martes, 14 de septiembre de 2010

jueves, 12 de agosto de 2010

Definición conceptual

Productividad, querido, es que me ames
Entonces me vuelvo laboriosa
El descubrimiento será beneficioso
Para el progreso del país
Voy a proponerlo a la Asamblea Nacional
Si las gentes se amaran màs
Y se reunieran menos
Ya habríamos salido del subdesarrollo

jueves, 1 de julio de 2010

EROTICA

La aventura original

Amo ese cuerpo de varón
que se levanta y me estremece
ese cuerpo parco y triangular
de oscuro monte enhiesto
donde me poso o encajo
para el salto vital a las cavernas
Amo ese cuerpo de varón
maestro en su simplicidad geométrica
como si fuera una versión sencilla
de mi propio diseño
al centro, sin embargo, diferente
Amo ese falo faro raíz rama
que se deshace después de los relámpagos
y brota en manantiales sorprendentes
Amo esa lluvia espesa, nívea, tangible
que remonta y aniega hondonadas secretas
y torna claridad insospechada
los contornos exactos entre vida y muerte

Amo esa cúpula tradicional y trascendente
en armonía con la diferencia
cuando en un cuerpo de varón me poso, encajo
me estremezco y todo queda así, justo
en su sitio, acomodado, como la aventura original
que inauguró la especie.

domingo, 13 de junio de 2010

Propuesta



La pesadumbre del círculo: socialismo o barbarie

Una mística inconforme con la injusticia del mundo, filósofa atribulada y paradójica, judía francesa apegada al cristianismo, llamada Simone Weil, fue una de las primeras criaturas sensibles a la explotación que profetizó decepcionada, después del entusiasmo inicial, que el socialismo en Rusia fracasaría porque no cambiaba los históricos mecanismos del poder en la sociedad. Justo es acotar que era la primera vez en la Historia que se intentaba construir otro tipo de sociedad, luego de la crucifixión de Jesús por andar hablando mal de los mercaderes, por asegurar que los ricos no irían al reino de los cielos y proponer compartir los panes y los peces.
Se refería sin dudas la Weil a mantener una estructura vertical, como ocurre con todos los sistemas de poder, comenzando por Dios, a quien los seres humanos interpretaron a su imagen y semejanza para justificar la autocracia que suele seducir con mucha facilidad.( A Dios, como al socialismo, lo responsabilizamos con muchos de nuestros avatares, porque ambos nos prometieron el paraíso y los terrícolas simplificamos ese concepto, lo asumimos como un don otorgado y no como una responsabilidad personal.)
La especie a la cual pertenecemos, desde que alcanzó la posición bípeda se inclinó hacia una forma de organizarse donde el màs fuerte era el jefe, el guía, el líder y los restantes sus seguidores, màs tarde sus súbditos, luego sus partidarios, aun en intentos como la famosa república de la antigüedad griega o las actuales repúblicas lidereadas por el dinero. Es decir que la verticalidad en el poder nos viene desde tiempos muy remotos. Se reproduce en la mayoría de las religiones, en la estructura familiar y llega al lenguaje popular en términos acuñados, como los de arriba y los de abajo, olvidando los lados, los laterales, las posibilidades de la horizontalidad que puede abarcar mejor los matices diversos de los seres humanos en todos los òrdenes de la existencia. Así ha sido la historia de la humanidad, pero así no puede ser el socialismo perdurable.
Salvo excepciones, aun la pretendida idílica comunidad primitiva desde el momento en que surgieron, el jefe y el brujo, quienes dirigían la vida material y la espiritual respectivamente, se sentaron las bases de la verticalidad del poder. Creo que la atribulada Simone Weil se habìa percatado de que ese era un problema esencial para la lucha a favor de los oprimidos, a la que ella dedicó lo mejor de si al punto de definir:” Hace tiempo he decidido que, puesto que una posición por encima del bien y el mal es imposible, elegiré siempre, incluso en el caso de la derrota segura, participar en la derrota de los oprimidos y no en la victoria de los opresores.”, principio que comparto absolutamente.
LA POLÉMICA ROSA
Rosa Luxemburgo, pensadora comunista, opacada por sus revolucionarias contradicciones, líder del movimiento obrero, judío alemana de origen polaco, también estuvo preocupada por los mecanismos del poder en la lucha obrera, en el Partido y el joven estado bolchevique.” La vida pública de los países con libertad limitada está tan gobernada por la pobreza, es tan miserable, tan rígida, tan estéril, precisamente porque, al excluirse la democracia, se cierran las fuentes vivas de toda riqueza y progreso espiritual. (...).Toda la masa del pueblo debe participar. De otra manera, el socialismo será decretado desde unos cuantos escritorios oficiales por una docena de intelectuales" (RR, p.210-211).
Rosa se està refiriendo a la imprescindible horizontalidad del poder de la cual carece la democracia burguesa, y que deberá ser el signo distintivo de la democracia socialista, a participación real de las masas, a multiplicidad de liderazgos que permitan la asunción masiva de los ideales del socialismo, arduo y novísimo ejercicio para que los maltratados de la fortuna, los oprimidos de siempre interioricen otro modo de organizarse en la sociedad, crear posibilidades de bienestar, mejorar su vida y la de su familia, porque de eso se trata en esencia la aspiración socialista de fomentar una mirada diferente de los seres humanos hacia la existencia que junta el principio cristiano de compartir los panes y los peces, el hombre nuevo que San Agustín reclamó antes que el Che Guevara lo intentara en si mismo, el mejoramiento humano de José Martì y la necesidad de socializar las formas de producir y de distribuir lo conseguido.
"El control público es absolutamente necesario- aseveraba Rosa Luxemburgo-. De otra manera el intercambio de experiencias no sale del círculo cerrado de los burócratas del nuevo régimen. La corrupción se torna inevitable (palabras de Lenin...). La vida socialista exige una completa transformación espiritual de las masas degradadas por siglos de dominio de la clase burguesa. Los instintos sociales en lugar de los egoístas, la iniciativa de las masas en lugar de la inercia, el idealismo que supera todo sufrimiento, etc. Nadie lo sabe mejor, lo describe de manera más penetrante, lo repite más firmemente que Lenin. Pero está completamente equivocado en los medios que utiliza. Los decretos, la fuerza dictatorial del supervisor de fábrica, los castigos draconianos, el dominio por el terror, todas estas cosas son sólo paliativos. El único camino al renacimiento pasa por la escuela de la misma vida pública, por la democracia y opinión pública más ilimitadas y amplias. Es el terror lo que desmoraliza" (RR, p.211).
Rosa està hablando de otro pedagogía del poder que trascienda los límites estrechos de la verticalidad conocida, que condicione una nueva espiritualidad, pretensión que se ha visto altamente presionada por la lucha enconada contra un enemigo ideológico empeñado en impedir tales propósitos, el enemigo capitalista, claro està, pero también lo que de el hay inconscientemente dentro de las propias filas que intentan derrotarlo.
"Lenin dice que el Estado burgués es un instrumento de opresión de la clase trabajadora, -analiza Rosa-, el Estado socialista, en cambio, de opresión a la burguesía. En cierta medida, dice, es solamente el Estado capitalista puesto cabeza abajo. Esta concepción simplista deja de lado el punto esencial: el gobierno de la clase burguesa no necesita del entrenamiento y la educación política de toda la masa del pueblo, por lo menos no más allá de determinados límites estrechos. Pero para la dictadura proletaria ése es el elemento vital, el aire sin el cual no puede existir" (RR, p.209).
Pero la educación política no puede ser un catecismo que se repite, según se interpreta de las palabras de Rosa, sino un aprendizaje que debe fraguarse, no en la falsa libertad burguesa que deja a millones embrutecidos por la sobre vivencia sin posibles de participación real, sino en la libertad de todos, la que nunca existió en la historia humana.
"La libertad sólo para los que apoyan al gobierno, sólo para los miembros de un partido (por numeroso que éste sea) no es libertad en absoluto- expresaba Rosa en su texto sobre la Revolución Rusa- La libertad es siempre y exclusivamente libertad para el que piensa de manera diferente. No a causa de ningún concepto fanático de la "justicia", sino porque todo lo que es instructivo, totalizador y purificante en la libertad política depende de esta característica esencial, y su efectividad desaparece tan pronto como la "libertad" se convierte en un privilegio especial" (RR, p. 209-210) .
Estoy segura que Rosa pensaba en la libertad responsable, la basada en el derecho acordado por la propia sociedad como parte del entrenamiento y la educación política de toda la masa del pueblo que proclamaba y que a su manera el benemérito Benito Juárez sintetizaba en su genial frase: el respeto al derecho ajeno es la paz.
"Cuando se elimina todo esto, ¿qué queda realmente?- se preguntaba la pensadora- En lugar de los organismos representativos surgidos de elecciones populares generales, Lenin y Trostki implantaron los soviet como única representación verdadera de las masas trabajadoras. Pero con la represión de la vida política en el conjunto del país, la vida de los soviet también se deteriorará cada vez más. Sin elecciones generales, sin una irrestricta libertad de prensa y reunión, sin una libre lucha de opiniones, la vida muere en toda institución pública, se torna una mera apariencia de vida, en la que sólo queda la burocracia como elemento activo. Gradualmente se adormece la vida pública, dirigen y gobiernan unas pocas docenas de dirigentes partidarios de energía inagotable y de experiencia ilimitada. Entre ellos, en realidad, dirigen sólo una docena de cabezas pensantes, y de vez en cuando se invita a una élite de la clase obrera a reuniones donde deben aplaudir los discursos de los dirigentes, y aprobar por unanimidad las mociones propuestas. En el fondo, entonces, una camarilla. Una dictadura, por cierto: no la dictadura del proletariado sino la de un grupo de políticos, es decir, una dictadura en el sentido burgués, en el sentido del gobierno de los jacobinos (¡la postergación del Congreso de los Soviets de periodos de tres meses a seis!). Sí, podemos ir aun más lejos,; esas condiciones pueden causar inevitablemente una brutalización de la vida pública..." (RR, p.211-212).
Nuevas bases para el mundo
Lamentablemente los hechos, que al decir de Lenin,- quien siempre admiró la agudeza de la revolucionaria-, -son testarudos, le dieron la razón a la polémica Rosa respecto a la Revolución Rusa, aùn, si como se ha dicho, se arrepintió alguna vez de la contundencia con que expresó su angustia por el futuro socialista de Rusia. Sin saberlo, por supuesto, coincidía en sus preocupaciones respecto a la aplicación del poder a partir de las ideas socialistas con José Martì que muy tempranamente avizoró que las veleidades humanas podían contaminar a ese ideal. Cuando Fermín Valdés Domínguez, su amigo íntimo desde la infancia, le escribió desde Cuba acerca de las labores que realizaba a favor del socialismo. El Apóstol le respondió a su hermano del alma de esta forma:
“(...) Una cosa te tengo que celebrar mucho, y es el cariño con que tratas; y tu respeto de hombre, a los cubanos que por ahí buscan sinceramente, con este nombre o aquél, un poco más de orden cordial, y de equilibrio indispensable, en la administración de las cosas de este mundo: Por lo noble se ha de juzgar una aspiración: y no por esta o aquella verruga que le ponga la pasión humana. Dos peligros tiene la idea socialista, como tantas otras —el de las lecturas extranjerizas, confusas e incompletas— y el de la soberbia y rabia disimulada de los ambiciosos, que para ir levantándose en el mundo empiezan por fingirse, para tener hombros en que alzarse, frenéticos defensores de los desamparados. Unos van, de pedigüeños de la reina, (...) Otros pasan de energúmenos a chambelanes, como aquellos de que cuenta Chateaubriand en sus “Memorias”. Pero en nuestro pueblo no es tanto el riesgo, como en sociedades más iracundas, y de menos claridad natural: explicar será nuestro trabajo, y liso y hondo, como tú lo sabrás hacer: el caso es no comprometer la excelsa justicia por los modos equivocados o excesivos de pedirla. Y siempre con la justicia, tú y yo, porque los errores de su forma no autorizan a las almas de buena cuna a desertar de su defensa (...)”. [Véase Martí, José, Obras Completas, t. 3, p. 168].
En 1884, José Martí, escribió, en ocasión de la muerte de Carlos Marx, una crónica que ratifica la identidad con el ideal de justicia de Marx y su interés de asentar el mundo sobre nuevas bases:
“ Karl Marx ha muerto. Como se puso del lado de los débiles, merece honor. Pero no hace bien el que señala el daño, y arde en ansias generosas de ponerle remedio, sino el que enseña remedio blando al daño. (...)” [Martí, José, O. C. t. 9, p. 388].
Más adelante señala:
“Karl Marx estudió los modos de asentar al mundo sobre nuevas bases, y despertó a los dormidos, y les enseñó el modo de echar a tierra los puntales rotos. Pero anduvo de prisa, y un tanto en la sombra, sin ver que no nacen viables, ni de seno de pueblo en la historia, ni de seno de mujer en el hogar, los hijos que no han tenido gestación natural y laboriosa. Aquí están buenos amigos de Karl Marx, que no fue sólo movedor titánico de las cóleras de los trabajadores europeos, sino veedor profundo en la razón de las miserias humanas, y en los destinos de los hombres, y hombre comido del ansia de hacer bien. El veía en todo lo que en sí propio llevaba: rebeldía, camino a lo alto, lucha”.[Ibidem].
En realidad Carlos Marx estaba relacionado con ese criterio de gestación natural al que se refiere Martì, pues estaba convencido que el propio desarrollo capitalista llevaría a la aparición del socialismo, pero la Historia demostró que no iba a ser tan fácil a pesar de que la idea del bienestar posible en la comuna, el bien común, el comunismo es casi tan vieja como el ser humano, manifiesta en los filósofos griegos Platón y Zenón de Citio, en los padres de la iglesia cristiana San Ambrosio, San Jerónimo y San Juan Crisóstomo, en el pensador musulmán Mamad Ibn Massarra porque en toda búsqueda de mejoramiento humano aparecen el egoísmo, la concentración de bienes en unos pocos en causa de infelicidad para todos.
“Son los rusos el látigo de la reforma: mas no, no son aún estos hombres impacientes y generosos, manchados de ira,- sentenció Martì- los que han de poner cimiento al mundo nuevo: ellos son la espuela, y vienen a punto, como la voz de la conciencia, que pudiera dormirse: pero el acero del acicate no sirve bien para martillo fundador”. [Ibidem].
Y los testarudos hechos también le dieron la razón a causa, entre otras cosas, como el mismo señalaba a su amigo Fermín Valdés Domínguez, de las verrugas que ponen las pasiones humanas, porque ni el màs obtuso puede negar que el ideal del comunismo, como el de Jesús, para seguir con un ejemplo comprensible para muchos, es el que puede decidir ante la disyuntiva de la especie expresada en la frase de Rosa Luxemburgo: Socialismo o barbarie, porque a eso ha llevado el capitalismo, a la deshumanización, a la injusticia, al desastre, a la barbarie altamente tecnificada, de lo cual estamos enterados por la noticias cotidianas.
No hay estructura socialista ha sentenciado Fray Betto, que produzca por efecto mecánico, personas de índole generosa, abiertas al compartir, si no se adopta una pedagogía capaz de promover permanentemente emulación moral, capaz de hacer del socialismo el nombre político del amor. No es extraño que una serie de pensadores de origen cristiano hayan generado la teología de la liberación, la educación como práctica de la libertad, la pedagogía del oprimido, lo que se ha sistematizado bajo el tèrmino educación popular y tienen en su esencia algo que debe ser consustancial al socialismo: el empoderamiento de todos para sentar las bases nuevas que el mundo necesita, sin soslayar, como afirma Paulo Freire que : el liderazgo revolucionario no puede tomar a los oprimidos del anterior régimen como simples ejecutores de sus determinaciones, como meros activistas a quienes se niegue la reflexión sobre su propia acción, la verdadera revolución- enfatiza-, tiene que establecer el diálogo valeroso con las masas, no puede temer a su expresividad, a su participación efectiva en el poder, no puede dejar de rendirles cuenta, de hablar de sus aciertos de sus errores, de sus equívocos, de sus dificultades. Esos son conceptos expresados en el año 1970, con puntos coincidentes con Simone Weil, Rosa Luxemburgo, José Martì y muchos otros y otras empeñados en la lucha contra la opresión.
Que el intento de establecer el socialismo en Europa fracasara en el Siglo XX obliga a los que seguimos apostando por su validez a no repetir los errores que impidieron su consagración como la màs importante propuesta emancipadora de nuestra civilización. Los errores de su forma, como dijo Martì de la justicia, no autorizan a las almas de buena cuna a desertar de su defensa.

domingo, 9 de mayo de 2010

miércoles, 5 de mayo de 2010

Ahora




Cambiar cualquier actitud equivale a cambiar la mentalidad, cambiar la mentalidad exige una compresión de los aspectos de la anterior que fueron errados, o adecuados, en otras circunstancias, pero ahora no; y por tanto un esfuerzo de cada cual por saber su parte de rectificación. Cambiar para destruir lo bueno conseguido y no para enmendar lo que no funciona es retroceso, como ocurrió en los países donde el intento de socialismo degeneró en capitalismo salvaje porque el poder de la burocracia corrompió cualquier aire renovador, lo cual se transformó a la larga, en vendaval destructivo.
Quien siga el debate ¡qué al fin¡ el periódico Granma ha hecho público cada viernes tendrá noticias de por donde andan preocupaciones y premuras de cubanas y cubanos que de alguna manera representan tendencias existentes. Por un lado se percibe el temor de medidas que afecten ciertas garantías, por otro, hay quienes piensan que aplicando esta o aquella fórmula será el ábrete sésamo de la abundancia.
En algo coinciden todos, los que publican sus opiniones, los que hablan en cada esquina, los profanos y los especialistas: hay que cambiar para relanzar la economía, para favorece a los que han quedado rezagados después de 20 años de crisis, para reintentar un socialismo que cumpla con el requisito esencial de funcionar no sòlo en lo epopéyico, solidario, enaltecedor, sino en lo mínimo cotidiano de producir lo que se necesita para comer, para transportarse, para tener donde vivir,( lo cual, como se sabe, el capitalismo tampoco ha conseguido para todos, en todos los países, ni siquiera en los que llaman desarrollados).
Y esos cambios deben producirse en medio de una crisis internacional que según algunos especialistas puede desembocar en una tercera guerra mundial o tener sus efectos en el planeta; cuando el antaño enemigo se siente envalentonado por los problemas internos, mientras algunos segmentos de la población han perdido la perspectiva de los límites entre el bien y el mal y le han tomado el gusto a eso de vivir a costa de los otros, en tanto se ha olvidado cuanto cuesta una consulta médica, una revisión del dentista, llevar el perro al veterinario, hacerse una cirugía plástica, el folletito que daban gratis en la Feria del Libro; entre otras cosas, porque no hemos estado obligados a pensar en ello.
Ahora sentimos como un fardo pesado al estado paternalista, después de mucho que fue gozado, y no pocos pretenden cambios que los beneficien sin perder ninguna de las ventajas, incluso la de ser ineficientes antes, durante y después de la crisis de los 90 abajo, arriba y en el medio. Pero tampoco hay que auto flagelarse por ello sino “cambiar todo lo que tenga que ser cambiado” según exigen las circunstancias, que no ofrecen ventajas, pero si posibilidades.
Hace tiempo se rumora que se comienzan a instrumentar medidas realistas para intentar darle un vuelco a la economía, se hablò de supresión de gratuidades, de políticas impositivas.¿ Por què la Mesa redonda, que es el espacio televisivo con màs tiempo y recursos para ello, no ha convertido esos asuntos en temas habituales?. Para explicar las razones, para propiciar el entendimiento de por què es imprescindible tomar esta o aquella medida aunque no nos guste para poder satisfacer después los reclamos de la ciudadanía, para lograr que esos cambios no sean impuestos desde arriba sino consensuados con las gentes que tienen que contribuir a que se produzcan.
A cada rata aparece un artículo o un discurso regañando porque las gentes actúan como pichones con la boca abierta, porque no cumplen con los impuestos, porque piensan màs en sus derechos que en sus deberes, porque existen montones de deformaciones, sin dudas, pero lo primero es reconocer que con la mejor buena voluntad del mundo fueron condicionadas por el modo de gobernar la sociedad en circunstancias màs propicias. Entonces ni los regaños, ni las exhortaciones son recursos para este momento sino la información y el análisis que educa para poder romper el círculo vicioso de que no se trabaja màs y mejor porque el salario no lo amerita y el salario no puede mejorar mientras no se trabaje màs y mejor.
La mala educación
Cada año se ofrecen unas cifras globales de presupuestos por sectores, pero ningún ciudadano vuelve a saber de nada de eso, no sòlo a escala nacional, tampoco de su municipio, de su empresa, de su escuela, de su centro laboral, y si tiene noticias son formales mediante por cientos y eso forma parte de la mala educación económica y de la falta de participación en cómo se están empleando los presupuestos; y cuando se incumplen los pagos por mayor rendimiento, por ejemplo, no se sabe si faltò dinero por los gastos del arreglo del carro del jefe, o las remodelación de su oficina o porque se produjo una rotura imprevista. Es decir no existe ningún control público real, de los beneficiarios del presupuesto sobre su uso.
Tampoco se informa periódicamente cuanto cuesta por consejo popular, municipio, provincia, la campaña contra el mosquito trasmisor del dengue en salarios, fumigación, equipos o cual es el costo de las medidas contra la gripe en personal, atención hospitalaria, medicamentos. Si después de cada consulta médica, análisis, sesiones de rehabilitación cada paciente tuviera un recibo del precio de ese servicio podría tener una idea de cuanto gasta del presupuesto estatal, también si cada recibo de matrícula expresara el costo del curso o cada transportado supiera cuanto significa en petróleo o gasolina el recorrido que hace para ir a su trabajo. Y los recibos, claro està, también debían pasarse a los que usan los medios y recursos estatales, a los que, mientras el transporte público se reduce, nunca les falta gasolina, porque en esto como en tantos òrdenes de la vida hay que acudir a los buenos oficios del ejemplo. Aun estando en una situación crítica no existe la insistencia necesaria en los costos.
Fomentar una cultura económica es base sin dudas de los cambios que en ese terreno deben producirse porque aunque parezca una perogrullada si no hay entendimiento, los propósitos se quedan en consignas, campañas, slogan. Pero no se trata sòlo de una andanada de propaganda y publicidad televisiva y radial, sino, también y además, de análisis en los centros laborales, las escuelas, las granjas. Discrepo de ir aplicando medidas por aquí y por allá negando el derecho que tenemos todos a saber.
Los asuntos relacionados con la propiedad es otro tema a tener en cuenta. No se puede confundir el amor a la tierra, por ejemplo, el sentido de pertenencia, con los demonios de la propiedad privada. Porque una cosa es la propiedad adquirida sobre la base de la explotación y otra muy diferente sobre el principio del trabajo y el sacrificio personal, aunque yo prefiera la colectiva real, la cooperativa como ejercicio saludable de aquel viejo precepto incumplido en el mundo de compartir los panes y los peces.
En este asunto el de la propiedad tienen que existir alternativas, que es una de las carencias que màs daño ha ocasionado. Alternativas según la diversidad de requerimientos para producir o prestar servicio. La empresa estatal puede ser valida para un tipo de cultivo o fábrica, la cooperativa para otros, la conjunción de factores cooperativos y estatales en otros, lo estrictamente individual en algunos casos, individuales con cooperación estatal en otros. Encargos estatales a particulares. Las variantes pueden ser múltiples en función de desatar las fuerzas productivas, de contribuir al progreso, al bienestar particular y al general.
Tampoco tenemos cultura e información sobre las cuestiones impositivas. Parecia que no hacia falta cuando el estado quiso y pudo asumir todos los costos. Fue hermoso cuando se repartieron las tierras, se rebajaron los alquileres, bajaron las tarifas eléctricas, se suprimieron los impuestos, hasta el de pasar por el Túnel, casi todo era gratis y los millones sin nada de pronto lo teníamos todo al alcance, hasta los míticos Varadero y Tropicana. Pero una cosa es formar parte de un sistema económico como el que existía en la campo socialista y otra muy distinta lidiar con el intercambio desigual a escala internacional.
Es imprescindible resolver los problemas económicos, pero evidentemente la solución no està en mantener los métodos que ya probaron su inoperancia. Muchas buenas propuestas se ven afectada por esos vicios. A la entrega de tierras parece habérselo puesto excesivas limitantes para estimular el retorno a un trabajo tan arduo, quizás el temor al enriquecimiento ha influido en ello olvidando que el afán en ese terreno ha conducido a que los mayores enriquecidos sean los corruptos y delincuentes y no los que trabajan realmente y que, por otra parte, existe el recurso legítimo del impuesto por tenencia y por ganancia que debe regular con justeza esos aspectos, con justeza no para desanimar a los interesados.
Con las licencias para el transporte por cuenta propia tampoco hay muchas alternativas. Debería haber posibilidades e impuestos diferenciados para las licencias a tiempo completo, licencias nocturnas, licencias para fines de semana, de manera que todo el que tenga un vehículo pueda legalmente buscar otra entrada, sin renunciar a su labor habitual, según sus posibilidades de tiempo y en función de aligerar el transporte.
Tampoco se ha hecho suficiente énfasis en recurrir a las formas cooperativas que deberían ser por naturaleza las privilegiadas en un sistema que parte de la socialización de los medios de producción y de lo que se produce. Entre los cambios estructurales que requiere el país està justamente reorganizar la producción de manera que los que producen se sientan dueños reales de ella, responsables de la productividad y la eficacia, pero también beneficiarios directos y no simples asalariados.
Realidad y posibilidad
Y la traducción a la realidad de ese concepto implica que para que el conductor de ómnibus lo sienta suyo, cuide su instrumento de trabajo y la recaudación, tiene que recibir un por ciento, tiene que sentir que esa actitud suya repercute en su salario, en el mejoramiento de su vida y la de su familia, además de ser reconocido moralmente por sus resultados. Y no hay que avergonzarse de querer ganar dinero trabajando, porque el dinero desgraciadamente sigue decidiendo un aspecto importante de la existencia, otra asunto es pretender obtenerlo sin trabajar, o contraer la enfermedad de dineritis aguda como garantía falsa de bienestar o felicidad.
Se ha hablado de la supresión de las gratuidades y eso me parece un paso importante para el saneamiento de la economía, pero para que tenga efectividad práctica y moral tiene que funcionar a todas las escalas de la sociedad, desde arriba hasta abajo, como reclaman los ciudadanos. Y no se trata de incurrir en el viejo error del igualitarismo, sino de establecer de manera transparente que toca a cada cual. No tiene ningún significado real que un funcionario gane un salario modesto si las gratificaciones para compensar el sacrificio de su desempeño lo supera con creces. Pero tampoco es bueno para la economía y los buenos oficios de la alabanza que un trabajador vanguardia viva en condiciones precarias, que sus hijos no perciban la utilidad de la virtud de su padre o madre, porque de lo que se trata es dejar bien claro que sòlo el trabajo, los resultados del trabajo pueden producir un mayor bienestar material y esa es una medida ética importantísima.
Entonces eliminar las gratuidades será una medida importante no sòlo para ahora, sino para el futuro, si està vinculada al concepto de que nadie, a ningún nivel, tiene derecho a gastar, ni a vivir por encima de los resultados de su responsabilidad y trabajo, porque ambos, responsabilidad y trabajo tendrán su equivalente en la remuneración que se recibe.


Es un imperativo de la renovación socialista que el estado deje de ser el gran centralizador, juez, parte, programador y ejecutor para ser el regulador, el gran mediador en las contradicciones que siempre van a existir, el defensor de la equidad y la justicia, el que vela por los interese nacionales, la defensa, el orden interior, la educación, la justicia, la salud, como representante del pueblo, elegido por el pueblo para esa función, sobre la base de empoderar a màs, que equivale a responsabilizar a màs, para gobernar mejor.
Si queremos una sociedad que evolucione hacia las mejores y humanas propuestas socialistas, tenemos que pensarla y diseñarla entre todos, para eso es imprescindible asumir que participar no es únicamente responder a convocatorias, sino tener el derecho de intervenir en las transformaciones de la realidad sin creer que los que dirigen, por experiencia o buena voluntad, son los únicos poseedores de lo que conviene a la colectividad. No es que los obreros aprueben el plan de producción que ya està previsto, sino que ellos contribuyan a elaborarlo porque la información no será un privilegio de los directivos sino un conocimiento compartido.
Entender que cada cual es poseedor de saberes que pueden ser útiles a la colectividad, que los conocimientos no son un privilegio de los ilustrados, saber escuchar, comprender que las divergencias son parte de la diversidad, fomentar una cultura del diálogo, discernir que el hecho de que alguien no comparte un criterio, una medida, un proceder no significa que esté en contra del proyecto social que nos preocupa y ocupa, tienen que convertirse en recursos para el mejor funcionamiento de la sociedad. Con ese espíritu se hizo la Revolución pero el crecimiento de la burocracia, el funcionamiento no siempre eficaz de las instituciones, las presiones externas como la agresión constante de Estados Unidos, lo fue menguando y es imperativo retomarlo, reeducarnos con esas miras.
Cuando nos eduquemos sobre esas bases no será un sobresalto que un joven estudiante haga preguntas que demuestren inconformidades, ni que un artista haga declaraciones cuestionando la dinámica gubernamental, ni se acudirá a métodos violatorios de la propia Constitución de la República Socialista que tiene que convertirse en la Biblia de todos, ni tendremos que prescindir de músicos valiosísimos porque sus canciones y sus opiniones alarman a alguien que no se alarma por la cantidad de música superficial y vana, sin valores artísticos, que se difunde por los medios estatales, no tendremos màs quinquenios ni decenios grises, ni tantas torpezas de burócratas perseguidores de cualquier nacimiento, como diría el filósofo Silvio Rodríguez.
El socialismo cubano tiene que llevar a la práctica esa pedagogía. Después de cincuenta años de experiencias, de desaciertos, pero también de aciertos que lo han mantenido como ejemplo de resistencia y han servido para inspirar a millones de desposeídos del planeta es el que està en mejores condiciones de producir las transformaciones socialistas de mayor profundidad que en otros países latinoamericanos enfrascado en el mismo empeño encuentran oposiciones de gran fuerza.
En Cuba la decisoria mayoría apuesta por el socialismo, que ha creado además el capital humano para su mejoramiento. No se puede olvidar que en todas las generaciones surgen líderes, héroes, pensadores, sabios, iluminados, pero hay que darles las oportunidad de hacerse visibles y esa posibilidad la ofrecerá una concepción renovadora de gobierno socialista, que sé que existe aunque no se manifieste abiertamente como necesitamos. A pesar de la complejidad de la situación que no se puede desconocer, las condiciones exigen levantar ancla de los esquemas inoperantes y retardadores y navegar con las velas de la inteligencia colectiva desplegadas,







domingo, 4 de abril de 2010

Arte poética




Ahora sé lo que tengo de artista
la angustia
la rebeldía ante la tarea arbitraria
de la muerte
mientras busco
desde mi humilde rincón sideral
las preguntas correctas
ya me cansé de las respuestas
al menos
las que ofrecen los monjes
cuando el mundo es una catedral
con todos los iconos desechos
y mi mejor enemiga anda
redondeando la paradoja en el oriente.

Ya no me duele que la “chusma diligente”
impida el viaje a las columnas del tiempo
ahora sé lo que tengo de artista
y el descubrimiento trasciende
la sórdida envidia de los fracasados
puedo, desde mi balcón asomarme al
universo
y perdonar a los pequeños animales
pretenciosos
mientras la inmortalidad ríe en una partícula
de polvo.