lunes, 21 de julio de 2008


LAS TENTACIONES

Miles son las causas injustificadas unas, justificadas otras para que las dos zonas del campo donde transcurrió parte de mi infancia y luego parte mi adolescencia, la primera al centro norte del Camaguey y la otra al extremo sur de esa antigua provincia que hoy es un pedazo de otro creada bajo el nombre de Las Tunas, en las inmediaciones de Francisco Guayabal, sean la antitesis del desarrollo que el proceso liberador inaugurado el año 59 produjo en otras regiones del país y en la mayoría de los sectores sociales, científicos, educacionales, médicos.
A mis parientes, campesinos auténticos en la zona del Río Lázaro o en Pedernales, siempre le escuché las preocupaciones por las muchas motivaciones publicitarias para la superación en las màs disímiles profesiones y las pocas para que las nuevas generaciones miraran a la tierra como la madre y sostén de todas las otras riquezas posibles. También la crítica a pretender hacer funcionar las tareas productivas agropecuarias como si fuera una fabrica, una industria, sin tener en cuenta las características del clima en los horarios y establecer horarios que no tenían en cuenta las particularidades de la cría del ganado, desde la vigilancia necesaria a la atención a imprevistos como los partos de las hembras.
Hablo con propiedad, como decían en mi familia, porque pude ver las diferencias, por ejemplo, entre las vacas que criaba Manolo Porto en Pedernales en la zona conocida ahora por Amancio Rodríguez y las de la finca estatal contigua. Claro a aquellas no le faltaba el agua, ni la comida, ni las palabras cariñosas, los nombres a los que respondían. Eran menos y respondían a una técnica tradicional en desuso ante el empuje de nuevas tecnología llegadas de todas partes del mundo.
Por supuesto, hubo época de verdadero esplendor ganadero en las fincas estatales cuando existían todas las condiciones, hasta establos con aìre acondicionado y música indirecta, pero en la medida que los recursos fueron desapareciendo las vacas se fueron deprimiendo, desapareciendo, azotadas además, por largos períodos de sequía, pero las de Manolo siguieron engordando y dando leche gracias al molino de viento que garantizaba el agua, a los esfuerzos, a los cuidados, al amor que le enseñaron sus mayores, cultura que se fracturó a causa de un diseño de desarrollo que apostada a lo moderno y a la abundancia de recursos, de parque tecnológico, de petróleo que generosamente llegaba de la Unión Soviética, sobre todo.
Me parece faltar al sentido histórico, epocal, decir que esas decisiones fueron erróneas porque en el mundo entero la modernidad ha sido entendida siempre como abandonar lo viejo y asumir lo nuevo, como si lo antiguo que se abandona no fuera parte también de un momento del desarrollo técnico, por eso si por una lado me parecen valiosos los análisis de lo que no funcionó, mejor me parecen las propuestas sobre su base de que es lo que puede funcionar. Y ahí es donde me resulta indispensable la asunción del concepto de desarrollo sostenible del que no existe suficiente información y no parece regentar las estrategias de transformaciones diseñadas para hacer verdaderamente productivas las tierras hoy baldías o llenas de marabú en la campiña cubana, aunque se hable de la utilización alternativa según las necesidades de bueyes o tractores.

SOS TIERRA

La cultura urbana es la que se ha impuesto en el planeta, no es un problema exclusivo de Cuba y con ella ha proliferado el derroche, el consumismo, la falta de vínculos con la naturaleza, la tonta creencia de los terrícolas de que pueden dejar de tenerla en cuenta para su sobrevivencia en el planeta porque el diseño de bienestar y felicidad està basado en los fetichismos que crea el mercado. Como siempre ocurre después de las exageraciones de nuestra civilización, han aparecido tendencias en los países que llaman desarrollados de diseño de otra tipo de vida fuera del ritmo crepitante de las grandes urbes, que intentan llamar la atención sobre la necesidad de disfrutar de otra manera la existencia màs apegada a principios màs naturales, menos artificiosos, sin negar las ventajas de las tecnologías màs recientes pero aprovechando las ya acuñada por la práctica.
En Cuba se han hechos intentos de variar algunas concepciones hasta en el plano del descanso y una muestra ha sido el fomento del campismo para las vacaciones pero ni siquiera en ese plano se ha potenciado un sentido del goce o conocimiento de la naturaleza pues mayoritariamente estos están en las proximidades del mar, que es lo que se prefiere en el verano, y lejos de fomentar el disfrute de ciertas condiciones rústicas se ha invertido en ellos gran cantidad de materiales de construcción y se han vuelto tan sofisticados como cualquier otra instalación hotelera. Justo este verano se han remozado numerosas bases de campismos que acogerán a miles de vacacionistas.
Otros esfuerzos han sido el programa Turquino de reanimación de la vida en las montañas, la agricultura urbana, las unidades de producción del ejèrcito, todos generados por el Ministerio de las Fuerzas Armadas. Pero quien repase las líneas para el desarrollo, antes incluso de la crisis de lo 90, se percatará de que se apostó a todo, la industrialización, el azúcar, el conocimiento, las ciencias, luego el turismo, ahora el petróleo, pero no a la suficiencia alimentaria como base indispensable de todo lo restante porque se supuso que con los resultados de todos esos empeños se contaría con los recursos para garantizar la alimentación, como se ha hecho sòlo que a un costo que lacera la economía y a los ciudadanos a la larga.
Y como tales eran los presupuestos conceptuales se fue a bolina la cultura agraria de la nación con la mejor de las intenciones porque en realidad la agricultura en el trópico es uno de los trabajos màs arduos que existen y màs riesgosos a partir de las imprevisibles condiciones climáticas. Un temporal, un ciclón, una sequía prolongada pone en riesgo las mejores cosechas. También las numerosas plagas que el propia calor favorece.
Un grupo de meritorios científicos sociales afiliados a la Unión de escritores y artistas de Cuba logró, con el apoyo de esa institución, organizar lo que se dominó Bienal de cultura agraria. La primera tuvo lugar en Cabaiguàn, Santi Spiritus, a unos 300 kilómetros de la capital en el invierno del 2003, todavía Juventud Rebelde me hacía el honor de publicar mis trabajos, pero apenas pude hacer públicas unas notillas porque el tema no parecía ameritar màs, luego, aunque advirtiéndome que no estaba perseguida, ni mucho màs, prescindieron de mi trabajo, aunque, me pagan todos los meses, y no volví a ocuparme de la Bienal pero tampoco he visto ecos a escala de medios masivos de ese evento que debería ser prioritario desde entonces, particularmente ahora que es indispensable fomentar el interés por el tema.
La Organización no gubernamental Antonio Núñez Jiménez, tiene por su parte un interesante trabajo destinado a desarrollo sostenible y como parte del tema a ecología pero lamentablemente tampoco tiene la beligerancia pública que debería salvo algunas menciones educacionales en la TV. Justo en esa primera Bienal agraria hablé con una de sus especialistas fascinada por las posibilidades que ese criterio de progreso humano podría ofrecer y me confesó que a juzgar por el interés de las instituciones y autoridades decisorias o no tenìa un real conocimiento del tema o no les interesaba.
Cito esos dos ejemplos para llamar la atención sobre el hecho cierto que la Revolución ha propiciado que tengamos especialistas en este, como en tantos otras esferas de la vida, pero como ocurren en tantas otras cosas no se articulan todos los recursos humanos y técnicos existentes en pos de una estrategia.
Esa es la razón por la cual en la radio, la televisión, el cine, los periódicos, las referencias al campo están limitadas a ciertos programas campesinos al estilo de los años 50, alguno a la difusión de ciertos resultados o a la publicidad de campañas, o a asombrarse de que el marabú inundó parte de las tierras cultivables, o que los precios de los productos están muy altos, pero no a fomentar una cultura sobre la tierra y la manera de hacerla productiva o a informar las alternativas inteligentes que ofrece la concepción de desarrollo sostenible, que no es otra cosa que aprovechar las propias posibilidades que ofrece la naturaleza, la manera de usarla pero también reproducirla, el aprovechamiento y reciclaje de lo que parece desechable, lo cual se hace de manera parcial en algunos sitios, y por tanto sin la coherencia que se requiere en todo el territorio nacional.
Està claro que el meollo de la cuestión ahora es el modo de distribuir la tierra para ponerla a producir. Ya se sabe, que como debe ser, se acudirá a distintas formas, empresa estatal, empresa cooperativa y empresa individual, diversidad que ya es un punto de partida importante, pero si no se mejoran los caminos, si no se retoma el trazado del ferrocarril que existía, si no se crea una infraestructura conceptual y material según las posibilidades con que se cuenta, los resultados seguirán siendo circunstanciales. No hay recursos para pavimentar todos los caminos pero hasta manualmente se puede convertirlo en transitables, no se pueden poner vías férreas modernas pero se puede acudir a las viejas para el tipo de locomotora y carros que se pueden recuperar, no se pueden usar líneas telefónicas pero si quizás los teléfonos no fijos, no se pueden poner rutas de ómnibus pero se pueden usar coches con caballos por tramos, a mil fórmulas se puede acudir, algunas ya puestas en prácticas, para que Río Lázaro y Pedernales dejen de ser sitios prácticamente inaccesibles y yo pueda compensar la nostalgia de la infancia y la adolescencia llevando a mis hijos y nietos aquellos lugares a los que hoy me causa gran pena regresar.
Y lo digo en lo personal e íntimo porque sin ese sentido de pertenencia y de amor tampoco se puede avanzar y no sòlo se fomenta con estímulo monetario que es indispensable por supuesto, sino levantando la autoestima de la gente de campo, sus valores, su importancia para la calidad de vida general, y para eso son indispensables los medios masivos, las artes, los proyectos como Corí macao en La Ciénega de Zapata, como el Grupo los Elementos en Cumanayagua o el pionero de todos, Escambray que no parece muy activo últimamente.
Una buena estrategia requiere del involucramiento de todos los factores al alcance y de las especificidades según las características de cada lugar. Bajo ese principio me parece que el programa estructurado para celebrar los días estivales ha estado mejor concebido para este año, con muchas màs propuestas y màs integrales, sobre todo en la capital, aunque cada provincia ha elaborado el suyo y todos confían en una buena parte del entretenimiento lo aporta la TV que ha estrenado un nuevo canal y llenado de atractivos los ya existentes, a que escala de efectividad lo veremos después, pero justo es reconocer que ha puesto en circulación propuestas tentadoras.
Lamento no poder complacer a aquellos lectores que sòlo quieren se escriba con absoluta parcialidad sobre que no funciona bien en Cuba, para eso tienen que recurrir a ciertos espacios virtuales premiados que pecan de lo mismo que le critican al sistema, advierto con honestidad que no se llamen a engaño, para mi hasta la nostalgia sirve de remedio para llamar la atención sobre todo lo que debemos y podemos hacer para que este país mío consagre con su bienestar posible el esplendor de los flamboyanes, puntuales pregoneros de la llegada del verano, sus nostalgias y las tentaciones de inventarnos otra manera màs plena de gozar de ese don tremendo que es haber nacido aquí

viernes, 18 de julio de 2008


Esta isla es mágica। Ni los españoles, ni los norteamericanos, ni los rusos pudieron entenderla pero les fascino a todos por igual. Esta isla nació para el litigio y va a tener al planeta en discusión por mucho tiempo, hasta que sus habitantes descubran que son hijos de los orishas con extraterrestres y que les esta destinada la hora sin sombras cuando los árboles derribados vuelvan a crecer, cuando las matas de guanábana, las de mameyes, anón y chirimoya sean bosques, el canistel resucite, el níspero y la guayaba sirvan de pasto a los caballos, cuando los olores de los mangos compitan con los del galán de noche, los jazmines y las azucenas perfumen las ciudades y a las Jutías pueda dárseles de comer en las manos, mientras se leen los secretos de las ceibas en los parques. Esta isla que parece languidecer en la agonía, ensaya, quizás sin saberlo, la nueva era en el universo, el cambio de estación en la galaxia. Sus puertos volverán a abrirse al trasiego continuo. El cedro y la caoba valdrán tanto como el oro. Sus aguas dulces y salobres le darán la energía que le falta y el sol encenderá luces en las noches. Todos los muertos vinieron a decírmelo al mediodía. Zoila, mi madre, Luis Carlos, Alexis, Cira, Milagros, el Che, Celia. Los muertos y los dioses, y ese extraterrestre mensajero que aterriza en mi balcón y me enamora y no acepto, hasta no estar segura de que no tiene otras ataduras siderales.

martes, 15 de julio de 2008


Amor

¿Que hacer si Dios toca a la puerta
Por mucha envidia que recibirlo
Despierte en los vecinos?

lunes, 14 de julio de 2008

DESLUMBRAMIENTO





Soy una tonta
Que se fascina con la luna llena
Los misteriosos azules circundantes
Y gasta tiempo preguntándose
Que hacemos dando vueltas
Sobre el fuego
Quien nos trajo hasta aquí
Para luego devolvernos
A no se sabe dónde
Cuanto de pez hay en la estampida
Cuanto de ave trunca
En los recogimientos

Soy una tonta
Fascinada por la armonía
Difícil de los universos
Hormigas y galaxias
Esa diversidad emparentando
Estrellas, gusanos, alas
Fluyendo como un río
Con cauce ancho para
El equilibrio de las salamandras
Para mover las olas y los montes
Auspiciadores de los cantos
Todo se mueve y canta
Están en su sitio las nubes
Las raíces, los parásitos
El cactus en el desierto
El flamboyán del trópico
Los caracoles marinos y las nieves
Cada cual en sus cumbres distantes

Soy una tonta que cree
En las reencarnaciones
Los presentimientos
El karma y la energía
La libertad fecunda de la mente
La originalidad y el atreverse
Para justicar
Que hacemos aquí
Huérfanos del armonioso desempeño

sábado, 12 de julio de 2008

CAMAGÜEYANAS TRASCENDENTALES




Trascender para las mujeres, desde las épocas más remotas, siempre fue equivalente a pasar por encima de los innumerables obstáculos que la sociedad humana coloca antes las hembras de esta especie desde el mismo momento en que nacen las niñas.

Para que una mujer trascienda en cualquier ámbito tiene que ser escandalosamente destacada, mucho màs que un hombre para ser reconocida, aunque como casi todo el mundo dice sin recato, detrás de todo gran hombre hay una gran mujer, lo cual no exime a esa gran mujer de permanecer a la sombra de la grandeza masculina.

Como así, se ha comportado la historia de la humanidad, generalmente las mujeres que han logrado trascender suelen conseguirlo a partir de ser el apoyo, la ayuda, el sostén de revolucionarios, guerreros, relevantes descubridores o pensadores de los cuales se reverencian sus huellas, sus aportes, sus legados, mientras en alguna parte de tales homilías y ditirambos se menciona escuetamente alguna colaboración femenina.

A pesar de esas condicionantes generales en el Camaguey, a màs de quinientos kilómetros de la capital, una de las villas fundacionales de Cuba, a la cual la UNESCO acaba de inscribir por su valores en la lista de sitios Patrimonio de la Humanidad, en el Siglo XIX hubo una pléyade de mujeres que se hicieron de un sitio en la historia por si mismas y su valía fue reconocida por los mejores hombres de su época, quienes en varios casos contribuyeron a su formación y las eligieron como compañeras por los meritos de inteligencia y valor. Entre ellos surgieron amores paradigmáticos como los de Amalia Simoni e Ignacio Agramonte y Ana Betancourt e Ignacio Mora.

Camaguey fue también el sitio de nacimiento y formación de la trascendental Gertrudis Gómez de Avellaneda, quien por su talento literario y su arrojo figura entre los más grandes escritores hispanoamericanos y va a ser para las camagüeyanas un punto de referencia para el homenaje, aunque a diferencia de otras no fue de las mujeres lugareñas que alcanzó el relumbre de la insurgencia contra España.

Es a partir del Álbum poético fotográfico de escritoras y poetisas cubanas, escrito por Domitila García de Coronado en 1868, y dedicado a Gertrudis Gómez de Avellaneda, que tenemos noticias sorprendentes de la cantidad de camagüeyanas que intentan trascender las limitaciones impuestas y expresarse públicamente, porque uno de los problemas para la trascendencia femenina es el silencio que comenzó a ser esquivado mediante diarios y epístolas cuando se les permitió aprender a leer y escribir. Porque para trascender hay que tener la suerte de poder ser conocida y valorada.

Es muy interesante apreciar como las camagüeyanas de clase alta, de familias de abolengo, con la impronta de las ideas separatistas del yugo español comienzan a crecer como seres humanos mas allá de las buenas costumbres hogareñas, de la educación refinada, la preparación para ser esposas y madres ejemplares. Y ese será un núcleo fundamental. Pero habrá otro núcleo y es el interés por la expresión artística.

Lamentablemente, por tratarse de mujeres no se ha estudiado con suficiente profundidad, esos atisbos de grandeza de los que quiero dejar constancia para estimular la búsqueda. Y se conocen menos las que no fueron esposas de grandes personajes, pero es muy significativo que desde el primer gesto insurgente contra España en 1851, cuando la primera expedición de Frasquito Agüero que fue ejecutado, las mujeres manifestaron su rebeldía cortándose los cabellos, que era entonces uno de sus signos distintivos.

Las dos guerras de independencia tuvieron en las camagüeyanas apoyo valioso y es importante nombrarlas para conjurar esa muerte verdaderamente definitiva que es el olvido. Entre aquellos legendarios seres està por derecho propio Concha Agramonte Boza, quien participó en las dos contiendas y perdió cinco hijos en la lucha. Figura también Ana Josefa Perdomo, que fue la compañera de Joaquín de Agüero, otro mártir de la independencia antes de 1868. Gabriela de Varona Varona perdió a todos los hombres de su familia en la guerra de los Diez años, fue hecha prisionera, sufrió humillaciones y dolores y se reincorporó a la lucha en el 95. Caridad Agüero Betancourt, finalizada la contienda del 68, se fue al exilio y regreso en el 95 con armas que se utilizaron en el levantamiento de junio de ese año en las Guasimas de Montalbán. Juana Arias, peleó en las batallas de Las guasimas, La sacra, Palo Seco y Los melones y se ganó los grados de Coronel del Ejercito Libertador, otorgados por el Generalísimo Gómez.

Otras fueron arriesgadas mensajeras, como Beatriz de Varona Guerra, conocida como La calandria. También Maria Aguilar Borrego teniendo tan solo 15 años fue una colaboradora excepcional en el 95. Antes habían sido asesinadas Mercedes y Juana Mora de la Pera en la manigua y Ana Josefa Agüero Varona fue ejecutada por orden del Gobierno español en 1876.

Dentro de ese panteón de mujeres que trascendieron a favor de la gesta independentista està como figura cimera Ana Betancourt Agramonte de Mora, con una historia verdaderamente peculiar. Ana pertenecía a una de las familia acaudaladas del Camaguey y recibió la educación tradicional de las mujeres de su época. Pero en 1854, a los 22 años, se casó con Ignacio Mora de la Pera, quien a diferencia del común de los mortales se empeñó en cultivarla intelectualmente. El esposo se convirtió en su profesor y le enseño idiomas, gramática, historia, porque evidentemente queria una compañera con quien compartir sus ideas de progreso y libertad. Ignacio Mora se hizo notable por sus actividades conspirativas y luego del Alzamiento de las clavellinas, donde inicia la guerra del 18 68 los camagüeyanos, Ana tuvo que salir de la ciudad porque era perseguida por sus ideas.

Cuando el 16 de abril de 1869 se constituye la Republica de Cuba en Armas, después de escuchar los debates de la asamblea constituyente, Ana improvisa un mitin y pronuncia una arenga histórica:

Ciudadanos: La mujer en el rincón oscuro y tranquilo del hogar espera paciente y resignada. Esta hora hermosa rompe su yugo y desata las alas.

Ciudadanos: Aquí todo era esclavo, la cuna, el color y el sexo. Vosotros queréis destruir la esclavitud de la cuna peleando hasta morir. Habéis destruido la esclavitud del color emancipando al siervo, llegò el momento de liberar a la mujer.
Gracias a Ana Betancourt la Republica de Cuba nacía con un elemento que ignoró por completo la Gran Revolución Francesa, el factor de la emancipación femenina, con el cual, al plantearlo Ana se adelantaba un siglo en el reclamo de los derechos de la mujer.

Cuentan que Carlos Manuel de Céspedes, el gran primogénito de la independencia cubana la abrazó diciéndole: El historiador cubano, al escribir sobre este día decisivo de nuestra vida política, dirá como usted, adelantándose a sus tiempos pidió la emancipación de la mujer.

Ana Betancourt Agramonte sufrió los avatares de su época. Perdió a su amado en la guerra, fue hecha prisionera, salió obligada al exilio, pero nunca abdicó de sus ideas y su casa de Madrid fue refugio de cubanos patriotas hasta el mismo día de su muerte el 7 de febrero de 1901, cuando preparaba su regreso a Cuba.

Amalia Simoni de Agramonte padeció igualmente los rigores de la lucha por la independencia cubana. Era una muchacha cultivada, que sabia idiomas y había viajado por Europa, cuando Ignacio se prendó de ella. Dulce de carácter, pero firme al punto que cuando su padre no aprobó el matrimonio por considerar que Agramonte tenia menos fortuna, Amalia le expreso: No te daré, papá, el disgusto de casarme contra tu voluntad, pero si no es con Ignacio, con ninguno me casaré.

Es antológica la historia de aquellos amores con los que Amalia fue consecuente hasta su muerte, y muy significativo que sus dos hijos se gestaron en la manigua hasta que no tuvo otra alternativa que marchar al exilio. Pero antes protagonizó sucesos verdaderamente memorables. En una oportunidad fue hecha prisionera y el jefe español del entonces Puerto Príncipe le pidió que escribiera a Agramonte para que depusiera las armas. La respuesta de Amalia fue contundente: Primero me cortará usted la mano que le escriba yo a mi marido que sea traidor. Un gesto coherente con la mujer que siempre había dicho a su amado: Tu deber antes que mi felicidad es mi gusto, Ignacio mío.

En el exilio en Estados Unidos, cuida de sus dos hijos pequeños, pero desarrolla un fuerte activismo a favor de la independencia de Cuba. Cuando muere Agramonte el 11 de mayo de 1873, Amalia esta en Mérida, México y enferma de gravedad por la pérdida de su adorado. Regresa a Puerto Príncipe al finalizar la Guerra de los Diez Años, pero al recomenzar la contienda en 1895 el Gobierno español la obliga a emigrar. De regreso a Estados Unidos se empeña en colaborar con la lucha y hasta aprovecha su bella voz de soprano en funciones para recaudar fondos. Al terminar la guerra se opone a la intervención americana y a la Enmienda Platt. Cuando el gobierno cubano de la época quiere otorgarle una pensión se niega y responde: Mi esposo no peleó para dejarme una pensión, sino por la libertad de Cuba.

¡Fáciles son los héroes con tales mujeres¡ expresó Marti con razón comentando las actitudes de estas mujeres que no eran dulces damas inteligentes, sino criaturas de gran entereza y coraje frente a las adversidades de la vida que supieron continuar dignamente sus existencias y algunas como Aurelia del Castillo, no sòlo sobrevivieron con decoro sino que hicieron una obra cultural importante manteniendo la memoria de los tiempos gloriosos y difíciles que les tocaron vivir.

El 6 de mayo de 1870 Aurelia protagonizó un matrimonio escandaloso al casarse con el Comandante del Ejercito español José Francisco González en momentos en que se libraba la guerra por la independencia de España. Sin embargo, el amor de Aurelia quedò justificado cuando su esposo protestó por el fusilamiento del patriota Antonio L. Luaces, a causa de cuya actitud fue deportado a España junto con su esposa.

Como tantas otras mujeres del Camaguey, Aurelia sufre el exilio. Regresa cuando termina la Guerra de los 10 años. Justo en 1895 queda viuda y ese primer fascista, creador de campos de concentración que fue Valeriano Weyler la expulsó del país. Regresa en el 98 y expresa el impacto que la devastación deja en ella en un poema de gran significación sentimental y patriótica.


Ruinas

Ruinas de mi hogar querido
¡ en que tristezas os contemplo¡
donde estáis estuvo el templo
de mi amor y mi ventura.
...............................................
Escombros de mi ventura
Que dais de la muerte el miedo
De mi patria sos remedo
¡Cuba es hoy inmensa ruina
Más divina
por fin despliegas al aire
la libre enseña de Baire¡

Aurelia despliega una intensa actividad periodística y literaria y sobre todo ésta redunda en un interesante trabajo de solidaridad entre las mujeres escritoras, pues se empeña en escribir sobre la obra de sus contemporáneas. Ya desde 1878, en su articulo La mujer cubana, muestra interesantes ideas contra las diferencias sociales y la esclavitud. Señala entonces la diferencia entre amo y esclavo particularmente nefastas para la mujer porque son las peores condiciones para formar su sentido moral.

En otro articulo, Esperemos, de 1895, se refiere claramente a una realidad que no ha sido trascendida en nuestros días: La mujer siempre esta entre las muchedumbres, nunca entre las altas dignidades. Cuando publica en 1915 La mujer camagüeyana propone un monumento que glorifique a la heroica, a la abnegada, a la patriótica mujer cubana y en 1918 en Mujeres antes que hombres señala como error fundamental de la educación formar hombres sin formar al mismo tiempo y aun antes, mujeres. Tal ha sido el absurdo.

Fue de las primeras biógrafas de La Avellaneda, a quien dedicó poemas y homenajes como a otras mujeres que consideraba valiosas, entre las que se encuentran Evagelina Cossio, Ana Betancourt, Carmen Bazan, Dulce Maria Borrero, Emilia Bernal de Labrada, Mercedes Matamoros y Nieves Xenes. Este es uno de los aspectos más importantes de la labor de Aurelia del Castillo, su vindicación de hacer visible los esfuerzos de innumerables mujeres por ser reconocidas como seres actuantes y pensantes, además de poner en práctica una actitud solidaria entre mujeres creadoras, poco común en nuestros días, porque entre los grandes dramas femeninos està la falta de una verdadera unión para alcanzar lo que les corresponde, mientras a lo largo de la historia humana la competencia que impone conseguir los favores del varón ha menoscabado muchos intentos valiosos.

Domitila García de Coronado, de quien prácticamente no se habla, se esforzó en similares empeño. Domitila, intenta dar continuidad de alguna manera al Álbum cubano de lo bueno y lo bello que fundó Gertrudis Gómez de Avellaneda en 1860. Desde 1868 prepara su Álbum poético y fotográfico de escritoras y poetisas cubanas. Le escribe a La Avellaneda sobre su intención y ésta le responde desde Sevilla el 14 de enero de 1868, agradeciéndole que lo dedicara a ella y animándola en el empeño, que no se repetirá hasta que en 1998 la Editorial letras Cubanas publica el Álbum de poetisas cubanas.

Domitila García funda la publicación El céfiro en Camaguey, en 1886, con la colaboración de la poetisa Sofía Estévez Valdés. Desarrolla una prosifica labor periodística en El eco de Cuba, Correo de las damas, La crónica habanera. Su matrimonio con Nicolás Coronado y Piloña no le impide continuar su intenso quehacer. Con él funda el colegio Nuestra señora de los Ángeles y crea la primera Academia de tipògrafas y encuadernadoras en Cuba. Escribe numerosas obras: Método de lectura, Los cementerios de La Habana, Consejos y consuelos de una madre a su hija y el Álbum de escritoras y poetizas que se puede encontrar en los archivos de la biblioteca provincial de Camaguey.

En ese Álbum aparecen mujeres que gracias a Domitila quedarán registradas para la historia, tuvieron su pedacito de trascendencia, que no es lo mismo que ser famosas, condición que depende de diversos factores que van desde ser la compañera de un hombre trascendente hasta la suerte de encontrar medios par difundir la obra, personas interesadas en valorar lo realizado y circunstancias apócales, elementos todos en los cuales las mujeres han tenido desventajas hasta el día de hoy.

El álbum de Domitila recoge para la posteridad el quehacer de Isabel Velasco y Cisneros, Brígida Agüero y Agüero, Concepción Agüero y Agüero, Emelina Peyrellade, Angelina Agramonte de Primelles, Pamela Fernández de Laude, Marta Pierro de Poo, Isabel Velasco y Cisneros, Agueda de Cisneros Betancourt, Emilia Bernal Agüero y Maria Eloisa Agüero de Osorio, cantante para la que José Marti tuvo elogios. Claro està que la más significativa, la gran diva entre esas trascendentes desconocidas es Gertrudis Gómez de Avellaneda, personaje polémico hasta nuestros días para quienes piden una integralidad a los seres humanos que es muy difícil de corresponder sobre todo cuando la vara para medir es prioritariamente la actitud política.

Gertrudis Gómez de Avellaneda no fue una insurgente contra España. Era ya una carga bastante pesada de llevar su genio creador siendo mujer. Fue mucho el esfuerzo para hacerlo valer en la metrópolis. No tuvo el desprendimiento o le faltò el valor que empleó a fondo para no casarse con el designado de su familia, tener una hija fuera de matrimonio y pronunciarse abiertamente desde muy joven contra esa esclavitud enmascarada a la que han estado sometidas las mujeres a lo largo de la historia de la especie. Pero fue patriota, porque amo a Cuba y una libertaria confesa con principios tan elevados como no reconocer otra aristocracia que el talento. Como las criaturas inmensas tuvo grandes virtudes y grandes defectos y enormes contradicciones que la laceraron siempre y que no fueron comprendidas ni por hombre tan cabal como José Martì que no disfrutaba de su elocuencia, ni de su pasión, negando que de la pasión sale la poesía porque el era màs apegado a la proverbial dulzura femenina de los sentimientos que celebró en la lírica de Luisa Pérez de Zambrana.

Quizás esa fue una de las causas de sus desentendimientos con otra camagüeyana ilustre por haber sido su esposa y madre de su hijo: Carmen Zayas Bazàn, quien merece una investigación màs a fondo que simplemente encasillarla en la traidora esposa incomprensiva del sin duda maravilloso ser que fue Martì. ¿ Por que la escogió él ¡ ¿ Fue solo por su proverbial belleza y donaire, tan señero en las camagüeyanas de la época? ¿ Por que la fascinación reciproca inicial se convirtió en doloroso desencuentro? ¿ Serìa sòlo por sus afanes patrióticos y su pobreza que ella no lo comprendió? Habrá que estudiar que pasó con este hombre genial, adorador de las mujeres y adorado por ellas, que cuando llega casado con Carmen a Guatemala, Maria Granados muere de amor, según el propio Marti. Y después de contradicciones varias, cuando Carmen decide reunírsele en Nueva York se encuentra con Carmen Miyares de Mantilla, con la cual Martì tiene una hija.

Y que pasó con esta señora, Carmen Zayas Bazàn, de familia rica, que lo eligió entre todos esposo, sabiendo quien era, como pensaba?. Està claro que no es una de esas camagüeyanas patriotas, pero quizás Marti, como tantos otros hombres revolucionarios, se permitió libertades amorosas que la orgullosa Carmen no podía tolerar justo cuando por ser la esposa de él, estaba condenada a una vida de penurias y sobresaltos para la cual no había sido preparada. Pero es muy curiosa la actitud de esta mujer que reclama el cadáver de Marti cuando el muere en Dos Ríos y no impide, a pesar de las concepciones retrógradas de ella y su familia, que su hijo, el Ismaelillo se incorpore al Ejercito Libertador.

Queda mucho por investigar sobre estas y otras mujeres condenadas al silencio y al olvido porque se ocupa en exceso tiempo y espacio para glorificar las glorias masculinas. Por eso también se conocen poco, de tiempos mas acá, a mujeres como Felicita Ortiz Córdova, mulata humilde, maestra comunista, entregada a la lucha contra Machado, cercana a Blas Roca en el empeño de dotar a la clase obrera de conocimientos, compañera del líder azucarero Jesús Menéndez en su ultimo viaje. O como Gilda Zaldivar Freyre, camagüeyana que fue la primera cubana en bailar ballet clásico en Europa. O como Vicentina de la Torre, fundadora del ballet en Camaguey. O Candita Batista , artista destacadísima, reverenciada como Vicentina en el terruño pero poco visible en el plano nacional, porque vivir en provincias es todavía un handicap màs grave para la mujeres, incluso si como Marta Jiménez tiene un premio internacional UNESCO como ceramista.

Si investigáramos, sin profundizáramos, nos quedaríamos sorprendidos y sorprendidas de la cantidad de mujeres en Camaguey, en Cuba, en todo el planeta, con aportes sustanciales a la cultura de la especie humana. Recordarlas, hacerlas visibles es el primer compromiso con lo trascendente femenino escamoteado en la historia de la humanidad.

miércoles, 9 de julio de 2008

Alas desplegadas





Mi niña es una gacela
Que en la bicicleta vuela
En el mar las olas monta
Y en mi corazón
Deshace los tumultos
De las penas
Diablesca y revoliquera
Mi niña es una gacela
Que a las nubes se remonta
Y pone en mi barco velas
Navegar me hace mi niña
Y me convierte en gacela
Cuando en bicicleta vuela
En el mar las olas monta
Y en mi corazón
Deshace los tumultos
De las penas.