran ajuar que incluía una repisa con libros de cuento y otros para dibujar. En todas las conversaciones salía a relucir como serìa aquel bulto que crecía en la barriga de la mamá. ¿Serìa rubia o morena?,
¿Tan dulce como el padre o tan enérgica como la madre?¿ Le gustarían los cuentos de la abuela o preferiría encaramarse en los árboles, como el abuelo. que tenìa por oficio encaramarse en las altas palmas  para  pedirles el palmiche que engorda a los puerco. Era el gran juego de las adivinanzas para develar un gran misterio que sòlo se puede saber con el pasar del tiempo.
 La madre se relamía de gusto, como la perra Preciosa ante un plato de picadillo, cuando pensaba que en lo màs profundo de ella, dentro de la bolsa maravillosa, la que serìa Hada con H iba creciendo cada día con los latidos de su corazón, con el mismo aìre que ella respiraba, con las frutas que comía  y se cuidaba mucho para que la niña naciera sana, porque antes de que aquel aparato mèdico lo determinara, ella sabía que era una niña.
 Por eso le pedía al papá que no tocara los tambores cerca de ella, a la abuela que no pusiera tan alto el programa donde oía los danzones, aunque fuera muy melodiosa su música.
 Le exigía al hijo mayor que bajara el volumen cuando veía las películas de los huevos que querían ser pollos, de supuestas guerras de galaxias, de anillos extraños de la historia, o de Harry Potter  que lo hacían gritar por las sorpresas en esas aventuras.
 Y le prohibió terminantemente a la perra Preciosa que ladrara detrás del gato o ante la puerta, aunque no pudo convencer a los gorriones de que suspendieran su concierto cada mañana.
Ah, pero a pesar de todos esos cuidados parece que  hasta la niña que crecía dentro de su barriga, llegaban todos aquellos sonidos tentadores y quería averiguar  como el curioso Meñique, de donde salían y una mañana tan pronto los gorriones entonaron su saludo matutino comenzó a moverse tanto y tan rápidamente  que rompió la bolsa acuática y se salió para asombro de la madre que del susto empezó a gritar, contagió a la abuela, a la perra Preciosa, al gato y hasta los gorriones que salieron en bandadas piando. Se armó tal algarabía que vinieron los bomberos, los médicos en una ambulancia y al final no se supo si la niña llorò o rió porque el ruido lo silenció, pero lo que no pudo ser silenciada fue la mirada de la niña que, para nueva sorpresa de todos se movía de un lado a otro como el Gato con botas cuando estaba preocupado.
  La comitiva se encaminó al hospital con bomberos, la abuela, el papá tocando los tambores, la perra Preciosa, el gato, los vecinos y hasta los gorriones que decidieron seguir aquel carnaval repentino. El susto ya se habìa ido volando en un papalote que apareció en el cielo y que rozó la ambulancia con su cola multicolor.
 Después de bañada y vestida por una enfermera que cantaba bajito todo el tiempo, la familia pudo reparar en la criatura, que era tan pequeñita, que cabía en una hoja del perfumado caisimòn como la Almendrita del libro Habìa una vez
-         Pero està muy bien, la chica aseguraron los médicos.
-         Es del tamaño de hada de Pinocho, o de la Campanilla de Peter Pan, sòlo le faltan las alas, dijo arrobada la abuela.

  Lo cierto es que la niña se asemejaba a los liliputienses que encontró Gulliver en sus viajes o al ratoncito Jerry que tantos apuros le hace pasar al gato Tom, pero era tan dulce como las hadas dulces, porque hay hadas malas como la que maldijo a La Bella durmiente.
-         Me gusta ese nombre, exclamó la mama, la llamaremos Ada.
-         Si, pero Ada con H, para que se sepa que esta relacionada con las hadas de las màs lindas historias escritas para los niños desde que el tiempo empezó a ser contado.
Hada con H se fue enterando de esas historias de hadas, gatos con botas, bellas durmientes, gracias a la abuela que se las contaba desde antes que le salieran los dientes, antes de tiempo también, y antes de que caminara por su cuna como si llevara alas en la espalda cuando le salían los dientes.
-         Alabao, decía la abuela como la Cucha, de la televisión, pero esta niña es una bola de apuro.
Y seguía contàdole y contándole. La abuela estaba segura que los cuentos propician la buena salud y motivan a hacer preguntas, como las cosquillas a reír. Pero le llamaba la atención que la niña, seguía como las muñecas, pequeña y hermosa como si alguna hada estuviera haciendo algún conjuro para que Hada con H se fuera a convertir en hada de verdad.
 Hada con H, ajena aquellas preocupaciones de la abuela, continúo su vida como los otros niños. Bajó de la cuna, corría por toda la casa como si tuviera alas, corría detrás de la perra Preciosa y el gato, le echaba pedacitos de pan a los gorriones que pronto inundaron la casa confianzudos, intentaba coger las flores del flamboyán que se asomaba por la ventana  y todo lo preguntaba.
-¿ Por què la perra no puede volar y los gorriones si?
-¿Dónde se esconde el sonido de los tambores de papá?
-         ¿Por donde  entra la música que canta mamá?
La abuela respondía siempre las preguntas y las respuestas eran como cuentos que explicaban todos aquellos misterios que hada con H quería descubrir. Hasta que un día surgió la interrogante que màs difícil fue para la abuela.
Del alero de la ventana cayó un nido de gorriones llenos de huevitos. La niña no permitió  que la perra y el gato lo tocaran.
-Es muy frágil el nido, no lo aprietes, porque en esos huevecitos  están los hijos de los gorriones, dijo la abuela Zoila
Hada con H se quedò callada por un rato y después preguntó:
-         Abuela,¿ de que nido vengo yo?
La abuela comenzó a narrar entonces las peripecias del nacimiento de Hada con H.





jueves, 23 de septiembre de 2010

Generaciòn R

Nosotros, los de entonces,
sòlo querìamos cambiarlo todo
para màs bonito
Prohibir la censura
de llevar amapolas en el pubis
entrar descalzos a la gloria
abrir todas las puertas
para entrar o salir segùn antojo
sin pedir permiso a los burocràtas
que no se van ni se quedan
siempre estàn de viaje
Nosotros, los de entonces
sòlo querìamos un modo diferente
de navegar la vida
con derecho a todas las preguntas
y a buscar juntos las respuestas

martes, 14 de septiembre de 2010

jueves, 12 de agosto de 2010

Definición conceptual

Productividad, querido, es que me ames
Entonces me vuelvo laboriosa
El descubrimiento será beneficioso
Para el progreso del país
Voy a proponerlo a la Asamblea Nacional
Si las gentes se amaran màs
Y se reunieran menos
Ya habríamos salido del subdesarrollo

jueves, 1 de julio de 2010

EROTICA

La aventura original

Amo ese cuerpo de varón
que se levanta y me estremece
ese cuerpo parco y triangular
de oscuro monte enhiesto
donde me poso o encajo
para el salto vital a las cavernas
Amo ese cuerpo de varón
maestro en su simplicidad geométrica
como si fuera una versión sencilla
de mi propio diseño
al centro, sin embargo, diferente
Amo ese falo faro raíz rama
que se deshace después de los relámpagos
y brota en manantiales sorprendentes
Amo esa lluvia espesa, nívea, tangible
que remonta y aniega hondonadas secretas
y torna claridad insospechada
los contornos exactos entre vida y muerte

Amo esa cúpula tradicional y trascendente
en armonía con la diferencia
cuando en un cuerpo de varón me poso, encajo
me estremezco y todo queda así, justo
en su sitio, acomodado, como la aventura original
que inauguró la especie.

domingo, 13 de junio de 2010

Propuesta



La pesadumbre del círculo: socialismo o barbarie

Una mística inconforme con la injusticia del mundo, filósofa atribulada y paradójica, judía francesa apegada al cristianismo, llamada Simone Weil, fue una de las primeras criaturas sensibles a la explotación que profetizó decepcionada, después del entusiasmo inicial, que el socialismo en Rusia fracasaría porque no cambiaba los históricos mecanismos del poder en la sociedad. Justo es acotar que era la primera vez en la Historia que se intentaba construir otro tipo de sociedad, luego de la crucifixión de Jesús por andar hablando mal de los mercaderes, por asegurar que los ricos no irían al reino de los cielos y proponer compartir los panes y los peces.
Se refería sin dudas la Weil a mantener una estructura vertical, como ocurre con todos los sistemas de poder, comenzando por Dios, a quien los seres humanos interpretaron a su imagen y semejanza para justificar la autocracia que suele seducir con mucha facilidad.( A Dios, como al socialismo, lo responsabilizamos con muchos de nuestros avatares, porque ambos nos prometieron el paraíso y los terrícolas simplificamos ese concepto, lo asumimos como un don otorgado y no como una responsabilidad personal.)
La especie a la cual pertenecemos, desde que alcanzó la posición bípeda se inclinó hacia una forma de organizarse donde el màs fuerte era el jefe, el guía, el líder y los restantes sus seguidores, màs tarde sus súbditos, luego sus partidarios, aun en intentos como la famosa república de la antigüedad griega o las actuales repúblicas lidereadas por el dinero. Es decir que la verticalidad en el poder nos viene desde tiempos muy remotos. Se reproduce en la mayoría de las religiones, en la estructura familiar y llega al lenguaje popular en términos acuñados, como los de arriba y los de abajo, olvidando los lados, los laterales, las posibilidades de la horizontalidad que puede abarcar mejor los matices diversos de los seres humanos en todos los òrdenes de la existencia. Así ha sido la historia de la humanidad, pero así no puede ser el socialismo perdurable.
Salvo excepciones, aun la pretendida idílica comunidad primitiva desde el momento en que surgieron, el jefe y el brujo, quienes dirigían la vida material y la espiritual respectivamente, se sentaron las bases de la verticalidad del poder. Creo que la atribulada Simone Weil se habìa percatado de que ese era un problema esencial para la lucha a favor de los oprimidos, a la que ella dedicó lo mejor de si al punto de definir:” Hace tiempo he decidido que, puesto que una posición por encima del bien y el mal es imposible, elegiré siempre, incluso en el caso de la derrota segura, participar en la derrota de los oprimidos y no en la victoria de los opresores.”, principio que comparto absolutamente.
LA POLÉMICA ROSA
Rosa Luxemburgo, pensadora comunista, opacada por sus revolucionarias contradicciones, líder del movimiento obrero, judío alemana de origen polaco, también estuvo preocupada por los mecanismos del poder en la lucha obrera, en el Partido y el joven estado bolchevique.” La vida pública de los países con libertad limitada está tan gobernada por la pobreza, es tan miserable, tan rígida, tan estéril, precisamente porque, al excluirse la democracia, se cierran las fuentes vivas de toda riqueza y progreso espiritual. (...).Toda la masa del pueblo debe participar. De otra manera, el socialismo será decretado desde unos cuantos escritorios oficiales por una docena de intelectuales" (RR, p.210-211).
Rosa se està refiriendo a la imprescindible horizontalidad del poder de la cual carece la democracia burguesa, y que deberá ser el signo distintivo de la democracia socialista, a participación real de las masas, a multiplicidad de liderazgos que permitan la asunción masiva de los ideales del socialismo, arduo y novísimo ejercicio para que los maltratados de la fortuna, los oprimidos de siempre interioricen otro modo de organizarse en la sociedad, crear posibilidades de bienestar, mejorar su vida y la de su familia, porque de eso se trata en esencia la aspiración socialista de fomentar una mirada diferente de los seres humanos hacia la existencia que junta el principio cristiano de compartir los panes y los peces, el hombre nuevo que San Agustín reclamó antes que el Che Guevara lo intentara en si mismo, el mejoramiento humano de José Martì y la necesidad de socializar las formas de producir y de distribuir lo conseguido.
"El control público es absolutamente necesario- aseveraba Rosa Luxemburgo-. De otra manera el intercambio de experiencias no sale del círculo cerrado de los burócratas del nuevo régimen. La corrupción se torna inevitable (palabras de Lenin...). La vida socialista exige una completa transformación espiritual de las masas degradadas por siglos de dominio de la clase burguesa. Los instintos sociales en lugar de los egoístas, la iniciativa de las masas en lugar de la inercia, el idealismo que supera todo sufrimiento, etc. Nadie lo sabe mejor, lo describe de manera más penetrante, lo repite más firmemente que Lenin. Pero está completamente equivocado en los medios que utiliza. Los decretos, la fuerza dictatorial del supervisor de fábrica, los castigos draconianos, el dominio por el terror, todas estas cosas son sólo paliativos. El único camino al renacimiento pasa por la escuela de la misma vida pública, por la democracia y opinión pública más ilimitadas y amplias. Es el terror lo que desmoraliza" (RR, p.211).
Rosa està hablando de otro pedagogía del poder que trascienda los límites estrechos de la verticalidad conocida, que condicione una nueva espiritualidad, pretensión que se ha visto altamente presionada por la lucha enconada contra un enemigo ideológico empeñado en impedir tales propósitos, el enemigo capitalista, claro està, pero también lo que de el hay inconscientemente dentro de las propias filas que intentan derrotarlo.
"Lenin dice que el Estado burgués es un instrumento de opresión de la clase trabajadora, -analiza Rosa-, el Estado socialista, en cambio, de opresión a la burguesía. En cierta medida, dice, es solamente el Estado capitalista puesto cabeza abajo. Esta concepción simplista deja de lado el punto esencial: el gobierno de la clase burguesa no necesita del entrenamiento y la educación política de toda la masa del pueblo, por lo menos no más allá de determinados límites estrechos. Pero para la dictadura proletaria ése es el elemento vital, el aire sin el cual no puede existir" (RR, p.209).
Pero la educación política no puede ser un catecismo que se repite, según se interpreta de las palabras de Rosa, sino un aprendizaje que debe fraguarse, no en la falsa libertad burguesa que deja a millones embrutecidos por la sobre vivencia sin posibles de participación real, sino en la libertad de todos, la que nunca existió en la historia humana.
"La libertad sólo para los que apoyan al gobierno, sólo para los miembros de un partido (por numeroso que éste sea) no es libertad en absoluto- expresaba Rosa en su texto sobre la Revolución Rusa- La libertad es siempre y exclusivamente libertad para el que piensa de manera diferente. No a causa de ningún concepto fanático de la "justicia", sino porque todo lo que es instructivo, totalizador y purificante en la libertad política depende de esta característica esencial, y su efectividad desaparece tan pronto como la "libertad" se convierte en un privilegio especial" (RR, p. 209-210) .
Estoy segura que Rosa pensaba en la libertad responsable, la basada en el derecho acordado por la propia sociedad como parte del entrenamiento y la educación política de toda la masa del pueblo que proclamaba y que a su manera el benemérito Benito Juárez sintetizaba en su genial frase: el respeto al derecho ajeno es la paz.
"Cuando se elimina todo esto, ¿qué queda realmente?- se preguntaba la pensadora- En lugar de los organismos representativos surgidos de elecciones populares generales, Lenin y Trostki implantaron los soviet como única representación verdadera de las masas trabajadoras. Pero con la represión de la vida política en el conjunto del país, la vida de los soviet también se deteriorará cada vez más. Sin elecciones generales, sin una irrestricta libertad de prensa y reunión, sin una libre lucha de opiniones, la vida muere en toda institución pública, se torna una mera apariencia de vida, en la que sólo queda la burocracia como elemento activo. Gradualmente se adormece la vida pública, dirigen y gobiernan unas pocas docenas de dirigentes partidarios de energía inagotable y de experiencia ilimitada. Entre ellos, en realidad, dirigen sólo una docena de cabezas pensantes, y de vez en cuando se invita a una élite de la clase obrera a reuniones donde deben aplaudir los discursos de los dirigentes, y aprobar por unanimidad las mociones propuestas. En el fondo, entonces, una camarilla. Una dictadura, por cierto: no la dictadura del proletariado sino la de un grupo de políticos, es decir, una dictadura en el sentido burgués, en el sentido del gobierno de los jacobinos (¡la postergación del Congreso de los Soviets de periodos de tres meses a seis!). Sí, podemos ir aun más lejos,; esas condiciones pueden causar inevitablemente una brutalización de la vida pública..." (RR, p.211-212).
Nuevas bases para el mundo
Lamentablemente los hechos, que al decir de Lenin,- quien siempre admiró la agudeza de la revolucionaria-, -son testarudos, le dieron la razón a la polémica Rosa respecto a la Revolución Rusa, aùn, si como se ha dicho, se arrepintió alguna vez de la contundencia con que expresó su angustia por el futuro socialista de Rusia. Sin saberlo, por supuesto, coincidía en sus preocupaciones respecto a la aplicación del poder a partir de las ideas socialistas con José Martì que muy tempranamente avizoró que las veleidades humanas podían contaminar a ese ideal. Cuando Fermín Valdés Domínguez, su amigo íntimo desde la infancia, le escribió desde Cuba acerca de las labores que realizaba a favor del socialismo. El Apóstol le respondió a su hermano del alma de esta forma:
“(...) Una cosa te tengo que celebrar mucho, y es el cariño con que tratas; y tu respeto de hombre, a los cubanos que por ahí buscan sinceramente, con este nombre o aquél, un poco más de orden cordial, y de equilibrio indispensable, en la administración de las cosas de este mundo: Por lo noble se ha de juzgar una aspiración: y no por esta o aquella verruga que le ponga la pasión humana. Dos peligros tiene la idea socialista, como tantas otras —el de las lecturas extranjerizas, confusas e incompletas— y el de la soberbia y rabia disimulada de los ambiciosos, que para ir levantándose en el mundo empiezan por fingirse, para tener hombros en que alzarse, frenéticos defensores de los desamparados. Unos van, de pedigüeños de la reina, (...) Otros pasan de energúmenos a chambelanes, como aquellos de que cuenta Chateaubriand en sus “Memorias”. Pero en nuestro pueblo no es tanto el riesgo, como en sociedades más iracundas, y de menos claridad natural: explicar será nuestro trabajo, y liso y hondo, como tú lo sabrás hacer: el caso es no comprometer la excelsa justicia por los modos equivocados o excesivos de pedirla. Y siempre con la justicia, tú y yo, porque los errores de su forma no autorizan a las almas de buena cuna a desertar de su defensa (...)”. [Véase Martí, José, Obras Completas, t. 3, p. 168].
En 1884, José Martí, escribió, en ocasión de la muerte de Carlos Marx, una crónica que ratifica la identidad con el ideal de justicia de Marx y su interés de asentar el mundo sobre nuevas bases:
“ Karl Marx ha muerto. Como se puso del lado de los débiles, merece honor. Pero no hace bien el que señala el daño, y arde en ansias generosas de ponerle remedio, sino el que enseña remedio blando al daño. (...)” [Martí, José, O. C. t. 9, p. 388].
Más adelante señala:
“Karl Marx estudió los modos de asentar al mundo sobre nuevas bases, y despertó a los dormidos, y les enseñó el modo de echar a tierra los puntales rotos. Pero anduvo de prisa, y un tanto en la sombra, sin ver que no nacen viables, ni de seno de pueblo en la historia, ni de seno de mujer en el hogar, los hijos que no han tenido gestación natural y laboriosa. Aquí están buenos amigos de Karl Marx, que no fue sólo movedor titánico de las cóleras de los trabajadores europeos, sino veedor profundo en la razón de las miserias humanas, y en los destinos de los hombres, y hombre comido del ansia de hacer bien. El veía en todo lo que en sí propio llevaba: rebeldía, camino a lo alto, lucha”.[Ibidem].
En realidad Carlos Marx estaba relacionado con ese criterio de gestación natural al que se refiere Martì, pues estaba convencido que el propio desarrollo capitalista llevaría a la aparición del socialismo, pero la Historia demostró que no iba a ser tan fácil a pesar de que la idea del bienestar posible en la comuna, el bien común, el comunismo es casi tan vieja como el ser humano, manifiesta en los filósofos griegos Platón y Zenón de Citio, en los padres de la iglesia cristiana San Ambrosio, San Jerónimo y San Juan Crisóstomo, en el pensador musulmán Mamad Ibn Massarra porque en toda búsqueda de mejoramiento humano aparecen el egoísmo, la concentración de bienes en unos pocos en causa de infelicidad para todos.
“Son los rusos el látigo de la reforma: mas no, no son aún estos hombres impacientes y generosos, manchados de ira,- sentenció Martì- los que han de poner cimiento al mundo nuevo: ellos son la espuela, y vienen a punto, como la voz de la conciencia, que pudiera dormirse: pero el acero del acicate no sirve bien para martillo fundador”. [Ibidem].
Y los testarudos hechos también le dieron la razón a causa, entre otras cosas, como el mismo señalaba a su amigo Fermín Valdés Domínguez, de las verrugas que ponen las pasiones humanas, porque ni el màs obtuso puede negar que el ideal del comunismo, como el de Jesús, para seguir con un ejemplo comprensible para muchos, es el que puede decidir ante la disyuntiva de la especie expresada en la frase de Rosa Luxemburgo: Socialismo o barbarie, porque a eso ha llevado el capitalismo, a la deshumanización, a la injusticia, al desastre, a la barbarie altamente tecnificada, de lo cual estamos enterados por la noticias cotidianas.
No hay estructura socialista ha sentenciado Fray Betto, que produzca por efecto mecánico, personas de índole generosa, abiertas al compartir, si no se adopta una pedagogía capaz de promover permanentemente emulación moral, capaz de hacer del socialismo el nombre político del amor. No es extraño que una serie de pensadores de origen cristiano hayan generado la teología de la liberación, la educación como práctica de la libertad, la pedagogía del oprimido, lo que se ha sistematizado bajo el tèrmino educación popular y tienen en su esencia algo que debe ser consustancial al socialismo: el empoderamiento de todos para sentar las bases nuevas que el mundo necesita, sin soslayar, como afirma Paulo Freire que : el liderazgo revolucionario no puede tomar a los oprimidos del anterior régimen como simples ejecutores de sus determinaciones, como meros activistas a quienes se niegue la reflexión sobre su propia acción, la verdadera revolución- enfatiza-, tiene que establecer el diálogo valeroso con las masas, no puede temer a su expresividad, a su participación efectiva en el poder, no puede dejar de rendirles cuenta, de hablar de sus aciertos de sus errores, de sus equívocos, de sus dificultades. Esos son conceptos expresados en el año 1970, con puntos coincidentes con Simone Weil, Rosa Luxemburgo, José Martì y muchos otros y otras empeñados en la lucha contra la opresión.
Que el intento de establecer el socialismo en Europa fracasara en el Siglo XX obliga a los que seguimos apostando por su validez a no repetir los errores que impidieron su consagración como la màs importante propuesta emancipadora de nuestra civilización. Los errores de su forma, como dijo Martì de la justicia, no autorizan a las almas de buena cuna a desertar de su defensa.