sábado, 12 de diciembre de 2009

La casa en los ojos




Desde los castaños floridos
de la avenue Bosquet
vienen los flamboyanes
de la avenida habanera
Entre las flores blancas
y las hojas que desaparecen
cada invierno parisino
del castaño
y las flores rojas y las
Hojas que regresan a los
flamboyanes cada verano
cruzàronse los sueños
y las nostalgias recíprocas
Se unen en la noche
las corrientes distintas
del Almendares exiguo
y el Sena vigoroso
En la proximidad de las aguas
el eterno revolotear de los gorriones
Y el silencio mismo
que viene de mi pueblo llano
cuando los ciclistas
reposan sus caballos de rueda
y los carretones deshacen el yugo
de los caballos de herraduras
para que sólo se oigan
las escaramuzas del viento
en las palmeras y las ceibas
extiendan su mirada en el parque
Y así va revelándose
otro paisaje menos monótono
en la avenue Bosquet
de flamboyanes y ciclistas
caballos y palmeras
Una geografía desquiciada
que sobresalta el tedio del vecino
y divierte la certeza
de tener la casa definitiva
En los ojos

domingo, 22 de noviembre de 2009

El único accidente nombrable




La tierra da una vuelta y otra más,
los días pasan, os empujo sin piedad
como si no fueran a acabarse, como un don
propio, particular, de gran sacerdotisa
descubridora al fin de los días del vivir
los de esperar alguna cosa buena
un simple gesto de interés, un canto,
la punta fina de una locura nueva
ese aìre tenso y dulcede cualquier comienzo
los días diferentes del pasar
ese tiempo que transcurre sin sentido
predecesor tan solo de sucesos venideros.

La tierra gira siempre y apenas te percatas
si se produce el único accidente nombrable
más que el éxito o el poder, gemelos desiguales,
es el amor quien establece los horarios
el que funda las estaciones pavorosas
de vivir o pasar

miércoles, 4 de noviembre de 2009

Epístola III



Fragmento novela Las dudas del fuego. Editorial Índigo, Paris, 2001

Querida amiga múltiple (no me voy a romper la cabeza tratando de recordar la extensión de tu nombradía) . Tu carta de respuesta tiene la coherencia aparente de una persona cuerda, como diría Ina, pero en su esencia es totalmente disparatada, como en los buenos tiempos en que nos reuníamos y formábamos el Círculo de la esperanza. Nunca entendí por que suprimiste aquellas buenas sesiones mayéuticas, espiritistas, espirituales. Es cierto que en El Vedado no hubieran tenido el mismo sabor de Calzada del Cerro, entre Patria y Sarabia, pero hubieran tenido otro encanto de haberlas celebrado en tu terraza de 23 e I mirando el mar y los vaivenes de la Rampa. Pensé que la entrada triunfal al Partido, a pesar de la oposición que hicieron los enemigos, no de clase, sino, llamémosle, de tu creativisima fantasía y de tu fantástica honestidad, te había llevado a hacer votos de obedecencia; pero tu carta me ha devuelto la tranquilidad. Si es el Período especial el causante de que vuelvas a ser la que fuiste, le daré vivas y soportaré las penurias con mayor resignación. O quizás ocurra que te tomó tiempo digerir el cataclismo y al fin ya lo trascendiste. Volverás a escribir entonces. No tengo que consultar a ningún oráculo para saberlo. Esa investigación sobre los cambios operados en la vida de las gentes por el Período especial me huele a que has vuelto a encaramarte en el carrusel de la literatura. Espero que ahora, que parece haber llegado el tiempo de las flexibilidades infinitas, ningún extremista te haga acusaciones injustas y dañinas. Mira todo lo que hemos tenido que pasar para volver al punto de partida. Las putas y los putos en cada puerta de hotel para extranjeros, los gusanos que se fueron manteniendo a la familia que quedó en Cuba, otra vez los anuncios en inglés y nuevamente una revolución se nos fue a bolina, como dijo Raúl Roa de la del 30. ¿Acaso el destino de la isla es ése? ¿Es que el vaticinio del ilustre José Antonio Saco se cumplirá inexorablemente? O peor, el de la fruta madura. ¿Cómo quieres que me sienta? A mí no me visitan extraterrestres, ni hablo con los muertos, ni con los orishas. La realidad me agrede a cada hora, mientras mis mejores sueños se desangran apuñaleados por una traición. ¿Quién es el traidor? Eso es lo que busco. ¿Qué pasó en este mundo? ¿Quién alentó el maleficio planetario? Para esto murió mi padre en el Escambray, en la lucha contra bandidos, y el padre de mi hijo en Angola. ¿Dónde está la verdad? ¿Quién la tiene? Mientras nosotros pasábamos escaseces y sacrificios en pos de un sueño, el mundo seguía siendo el mismo. ¿Quiénes estábamos equivocados Los que se fueron para Miami y ahora tienen comida, jabón y desodorante mientras nosotros nos debatimos en la indigencia. Trato de pintar para salvarme de la locura y la desesperación . Y ¿qué me sale? Además de barbas, el mar tormentoso, volcanes en erupción, monstruos. Puro realismo socialista. Mejor no sigo. Me doy cuenta que destilo amargura y ese no es mi mejor estilo. En momentos así, no puedo complacer tu sugerencia de sembrar frutales porque saldrían ácidos y perderían la magia del dulzor que los hace paradisíacos. ¿Es por ahí por donde anda tu profecía? ¿Es algún mensaje del extraterrestre o de los orishas? Cuando leí tu carta me hizo mucha gracia lo de la metamorfosis, pero no pensaste en las jineteras. Son más jóvenes que nosotras, así que no hay margen ni para la competencia. ¿Ves que vuelvo una y otra vez a lo mismo? Estoy encasquillada. Como único me recobro de eso es recordando nuestros años felices. Vuelvo a reir, como si acabara de suceder, con aquella insólita caída de Ernesto en su primera visita. Lo tumbaste con los ojos. Eran los días que te estabas entrenando en la telequinesia. Nosotras caminábamos aguantándonos de las paredes para no darte el gusto de que nos vieras rodando por el piso. Ya era bastante soportar ser tus conejillos de India con lo de la telepatía. Cada vez que te llamábamos o aparecíamos soportábamos tu satisfacción. Ahora mismo las estaba llamando con el pensamiento, decías gozosa. Nosotras nos pusimos de acuerdo para castigarte y desaparecimos setenta y dos horas. Enfermaste o llevaste tan lejos tu juego que tuvimos que ir a rescatarte al Hospital Calixto García, donde parecías una azucena desfallecida con suero y todo puesto. Ernesto si cayo en la trampa completamente. Al principio te tenia miedo, pero luego parece que lo perdió porque ya ves lo que hizo al final. Todavía él se defiende alegando que tú lo abandonaste por la puñetera novela. Ellos siempre tan débiles. Nunca volvimos a hablar de eso, fue un pacto tácito de todas, pero ahora que han pasado trece años, quisiera saber qué piensas tu. Es cierto que nos cayó el Armagedón. Una verdadera cadena de sucesos aciagos. Explotó con tu novela. Vino luego tu divorcio, la permuta de la casona de Calzada del Cerro, la permuta mía para darle una casa a Fernandito. Disuelto el Círculo de la esperanza. Y detrás, como si lo nuestro solo fuera el preludio, la Embajada de Perú llena de gentes y el éxodo masivo por el Mariel. ¿Qué fue todo aquello? Un aviso de que terminaba el periodo rosa de la Revolución. Ya nunca volvimos a ser los mismos. Se fue a la puñeta el desprendimiento de los días iniciales y nuestra delirante existencia de universitarias y recién estrenadas trabajadoras se fue con los 70. Esa fue una década bien jodida para todas, menos para nosotras que teníamos tu magia y nos hicimos cómplices de ella con el arrebato que sólo se padece en los años juveniles. Cuando pienso en estos más de treinta años transcurridos me desconcierto. Nos pasamos el tiempo haciéndonos preguntas y las respuestas llegan ahora. Respuestas no, preguntas, decenas de preguntas que no tienen respuesta porque en el fondo una pregunta gigante nos envuelve a todos:¿A dónde vamos a ir a parar?

miércoles, 21 de octubre de 2009

Las dudas del fuego (fragmento)



Epístola II

Querida Elsie : Tu mala costumbre de no ponerle fechas a las cartas le ha restado un dato interesante a mi investigación sobre los cambios que esta operando el Periodo especial en la vida de la isla y los isleños. Me seria muy útil saber cuánto ha demorado una carta entre Alamar y Santa Fe, entre los extremos este y oeste, distantes de unos 30 kilómetros, en Ciudad de La Habana. Pero me pareció una originalidad estimulante que me escribieras. Es un signo de las regresiones a que obliga esta salación. Así es como lo denomina mi vecina Fernanda, la que no quiere que su marido Bonifacio me mire. Quizás a la isla le hacía falta este calvario por un tiempo para darse cuenta de todo lo abandonado que debe ser recuperado, deshacerse de todo lo que había adquirido y no era suyo, y poder detenerse en la encrucijada de los tiempos, retomar su camino verdadero y arrastrar al mundo en esa corriente. Un extraterrestre que me enamora, gemelo idéntico de Ernesto por cierto y que parece haber guiado al autor del libro La tercera ola, me ha estado anunciando sucesos imprevistos, como el de tu carta. El dice que es más hermoso y de mejor entrenamiento para las neuronas escribir un mensaje que ponerse a hablar por teléfono. No, no es que niegue la necesidad y la utilidad de la tecnología. Es otro asunto mucho más interesante. Explica que los terrícolas enloquecieron con el desarrollo tecnológico y fueron perdiendo habilidades y sensibilidad, saliéndose así de la trama de la armonía programada para nuestra galaxia y en particular para el planeta que habitamos. El dice que el universo esta formado por infinitos programas en una computadora gigantesca, pero no es una máquina fría y repetidora, es la Fuerza cósmica que creo en un estadio superior la Inteligencia cósmica. Todo estaba diseñado para que la vida evolucionara amablemente en la Tierra, pero algo se descontroló desde el comienzo mismo de la humanidad, porque los habitantes de este planeta amable han tenido poco desarrollo a partir de esa peregrina idea, desde las mismas cavernas, de que unos son mejores que otros y los más fuertes tienen que abusar de los débiles. Cuando llegó a ese punto alegué que dudaba, que el programa trazado para la armonía no me parecía teóricamente convincente porque la especie humana se parecía bastante en su comportamiento a la conducta de la escala biológica, según la cual, para vivir, los unos se comen a los otros, los más grandes a los más chiquitos, con el único atenuante de que entre los animales de las otras especies el ritmo del banquete no pone en crisis el equilibrio ecológico. Es decir las lagartijas no se comen a todas las moscas. Siempre hay suficientes de unas y suficientes de otras. Al poner ese ejemplo me sorprendió el extraterrestre, pues no me imaginé que otras culturas del espacio acudieran a vocablos comunes en la Tierra. El, muy serio, como si dijera el mejor acerto filosófico acotó: ¿No has pensado que las moscas no se acaban por la cantidad de mierda que producen los seres humanos? No es despreciable el argumento. Pero, si se acabaran las moscas, ¿qué comerían las lagartijas? Dejamos la solución de esos dos prolegómenos pendiente y yo seguí arguyendo mi teoría biológica del desastre, sin renunciar a mí concepción inicial de que estamos hechos de los mismos ingredientes de las estrellas, sólo que habría que ver en qué proporciones para que ellas den luz aún después de muertas y a los humanos les cueste tanto brillar más allá de las necesidades animales. Esas discusiones comenzaron desde que me mudé para Santa Fe, para que nuestros encuentros cercanos fueran menos sospechosos y sus posibilidades de aterrizaje mas seguras. El pertenece a una civilización marina. ¿Te imaginas una bola azul de agua de mar en el espacio? Por eso le es más fácil amarizar, poner a funcionar sus mecanismos de adaptabilidad y luego nadar por el aire hasta mi balcón. En el Vedado eso era mucho más difícil. Para llegar hasta mi apartamento en 23 e I tenía que atravesar, desde Malecón, toda La Rampa, con el riesgo de que los policías lo confundieran con algún objeto no identificado que enviaba el enemigo o que los merolicos quisieran capturarlo, porque usa un vestuario confeccionado con hilos de oro, plata, esmeraldas, rubíes, y cuanta piedra hay en este universo, sólo que en su mundo, esa no es ropa de reyes ni nada por el estilo, son lo que son, piedras hermosas a los ojos, sin otro valor. Porque ¡oh! civilización feliz, carece de mercado. Nuestro primer encuentro fue una madrugada en el Malecón. Pensé que Yemayá me devolvía a Ernesto cuando lo vi, pero pronto me percaté que no era un ser de este planeta. El problema que se presentó para nuestra comunicación era el escenario, porque con alguien que puede resultar estrafalario, casi extranjero, corría el riesgo de que me confundieran con una jinetera y, por otro lado, sabes que a mí me gusta conversar con los amigos en mi casa. En Santa Fe todo es más sencillo, aunque, claro, al generalizarse los apagones le tuve que recomendar cubrirse la brillantez y entonces él acude a la encantadora costumbre de los disfraces mientras reproduce las metamorfosis de su especie. Delfín en el mar, gaviota en el aire y finalmente Ernesto en mi balcón, sin taras ni prejuicios. Me extraño mucho que llamaras extremista a Ernesto en tu carta. Cuando las personas actúan con sinceridad, aunque estén equivocadas, no son extremistas. Tú y las restantes miembros de nuestro desintegrado Círculo de la esperanza, lo juzgan tan severamente porque les rompió un ideal, pero los sucesos de la vida no son gratuitos, ocurren porque tienen que ocurrir, para desatar otros en esa trama que no cesa. Tan difícil de comprender porque requiere de un esfuerzo que nuestra especie no hace. ¿Cuándo lo viste? ¿Preguntó por mí? No lo busco, ni lo he buscado porque sé que vamos a encontrarnos. No alcanzo a comprender por qué Ina se asustó tanto por mis palabras. ¿Ves lo que te decía de la trama infinita? Quizás sucedió para que ella conociera a ese camionero que va a cambiar su existencia. Pero lo que más me ha preocupado de tu carta es esa mordacidad para hablar de lo que está pasando en este agosto del año II del Período especial. ¿Te estarás poniendo vieja? Ahora sé que la vejez no llega con las canas, las arrugas, el tiempo en el que una transcurre, sino cuando se deja de creer en la belleza y verdad de la esperanza. Yo sé que todo se compra en la Bolsa negra. Pero dudo que sus mercaderes puedan entrar algún día en el reino de la felicidad, por mucho dinero que acumulen, porque comercian con los despojos de un sueño y de los despojos de los sueños deben salir otros sueños que trasciendan la tiranía de la pobreza espiritual en la que con tanta facilidad se hunden los terrícolas. Sé por qué te salen esas cosas cuando pintas. Es la lucha desesperada entre el amor y la injustificada decepción que has dejado penetrar en tí. Sin esas locuras no hubiésemos tenido sueños, ni esperanza. Preciso es librarte de tal maleficio. Te rectifico mi nombradía: Regla Caridad Bárbara Lázara de las Mercedes Atocha Sol, pero en realidad el orden de los factores no altera el producto. Creo que es el único principio matemático que me sé. En cuanto a mi presunta locura prefiero que los demás se rompan la cabeza dilucidándola. De todas formas, delante de tu edificio hay suficiente tierra para plantar unos cuantos árboles frutales...






domingo, 20 de septiembre de 2009

Y Juanes cantó en La Habana

Llegò el dìa del Concierto por la paz. Y desde muy temprano en la mañana la capital de Cuba vivió un trajín inusual para ser domingo. Una vez màs el amor pudo màs que el odio.
Juanes se ha respetado a si mismo, a su libertad, para hacer de la libertad un acto de amor, que debe ser el sustento de todas las libertades. Los que en nombre de la libertad que dicen pretender ofrecer a otros acuden a la censura cómo método, los que dicen luchar por la libertad con recursos completamente dictatoriales, los que en nombre de la impiedad ajena incurren en lo impío, esos son soldados retrógrados de la prehistoria, esclavos de sus propios intereses, indiferentes al bien común, porque oponerse rabiosamente a un concierto por la paz es como apedrear a palomas por el simple hecho de simbolizar la hermosura dulce del vuelo. Ojo por ojo el mundo acabaría ciego, sentenció el gran Ghandi.
Gracias a Juanes y todos los que han llegado con su voluntad de celebrar la posibilidad del entendimiento humano por encima de cualquier diferencia.
Mucho calor en La Habana, pero la Plaza se llenó, como en los grandes días. Y la brisa que trató de menguar el sofoco trajo un tufillo rico de victoria de las buenas razones que existen para cantar, para desear con todas las ganas del planeta que la paz se pasee libre por esta casa de todos que es la Tierra. Y que maravilloso serìa que los grandes artistas del mundo se empeñaran en juntar voluntades para hacer del diálogo el modo de entendernos. Multicolores las sombrillas recordaron la diversidad de todo lo que existe en el planeta único que habitamos. Y así podríamos ser, distintos y unidos en los mejores empeños. Y esa ha sido la intención de Juanes, lo ha declarado a la Televisión Nacional. Y la de Silvio Rodríguez, que siempre ha luchado contra los perseguidores de cualquier nacimiento, dentro y fuera del país. Olga Tañón comenzó el espectáculo desde la Plaza, invocando a todos, incluso a los cubanos del exilio, los que apoyaron el concierto y los que lo atacaron, recordó la Misa del Papa, la Virgen de la Caridad del Cobre, las dos alas del pájaro que son Cuba y Puerto Rico. Y ecuménica proclamó : estamos haciendo historia. Y es verdad.

jueves, 3 de septiembre de 2009

lunes, 24 de agosto de 2009

Protagonismo del espejo


Cuando lo descubrí
dejé de revolcarme en la hierba
no manché más el uniforme en la merienda
sus ojos seguían mi infantil carrera.
Desde que alguien te mira
reparas en ti misma
te reconoces existente, única, necesaria
de pequeña personas transitas la partícula cósmica.
Mientras el espejo se vuelve consulta indispensable.
Así llegas las noticias primeras de tu ser
comienzan los sucesivos naufragios
pero siempre que vuelven a mirarte
retorna el protagonismo del espejo
el asombro de identidad en el espacio.