domingo, 9 de mayo de 2010

miércoles, 5 de mayo de 2010

Ahora




Cambiar cualquier actitud equivale a cambiar la mentalidad, cambiar la mentalidad exige una compresión de los aspectos de la anterior que fueron errados, o adecuados, en otras circunstancias, pero ahora no; y por tanto un esfuerzo de cada cual por saber su parte de rectificación. Cambiar para destruir lo bueno conseguido y no para enmendar lo que no funciona es retroceso, como ocurrió en los países donde el intento de socialismo degeneró en capitalismo salvaje porque el poder de la burocracia corrompió cualquier aire renovador, lo cual se transformó a la larga, en vendaval destructivo.
Quien siga el debate ¡qué al fin¡ el periódico Granma ha hecho público cada viernes tendrá noticias de por donde andan preocupaciones y premuras de cubanas y cubanos que de alguna manera representan tendencias existentes. Por un lado se percibe el temor de medidas que afecten ciertas garantías, por otro, hay quienes piensan que aplicando esta o aquella fórmula será el ábrete sésamo de la abundancia.
En algo coinciden todos, los que publican sus opiniones, los que hablan en cada esquina, los profanos y los especialistas: hay que cambiar para relanzar la economía, para favorece a los que han quedado rezagados después de 20 años de crisis, para reintentar un socialismo que cumpla con el requisito esencial de funcionar no sòlo en lo epopéyico, solidario, enaltecedor, sino en lo mínimo cotidiano de producir lo que se necesita para comer, para transportarse, para tener donde vivir,( lo cual, como se sabe, el capitalismo tampoco ha conseguido para todos, en todos los países, ni siquiera en los que llaman desarrollados).
Y esos cambios deben producirse en medio de una crisis internacional que según algunos especialistas puede desembocar en una tercera guerra mundial o tener sus efectos en el planeta; cuando el antaño enemigo se siente envalentonado por los problemas internos, mientras algunos segmentos de la población han perdido la perspectiva de los límites entre el bien y el mal y le han tomado el gusto a eso de vivir a costa de los otros, en tanto se ha olvidado cuanto cuesta una consulta médica, una revisión del dentista, llevar el perro al veterinario, hacerse una cirugía plástica, el folletito que daban gratis en la Feria del Libro; entre otras cosas, porque no hemos estado obligados a pensar en ello.
Ahora sentimos como un fardo pesado al estado paternalista, después de mucho que fue gozado, y no pocos pretenden cambios que los beneficien sin perder ninguna de las ventajas, incluso la de ser ineficientes antes, durante y después de la crisis de los 90 abajo, arriba y en el medio. Pero tampoco hay que auto flagelarse por ello sino “cambiar todo lo que tenga que ser cambiado” según exigen las circunstancias, que no ofrecen ventajas, pero si posibilidades.
Hace tiempo se rumora que se comienzan a instrumentar medidas realistas para intentar darle un vuelco a la economía, se hablò de supresión de gratuidades, de políticas impositivas.¿ Por què la Mesa redonda, que es el espacio televisivo con màs tiempo y recursos para ello, no ha convertido esos asuntos en temas habituales?. Para explicar las razones, para propiciar el entendimiento de por què es imprescindible tomar esta o aquella medida aunque no nos guste para poder satisfacer después los reclamos de la ciudadanía, para lograr que esos cambios no sean impuestos desde arriba sino consensuados con las gentes que tienen que contribuir a que se produzcan.
A cada rata aparece un artículo o un discurso regañando porque las gentes actúan como pichones con la boca abierta, porque no cumplen con los impuestos, porque piensan màs en sus derechos que en sus deberes, porque existen montones de deformaciones, sin dudas, pero lo primero es reconocer que con la mejor buena voluntad del mundo fueron condicionadas por el modo de gobernar la sociedad en circunstancias màs propicias. Entonces ni los regaños, ni las exhortaciones son recursos para este momento sino la información y el análisis que educa para poder romper el círculo vicioso de que no se trabaja màs y mejor porque el salario no lo amerita y el salario no puede mejorar mientras no se trabaje màs y mejor.
La mala educación
Cada año se ofrecen unas cifras globales de presupuestos por sectores, pero ningún ciudadano vuelve a saber de nada de eso, no sòlo a escala nacional, tampoco de su municipio, de su empresa, de su escuela, de su centro laboral, y si tiene noticias son formales mediante por cientos y eso forma parte de la mala educación económica y de la falta de participación en cómo se están empleando los presupuestos; y cuando se incumplen los pagos por mayor rendimiento, por ejemplo, no se sabe si faltò dinero por los gastos del arreglo del carro del jefe, o las remodelación de su oficina o porque se produjo una rotura imprevista. Es decir no existe ningún control público real, de los beneficiarios del presupuesto sobre su uso.
Tampoco se informa periódicamente cuanto cuesta por consejo popular, municipio, provincia, la campaña contra el mosquito trasmisor del dengue en salarios, fumigación, equipos o cual es el costo de las medidas contra la gripe en personal, atención hospitalaria, medicamentos. Si después de cada consulta médica, análisis, sesiones de rehabilitación cada paciente tuviera un recibo del precio de ese servicio podría tener una idea de cuanto gasta del presupuesto estatal, también si cada recibo de matrícula expresara el costo del curso o cada transportado supiera cuanto significa en petróleo o gasolina el recorrido que hace para ir a su trabajo. Y los recibos, claro està, también debían pasarse a los que usan los medios y recursos estatales, a los que, mientras el transporte público se reduce, nunca les falta gasolina, porque en esto como en tantos òrdenes de la vida hay que acudir a los buenos oficios del ejemplo. Aun estando en una situación crítica no existe la insistencia necesaria en los costos.
Fomentar una cultura económica es base sin dudas de los cambios que en ese terreno deben producirse porque aunque parezca una perogrullada si no hay entendimiento, los propósitos se quedan en consignas, campañas, slogan. Pero no se trata sòlo de una andanada de propaganda y publicidad televisiva y radial, sino, también y además, de análisis en los centros laborales, las escuelas, las granjas. Discrepo de ir aplicando medidas por aquí y por allá negando el derecho que tenemos todos a saber.
Los asuntos relacionados con la propiedad es otro tema a tener en cuenta. No se puede confundir el amor a la tierra, por ejemplo, el sentido de pertenencia, con los demonios de la propiedad privada. Porque una cosa es la propiedad adquirida sobre la base de la explotación y otra muy diferente sobre el principio del trabajo y el sacrificio personal, aunque yo prefiera la colectiva real, la cooperativa como ejercicio saludable de aquel viejo precepto incumplido en el mundo de compartir los panes y los peces.
En este asunto el de la propiedad tienen que existir alternativas, que es una de las carencias que màs daño ha ocasionado. Alternativas según la diversidad de requerimientos para producir o prestar servicio. La empresa estatal puede ser valida para un tipo de cultivo o fábrica, la cooperativa para otros, la conjunción de factores cooperativos y estatales en otros, lo estrictamente individual en algunos casos, individuales con cooperación estatal en otros. Encargos estatales a particulares. Las variantes pueden ser múltiples en función de desatar las fuerzas productivas, de contribuir al progreso, al bienestar particular y al general.
Tampoco tenemos cultura e información sobre las cuestiones impositivas. Parecia que no hacia falta cuando el estado quiso y pudo asumir todos los costos. Fue hermoso cuando se repartieron las tierras, se rebajaron los alquileres, bajaron las tarifas eléctricas, se suprimieron los impuestos, hasta el de pasar por el Túnel, casi todo era gratis y los millones sin nada de pronto lo teníamos todo al alcance, hasta los míticos Varadero y Tropicana. Pero una cosa es formar parte de un sistema económico como el que existía en la campo socialista y otra muy distinta lidiar con el intercambio desigual a escala internacional.
Es imprescindible resolver los problemas económicos, pero evidentemente la solución no està en mantener los métodos que ya probaron su inoperancia. Muchas buenas propuestas se ven afectada por esos vicios. A la entrega de tierras parece habérselo puesto excesivas limitantes para estimular el retorno a un trabajo tan arduo, quizás el temor al enriquecimiento ha influido en ello olvidando que el afán en ese terreno ha conducido a que los mayores enriquecidos sean los corruptos y delincuentes y no los que trabajan realmente y que, por otra parte, existe el recurso legítimo del impuesto por tenencia y por ganancia que debe regular con justeza esos aspectos, con justeza no para desanimar a los interesados.
Con las licencias para el transporte por cuenta propia tampoco hay muchas alternativas. Debería haber posibilidades e impuestos diferenciados para las licencias a tiempo completo, licencias nocturnas, licencias para fines de semana, de manera que todo el que tenga un vehículo pueda legalmente buscar otra entrada, sin renunciar a su labor habitual, según sus posibilidades de tiempo y en función de aligerar el transporte.
Tampoco se ha hecho suficiente énfasis en recurrir a las formas cooperativas que deberían ser por naturaleza las privilegiadas en un sistema que parte de la socialización de los medios de producción y de lo que se produce. Entre los cambios estructurales que requiere el país està justamente reorganizar la producción de manera que los que producen se sientan dueños reales de ella, responsables de la productividad y la eficacia, pero también beneficiarios directos y no simples asalariados.
Realidad y posibilidad
Y la traducción a la realidad de ese concepto implica que para que el conductor de ómnibus lo sienta suyo, cuide su instrumento de trabajo y la recaudación, tiene que recibir un por ciento, tiene que sentir que esa actitud suya repercute en su salario, en el mejoramiento de su vida y la de su familia, además de ser reconocido moralmente por sus resultados. Y no hay que avergonzarse de querer ganar dinero trabajando, porque el dinero desgraciadamente sigue decidiendo un aspecto importante de la existencia, otra asunto es pretender obtenerlo sin trabajar, o contraer la enfermedad de dineritis aguda como garantía falsa de bienestar o felicidad.
Se ha hablado de la supresión de las gratuidades y eso me parece un paso importante para el saneamiento de la economía, pero para que tenga efectividad práctica y moral tiene que funcionar a todas las escalas de la sociedad, desde arriba hasta abajo, como reclaman los ciudadanos. Y no se trata de incurrir en el viejo error del igualitarismo, sino de establecer de manera transparente que toca a cada cual. No tiene ningún significado real que un funcionario gane un salario modesto si las gratificaciones para compensar el sacrificio de su desempeño lo supera con creces. Pero tampoco es bueno para la economía y los buenos oficios de la alabanza que un trabajador vanguardia viva en condiciones precarias, que sus hijos no perciban la utilidad de la virtud de su padre o madre, porque de lo que se trata es dejar bien claro que sòlo el trabajo, los resultados del trabajo pueden producir un mayor bienestar material y esa es una medida ética importantísima.
Entonces eliminar las gratuidades será una medida importante no sòlo para ahora, sino para el futuro, si està vinculada al concepto de que nadie, a ningún nivel, tiene derecho a gastar, ni a vivir por encima de los resultados de su responsabilidad y trabajo, porque ambos, responsabilidad y trabajo tendrán su equivalente en la remuneración que se recibe.


Es un imperativo de la renovación socialista que el estado deje de ser el gran centralizador, juez, parte, programador y ejecutor para ser el regulador, el gran mediador en las contradicciones que siempre van a existir, el defensor de la equidad y la justicia, el que vela por los interese nacionales, la defensa, el orden interior, la educación, la justicia, la salud, como representante del pueblo, elegido por el pueblo para esa función, sobre la base de empoderar a màs, que equivale a responsabilizar a màs, para gobernar mejor.
Si queremos una sociedad que evolucione hacia las mejores y humanas propuestas socialistas, tenemos que pensarla y diseñarla entre todos, para eso es imprescindible asumir que participar no es únicamente responder a convocatorias, sino tener el derecho de intervenir en las transformaciones de la realidad sin creer que los que dirigen, por experiencia o buena voluntad, son los únicos poseedores de lo que conviene a la colectividad. No es que los obreros aprueben el plan de producción que ya està previsto, sino que ellos contribuyan a elaborarlo porque la información no será un privilegio de los directivos sino un conocimiento compartido.
Entender que cada cual es poseedor de saberes que pueden ser útiles a la colectividad, que los conocimientos no son un privilegio de los ilustrados, saber escuchar, comprender que las divergencias son parte de la diversidad, fomentar una cultura del diálogo, discernir que el hecho de que alguien no comparte un criterio, una medida, un proceder no significa que esté en contra del proyecto social que nos preocupa y ocupa, tienen que convertirse en recursos para el mejor funcionamiento de la sociedad. Con ese espíritu se hizo la Revolución pero el crecimiento de la burocracia, el funcionamiento no siempre eficaz de las instituciones, las presiones externas como la agresión constante de Estados Unidos, lo fue menguando y es imperativo retomarlo, reeducarnos con esas miras.
Cuando nos eduquemos sobre esas bases no será un sobresalto que un joven estudiante haga preguntas que demuestren inconformidades, ni que un artista haga declaraciones cuestionando la dinámica gubernamental, ni se acudirá a métodos violatorios de la propia Constitución de la República Socialista que tiene que convertirse en la Biblia de todos, ni tendremos que prescindir de músicos valiosísimos porque sus canciones y sus opiniones alarman a alguien que no se alarma por la cantidad de música superficial y vana, sin valores artísticos, que se difunde por los medios estatales, no tendremos màs quinquenios ni decenios grises, ni tantas torpezas de burócratas perseguidores de cualquier nacimiento, como diría el filósofo Silvio Rodríguez.
El socialismo cubano tiene que llevar a la práctica esa pedagogía. Después de cincuenta años de experiencias, de desaciertos, pero también de aciertos que lo han mantenido como ejemplo de resistencia y han servido para inspirar a millones de desposeídos del planeta es el que està en mejores condiciones de producir las transformaciones socialistas de mayor profundidad que en otros países latinoamericanos enfrascado en el mismo empeño encuentran oposiciones de gran fuerza.
En Cuba la decisoria mayoría apuesta por el socialismo, que ha creado además el capital humano para su mejoramiento. No se puede olvidar que en todas las generaciones surgen líderes, héroes, pensadores, sabios, iluminados, pero hay que darles las oportunidad de hacerse visibles y esa posibilidad la ofrecerá una concepción renovadora de gobierno socialista, que sé que existe aunque no se manifieste abiertamente como necesitamos. A pesar de la complejidad de la situación que no se puede desconocer, las condiciones exigen levantar ancla de los esquemas inoperantes y retardadores y navegar con las velas de la inteligencia colectiva desplegadas,







domingo, 4 de abril de 2010

Arte poética




Ahora sé lo que tengo de artista
la angustia
la rebeldía ante la tarea arbitraria
de la muerte
mientras busco
desde mi humilde rincón sideral
las preguntas correctas
ya me cansé de las respuestas
al menos
las que ofrecen los monjes
cuando el mundo es una catedral
con todos los iconos desechos
y mi mejor enemiga anda
redondeando la paradoja en el oriente.

Ya no me duele que la “chusma diligente”
impida el viaje a las columnas del tiempo
ahora sé lo que tengo de artista
y el descubrimiento trasciende
la sórdida envidia de los fracasados
puedo, desde mi balcón asomarme al
universo
y perdonar a los pequeños animales
pretenciosos
mientras la inmortalidad ríe en una partícula
de polvo.

lunes, 15 de marzo de 2010

MUNDO


Mi padre se convirtió
en sabio
acumulando tardes
aprendió a domesticar
los colibríes
y a saludar las amapolas
para alegrar mi envejecer
con sus ancianos cuentos
de otro mundo
cuando cortaba caña
medialuna
con ocho años
o enyugaba los bueyes
para encontrar el agua lejos
como un paseo entre tomeguines
mientras su madre pastoreaba
las horas y los muchachos
y el padre alistaba los gallos de pelea.

Todo era más apacible
me comenta
hasta la violencia
el horror daba horror
por inusitado.

No es que fuera mejor
me rectifica
bajo farol de keroseno
y sin televisión
estábamos más solos
apresados en sombras
sueños, desvaríos
que persisten
aclara pícaro.

El mundo se
ha vuelto viejo
como yo, dice
pero no sabio.

lunes, 22 de febrero de 2010

El refuerzo de la primavera.



La lluvia fue prodiga aquel marzo de l957 en la Sierra Maestra. Luego de la primera reunión nacional del Movimiento 26 de julio el l7 de febrero, Fidel decidió esperar el refuerzo prometido por Frank País para el 5 de marzo y mientras llegaba aquel día seguir profundizando en el conocimiento de la zona y en las relaciones con los campesinos.
En Santiago de Cuba Frank y sus colaboradores trabajaban con gran celeridad para cumplir el compromiso. En realidad no era mucho el tiempo disponible para seleccionar los cincuenta hombres que integrarían el destacamento y los pertrechos necesarios para que fueran mas útiles al núcleo guerrillero en la montaña. En varias casas de la ciudad y en la finca de Juan José Otero, próxima a Boniato, estaban guardas las armas conseguidos, algunas recuperadas de la acción del 30 de noviembre. Era necesario ir trasladándolas para Manzanillo y a la par seleccionar los combatientes, hacer los uniformes, conseguir mochilas, hamacas.
Celia Sánchez, al mismo tiempo, estaba realizando similar labor en todo el territorio aledaño al Golfo de Guacanayabo mientras buscaba las casas y los lugares posibles para acoger al grupo y luego conducirlo donde Fidel. En ese momento corría particular riesgo como la persona mas buscada por los agentes de Batista a quienes había sorprendido la información del The New York Time sobre la supervivencia de Fidel y su guerrilla, fruto del trabajo del periodista Herbert Matthews.
Al regreso del primer encuentro con Fidel, Celia halla poca alternativas donde esconderse en Manzanillo y buscando distanciarse un poco de la ciudad va a refugiarse a la casa de Rene Llopiz, entonces administrador de la finca La Rosalía, distante unos diez kilómetros del centro urbano, aunque próxima a la carretera de Bayamo y a la cárcel de la localidad. En medio de la tensión constante por la persecución de que es objeto, de las dificultades que ha encontrado para hallar sitio donde proteger a los combatientes que vendrían, Celia descubre en las cercanías de la vivienda de Llopiz un abundante cayo de marabú que hará historia.
El MARABUZAL
Debió haber pronunciado un eureka de alivio al ver a aquel marabuzal que por su altura y ubicación ofrecía todas las condiciones indispensables para un campamento clandestino. De inmediato comenzó, con la ayuda de la familia Llopiz, a desbrozar la parte baja de aquel bosque espinoso, para convertirlo en una especie de cueva verde y aviso a Frank del hallazgo para que comenzara a enviar a los combatientes.
Los primeros en llegar, recibidos por Felipe Guerra Matos, son Jorge Sotus y Alberto Vázquez, quienes se unen a la labor de acondicionamiento del marabuzal en compañía de José Lupiañez que se incorpora después.
Con la llegada de marzo se intensifica la presencia de los grupos seleccionados. Son traídos desde Santiago por Vilma Espìn, Haydee Santamaría, Asela de los Santos y Marta Correa, entre otros combatientes, aprovechando sobre todo la fuerza femenina del movimiento. Es la casa de Felipe Guerra Matos el sitio de llegada. De ahí parten para la finca La Rosalía, donde los espera Celia para vacunarlos, si no lo han hecho todavía, y explicarles las duras condiciones en que tendrán que vivir hasta la hora de la partida. Ella trata de amainar el rigor de las precarias condiciones de vida, prodigando afecto, medicinas, tratando de suavizar las tensiones que se crearon en algunos momentos entre el grupo de jóvenes que duermen en el suelo, a quienes hay que traerles la comida y el agua diariamente de la casa de Llopiz, deben hablar en susurros para no ser descubiertos y no salir del cerco protector del marabú.
Frank, por su parte fue hasta Guantánamo a buscar armas del movimiento y luego de camuflarlas debajo de naranjas en el camión de Otero, sale acompañado por Bebo Hidalgo. Le sirve de escolta un carro con Vilma Espìn y Asela de los Santos. Corriendo grandes riesgos llegan hasta La Rosalía. Frank se queda en el marabuzal para organizar las escuadras. A pesar de que ha sido imposible tener listo el refuerzo para el 5 de marzo, Frank se esmera en preparar el grupo y asegurarse de que el traslado de armas y hombres será posible en los próximos días.
En tanto Fidel comienza a acercarse a la loma de Caracas,donde deben incorporarse los nuevos guerrilleros, y el Che, después de una fuerte batida del asma, avanza hacia la finca de Epifanio Díaz, donde debe recibirlos. Hay impaciencia en las lomas en la medida que los días transcurren y se acrecienta cuando escuchan por radio que Frank esta preso. Raúl Castro consigna en su diario: el mas valioso elemento de acción y organizador con que cuenta el Movimiento. Si sus captores supieran bien lo que representa para nosotros, no dudarían en eliminarlo.
Otra noticia aciaga llega el 13 de marzo. El asalto al Palacio Presidencial ha fracasado y José Antonio Echevarria, el carismático y corajudo presidente de la FEU ha sido asesinado en las inmediaciones de la Universidad. Ese mismo día se encuentran con el Che en la finca de Epifanio Díaz Felipe Guerra Matos y Jorge Sotus para coordinar la llegada definitiva del refuerzo.
No es hasta el viernes 15 que comienzan a desplazarse las escuadras del marabuzal hacia la montaña. Haydee Santamaría y Armando Hart han venido de Santiago para darle la despedida. Después de esperar un camión durante todo el día, optan por pedir otro prestado a un vecino. Celia tiene que acudir a la vertiente mas enérgica de su carácter para imponer al dueño el uso del vehículo, aunque ya ha llegado el otro.
Llueve también en el llano esa noche que preludia la primavera. Ha sido necesario abrir un camino con un buldózer. Los nuevos guerrilleros reciben un buen bautismo de agua y fango que pondrán en peligro la travesía por rutas colaterales. Se atascan los vehículos. Es necesario bajarse y empujarlos para continuar la marcha mientras no cesa de llover. Y bajo la pertinaz llovizna alcanzan el monte donde es necesario continuar a pie.
El sábado 16 de marzo el Che describe la llegada en su diario: Quedamos en estado de duerme vela hasta las 3 de la mañana en que llego la gente muy cansada, empezando por Sotus, que ya no daba mas. Venia con ellos Pedro Soto, el que fuera nuestro compañero del Granma. La gente cayo muerta.
Mucho tendría que caminar el refuerzo todavía hasta encontrarse con Fidel el 24 de marzo. Celia había tenido que renunciar a sus ansias de acompañarlos. Las instrucciones eran permanecer en Manzanillo. Otros periodistas norteamericanos querían subir a entrevistar a Fidel pero ella, Frank y los restantes miembros de la dirección del movimiento habían cumplido su compromiso de reforzar con la primavera las huestes rebeldes en la Sierra Maestra,

lunes, 1 de febrero de 2010

Su excelencia y el vendedor



- ¿Por qué no dormimos juntos para saberlo ? -dijo la Embajadora en el mismo tono que le comentaba habitualmente lo difícil que era vivir en París, a pesar de que París le encantaba.

Jean creyó haber entendido mal. Seguramente era uno de esos tantos equívocos que había creado entre ellos la diferencia de idiomas. Bajó los ojos, atribulado por el desconcierto. Necesitaba ganar tiempo. Discernir rápidamente si era una propuesta o un error y evitar que la demora al responder pudiera herir la sensibilidad de su Excelencia.
Son una merde las mujeres, se dijo a manera de consuelo, antes de intentar recordad cómo habían llegado a aquel equìvoco।


- Madam, conozco un sitio donde puede comprar unos cómodos zapatos para caminar en el bosque। Perdóneme, entiendo muy mal el francés। Puede hablar lentamente। Le señalé los pies descalzos। Acudí al lenguaje de los gestos. Me gusta el roce de la hierba. Es bueno. ¿Le gustan los caballos, Madam? Sería magnífico pasear a caballo? Le dibujé un caballo. ¡Oh, sí, me encantan! Puedo mostrarle el mejor sitio para comprarlos. Me gustan los caballos, señor, pero prefiero caminar. Necesito bajar de peso. Pero, Madam, tengo la mejor fórmula para resolver ese asunto. Dibujé un gimnasio con todos los equipos y a alguien parecido a Madam usándolos. Caminar es muy buen ejercicio. Mi deteriorada columna impide usar todo eso. Entonces, Madam, usted podría comprar las pastillas para adelgazar. Dibujé los frascos y las etiquetas con los nombres de los medicamentos. ¿Por qué habría de tomar medicamentos para algo que puedo resolver caminando por el bosque? Porque es más rápido, Madam. No estoy apurada. Ya corrí bastantes. Entonces, usted no vive en París. Dibujé París. En París el tiempo no alcanza para ganar la plata que se necesita para disfrutar París. Dibujé París con un signo de pesos. Lleno de flores, de carros, de escenarios espectaculares y otro París sin signo de peso, mustio y sin atractivo. Dibújeme una oveja. No entendí. Perdón, dibuje el bosque. No soy pintor, Madam. Dibuje el bosque, por favor. ¿Qué quiere? El estanque. Lo dibujé. Los árboles. Los dibujé. El banco donde estamos sentados. Lo dibujé. El pájaro sobre la rama. Lo dibujé. El sol en el agua. Lo dibujé. Fantástico, señor. Cierto, era un paisaje. Nunca había dibujado un paisaje. Color, señor. Sí, faltaba color. Usted sabe, señor, dónde se pueden comprar colores para pintar. Seguro. Yo sé dónde se puede comprar cualquier cosa.
Estábamos en el parque Marly le Roi. Un sábado de agosto. Por la tarde. Todo andaba mal para mí. Camille me había pedido el divorcio, los negocios iban disminuyendo. Me fui para el parque, como siempre hago en mis días difíciles. Y allí estaba ella con sus pies descalzos y la sonrisa apretada en los labios. Sin zapatos, un poco gorda. Me fui asombrado y contento de mi primer dibujo de paisaje. Había aprendido a dibujar para mostrar mejor el producto que ofrecía y para hacerme entender por los que no hablan mi idioma. Pero nunca nadie me había pedido que dibujara otra cosa. El sábado siguiente acudí al parque nuevamente. Ella estaba sentada en el mismo banco donde habíamos conversado. Sacó una caja de colores y una cartulina y yo comencé a estudiar un paisaje que ya no era exactamente igual al de la semana anterior. Así, sábado tras sábado, le fui tomando el pulso a aquel otoño. En las cartulinas que pintaba aparecía más amarillo, menos verde y de sábado en sábado, el desnudo despacio de los árboles. Ella no hizo nunca las preguntas de los desconocidos. Ni yo tampoco. En mala hora se me ocurrió contarle a Pierre mis sesiones de pintura en el bosque.

viernes, 29 de enero de 2010

Prohibido quejarse



(Cuento finalista entre 2000 obras en el Concurso Todos somos diferentes de España)

La abuela Zoila ha regañado a su hija Alba, la mamá de Hada con H, quien lo ha escuchado todo sin querer cuando entraba sigilosamente con Flaquito bajo el brazo para evitar una pelea màs.
Desde que Volandera le dejó a Flaquito para que aprendiera a ocuparse de alguien màs pequeño y endeble, para que aprendiera a tener responsabilidad, una especie de gimnasia sentimental contra el egoísmo, Alba culpa al pobre perrito de todos los problemas que dice sufrir y se enfurece cada vez que lo ve aunque Flaquito es una miniatura que cabe en una caja de zapatos y con un bocado de cualquier cosa se da por satisfecho y mueve su minúscula colita agradecido.
Alba se queja constantemente de todo, de que si falta esto o lo otro, de que si no alcanza aquello, de que si le duele aquí y allá aunque el mèdico ha dicho que no tiene nada para esos dolores. Hada con H extraña sus caricias y sus besos de otros tiempos, los juegos en el parque, las caminatas por la ciudad buscando rincones misteriosos. Y quiere saber cual es la causa verdadera de la neurastenia de su mamá, que es como ha calificado el papá aquel estado de molestia perenne aunque se justifique con el perrito Flaquito del cual se ocupa la abuela cuando Hada con H anda para la escuela, al grupo de los grandes porque ha comenzado el quinto grado.
Hada con H pasó todas las vacaciones de verano deseando que comenzara el curso escolar para librarse de la atmósfera desagradable de la casa. Y menos mal que aparecieron Volandera y Flaquito con consejos y cariño, pero aunque ella ha tratado de ejercitar la gimnasia de los sentimientos, que como todas las cosas necesitan ser entrenados para que se desarrollen, según Volandera, la mamá sigue igual, bueno, igual no porque empeoró con la llegada de Flaquito.
La abuela Zoila, desde su máquina de coser que no se detiene, todos los días dice algo para tratar de calmar a Alba, pero parece que decidió intentar poner remedio, coto, límite a ese estado de insatisfacción perenne que padece la mamá.
Hada con H ha escuchado la reprimenda con pena, pero esperanzada sobre todo en que Flaquito no será expulsado que es la amenaza sobrecogedora cada dìa. La abuela Zoila ha hablado con dulzura, pero con firmeza.
Le estás haciendo daño a la niña,- ha dicho-.¿ Cuáles serán las ideas y sentimientos de una criatura que sòlo escucha injurias contra la existencia? Mientras màs te quejes, màs te hundirás en el pozo sin fondo de la desesperación. Mientras màs miedo tengas a enfrentar las cosas peor te sentirás. No sé que ha sucedido con muchas gentes de ahora, que no le saben ver el costado bueno a la vida , ni han aprendido que es un cachumbambé.
Lo que estaba diciendo la abuela le recordaba las palabras de Volandera y comienza a imaginar una conexión secreta entre la abuela y esa hada viejita que dice saber màs de la vida por haberla vivido que por se r hada lo que le permitió comprender la magia al alcance de la mano.
- Pero, mamá,¿ tú crees que esto es vida? ¿Sin saber que va a suceder mañana? Esa angustia por Hada, que no crece, ¿y si se queda enana?
Hada con H detiene la respiración, ¿así que ese es el problema que tiene tan irritada, preocupada, inconforme a su mamá, el tamaño que alcanzará?
-Tu no te das cuenta, mamá,- vuelve a hablar Alba-,que esa niña ya tiene diez años, y no se le notan ni rastro de desarrollo femenino, y mira que su talla no se mueve, està en la misma desde los ocho. Y todos en la familia somos normales.
Hada con H està a punto de saltar y decirle que contrariamente a lo que piensa, a ella le hace ilusión ser mínima como las hadas y los colibríes. Pero detiene el parloteo de sus pensamientos para escuchar a la abuela.
- El tamaño de las personas no determina, ni su inteligencia, ni su sensibilidad, ni su felicidad. . Yo la veo muy bien, muy saludable, pero tú la puedes enfermar.
- Pero mamá, mira que perro escogió, una migaja de perro, y que peces le gustan los chirriquiticos y todavía usa el balancito primero, tú te imaginas lo que es tener una hija enana, que todos la miren extrañados y se burlen.
¡Pobre mamá¡, piensa Hada con H, si ella viera como sube la soga en las clases de educación física, como responde a las preguntas de las maestras y como ayuda a hacer las tareas inconclusas de aquellos que no la pudieron hacer, sabría que nadie se burla de ella y cuando le dicen Meñique, Almendrita, Liliputiense lo dicen con cariño y cuando alguien pretende ofenderla, Olo, que parece una estatua africana de ébano no lo permite, porque para él ella es su colibrí, su bijirita, su chinchila, cualquier ave pequeña, aunque se lo diga en un susurro para que los otros no se enteren.
-Ella siempre fue pequeña, como un hada, una violeta, un grano de pimienta, un caramelo, una gota de lluvia, una ciruela.¿ No te has fijado Alba de cuantas cosas pequeñas, hermosas y necesarias està hecha la vida- pregunta la abuela Zoila.
Hada con H no lo habìa pensado siquiera, pero ahora que la abuela lo ha dicho se alegra del descubrimiento y una vez màs comienza a preguntarse cuál será la medida de lo normal cuando todo a su alrededor es de diferentes tamaños.